El agua caliente sobre sus músculos cansados ayudó a que liberase algo de la tensión acumulada. Incluso aunque aquella ducha no tuviera hidromasaje como la de su apartamento, ver como la suciedad y la sangre resaca se iban por el desagüe la hacía sentirse mejor. Mientras estaba bajo el chorro de agua podía pensar que todo había sido una pesadilla, que Steve seguía vivo, que mañana rodaba un anuncio de cosmética y que los índices de audiencia de este mes habían aumentado un punto. Twitch volvió a aporrear la puerta del baño.
- Vas a acabar con el agua caliente
No respondió, permaneció con los ojos fijos en las baldosas blancas del baño mientras el agua caía sobre ella, sin ser realmente consciente del tiempo que llevaba allí. Hasta que las llamadas se hicieron demasiado insistentes para seguir ignorándolas. No podía permanecer allí para siempre, tarde o temprano tendría que salir y afrontar todo lo que había sucedido. Terminó de aclararse el pelo y salió de la ducha.
Los de la emisora pirata le habían dejado algo de ropa, unos vaqueros que le quedaban largos y un jersey gris ancho que no le estaba del todo mal que supuso serían de la tal Zephyr. Supuso que debía sentirse afortunada de tener ropa limpia. Viendo el cuchitril en el que se escondían ya era mucho. No es que hubiera esperado unas instalaciones de lujo, pero de algún modo resultaba contradictorio que tuvieran un equipo de emisión de última generación escondido en un sótano cutre de unos grandes almacenes abandonados.
Le había echado un vistazo antes de que la sacaran de la sala. Había pocos equipos con una señal tan potente, principalmente porque no resultaba rentable y las emisoras legales tenían anchos de banda asignados. Pero ella tenía su propia experiencia retransmitiendo en lugares donde se interceptaba la señal y estaba segura de que ese equipo incluso podría interceptar la señal de una de las grandes emisoras. Eso le hacía pensar que aquella emisora pirata era más de lo que parecía, alguien tenía que estar financiándola. Pero ¿con qué objetivo?
Twitch volvió a aporrear la puerta del baño. Terminó de arreglarse, se secó el pelo y finalmente abrió la puerta del baño sin previo aviso.
- Ya era hora
Sonrió como si no le hubiera escuchado, era perfectamente consciente del tiempo que había tardado pero después del día que llevaba eso era lo último que le importaba. Además, el primer paso para sentirse bien era que lo pareciese. Eso era lo que su psicólogo siempre le decía, aunque Steve siempre le había dicho que no era más que un charlatán. Ahora nada de eso importaba.
- Todo tuyo
Salió procurando no acercarse demasiado a Twitch, todavía apestaba. Antes de