lunes, septiembre 05, 2005

Capítulo 2

Despacho de Brake, 2: 34

Brake se arrellanó en su sillón al tiempo que estudiaba al hombre que acababa de entrar. Parecía nervioso y se mesaba inconscientemente una perilla descuidada. Pese a que su cabello rojo, a la última moda, lo ocultaba parcialmente, Brake pudo ver que llevaba un conector de datos última generación. Aquella preciosidad debía valer un montón de pasta, lo que hacía que Brake se preguntase qué traía a Dexter Smithers hasta su despacho, normalmente la gente como Dexter se valía de intermediarios para tratar con gente como él.

Brake dio una calada a su puro antes de indicar a Dexter que se sentase.

- ¿Qué le trae por aquí señor Smithers? Mis chicas no, seguro. – Brake sonrió confiadamente mostrando una dentadura llena de colmillos.
- Necesito contratar una extracción. – Los ojos dorados de Dexter recorrían inquietos la habitación, como si creyese que alguien podía aparecer en cualquier momento.
- Naturalmente, señor Smithers. – Brake dio otra calada de su puro – Hablemos de los detalles.
- Amanda Vince, investigación paranormal en Infotech. - Brake meditó durante unos instantes. Era una misión difícil, pero ¿cuánto podía sacarle por ella?
- 300.000 – Brake sabía que la cifra era elevada, pero los años que llevaba en el negocio le habían enseñado a reconocer cuando alguien estaba desesperado.
- … Eso es mucho dinero… puedo ofrecer 80 – Brake sabía que mentía y no se inmutó.
- ¿Esta seguro señor Smithers? ¿Cuánto vale para usted la vida de esa persona? – Brake esbozó la sonrisa confiada.
- Tal vez podría reunir 120 si me esfuerzo. – Brake resopló, solo el implante que llevaba en la cabeza valía medio millón en el mercado negro. Que fuese un orco no significaba que fuera tonto.
- Señor Smithers, mi tiempo es muy valioso. Si no esta dispuesto a negociar en serio entonces debería buscarse otro contacto. – Dexter tragó saliva ante la mirada furiosa del orco.
- ¡Esta bien! puedo tener 80 ahora y hasta 100 más en un par de días. – Brake expulsó el humo con satisfacción, ahora estaba donde lo quería.
- Mis chicos no se molestarán por menos de 200, que con mi comisión hacen 250. – Brake se inclinó hacia delante apoyándose en su descomunal mesa. – No es negociable.

domingo, septiembre 04, 2005

Capítulo 1

Otra noche de trabajo

Brake’s Hotties, 2: 12

La noche estaba nublada y una fina lluvia caía sobre la gran urbe de cristal y asfalto. La única luz en el callejón provenía de un letrero de neón parpadeante en el que se podía leer “Brake’s Hotties”. En la entrada del tugurio un troll de tamaño descomunal guardaba la puerta. Sus más de tres metros de altura hacían que tuviese que encorvarse para poder guarecerse de la lluvia en el rellano de la entrada. Sus ojos negros sin iris y su piel de aspecto pétreo, los grandes colmillos y los cuernos retorcidos le daban un aspecto amenazador pese a no haberse movido.

Poco más de metro setenta y sin nada de músculo, en comparación Dexter parecía casi un niño. Nerviso, pasó la mano por su pelo rojo brillante para apartar un mechón y examinó el lugar con inquietud. La escasa luz del cartel dejaba ver un gran contenedor metálico del que rebosaba la basura y, al fondo, una pared de ladrillos donde alguien había pintado un graffiti que ponía "Fuck You". Comprobó la dirección mediante una conexión rápida. Un torrente de datos inundó sus neuronas proporcionándole un mapa por satélite de la ciudad, el parte del tiempo y el estado del tráfico. Este era el lugar que le había indicado el Koreano.

Un ruido tras un contenedor de basura hizo que Dexter interrumpiese la conexión sobresaltado. El tech activó su visión infrarroja haciendo que el mundo se volviese una escala de calor y frío. Sus ojos dorados reflejaron la luz del cartel. Tras el contenedor, entre las bolsas de basura y medio oculto por la penumbra, había un hombre tirado en el suelo. Otro yonki más. Dexter le miró con desagrado mientras se acercaba al local. El troll le recibió mostrando los colmillos en una mueca grotesca que pretendía ser una sonrisa. A la luz vacilante del neon, su rostro deforme por las protuberancias óseas y los cuernos hacían que pareciese una escultura salida de los sueños de un loco.

- Zinko Nuyenz – Dijo el troll en un esfuerzo evidente por vocalizar las palabras.

Dexter pagó sin decir nada y el troll se apartó para franquearle el paso. El technomante entró en el antro y fue recibido por la música atronadora. El local se encontraba completamente en penumbra a excepción de un escenario en el centro donde bailaba medio desnuda una mujer que había conocido días mejores. A su alrededor algunos hombres ebrios intentaban llamar su atención para meter sus billetes en el diminuto tanga rojo que era su única ropa. Cuando sus ojos se acostumbraron a la luz, Dexter pudo ver una barra a su derecha y unos reservados al fondo donde un par de chicas hacían bailes privados. Dexter se acercó a la barra y llamó a la camarera, una mujer de mirada cansada que limpiaba unos vasos. Debía pasar de los cuarenta, con unos cuantos kilos de más aún más evidentes por su vestido negro ajustado.

- ¿Qué te pongo, cariño? – Dijo la mujer al tiempo que se inclinaba ligeramente dejando entrever parte de sus generosos pechos.
- 43, blue – Respondió Dexter.

La música seguía sonando igual de fuerte, esta vez una versión mala de "Born to be wild", y tuvo que repetirlo un par de veces. La mujer olía a jabón y colonia barata.

- Lo siento cielo, aquí no tenemos de eso.

Dexter hizo una mueca de decepción mientras miraba las botellas expuestas y se preguntaba si alguna de ellas tendría algo que no fuese matarratas.

- Entonces whiky - dijo resignado.

La camarera le dedicó una sonrisa hueca y le puso su copa, muy cargada y sin apenas hielo.

- 10 neoyens, nene. – Dexter sacó un billete de 50.
- Puedes quedártelo si me dices donde puedo encontrar a Brake.

La mujer miró por un momento el billete en la mano de Dexter y luego hacia la parte de atrás del local.

- Eso puede arreglarse, – Respondió la camarera mientras cogía el dinero y se lo guardaba en el escote. – espera aquí.

Dexter se sentó en un taburete y observó como la camarera salía de la barra. Apenas habían pasado unos pocos segundos cuando notó que alguien tocaba su hombro. Dexter se giró para ver a una voluptuosa elfa de mirada vidriosa y un vestido rosa muy corto. La elfa se acercó aún más hasta que sus rostros estuvieron a pocos centímetros. Su pelo rubio con mechas rosas tenía un olor suave a lavanda.

- ¿Me invitas a algo guapo? Te estaría muy… – La elfa se mordisqueó el labio inferior de una manera insinuante – agradecida.

La elfa jugueteó con uno de los tirantes de su vestido que había resbalado por su hombro. La verdad es que era un autentico bombón.

- Eh… claro, ¿por qué no? – Dexter le acercó su copa y la observó mientras bebía. - ¿Cómo te llamas?
- Por aquí me conocen como Pinki – Dexter no tuvo que imaginarse porqué: vestido rosa, mechas rosas, labios rosas... - ¿Quieres conocerme mejor?

Pinki sonrió y dejó que el tirante de su vestido resbalase por su hombro. Dexter tragó saliva y maldijo para sus adentros.

- Esta noche no puedo, preciosa. - se obligó a decir.
- ¿Entonces qué haces haciéndome perder el tiempo? – Bufó Pinki mientras se marchaba con la copa de Dexter aún en la mano.

Mierda de noche, pensó Dexter con sus ojos fijos en el culo y las largas piernas de Pinki. Necesitaba un trago y la elfa se había largado con su bebida.

Tras varios minutos vio como la camarera regresaba sola a la barra. ¿Qué más podía ir mal? Desde que se había largado de Infotech las cosas habían ido de mal en peor, se suponía que la cita de esta noche iba a arreglar sus problemas, pero el tipo ni siquiera había aparecido. La camarera se acercó a él y sonrió. Su sonrisa no era ni la mitad de interesante que la de Pinki.

- Te espera en la parte de atrás. – Dijo señalando hacia la esquina.

Dexter miró hacia allí entrecerrando sus ojos dorados, había una puerta pintada del mismo gris que las paredes y medio oculta tras la barra. Luego vio a Pinki entrando con un hombre de traje a uno de los reservados. Mierda de noche, pensó mientras se dirigía a la puerta.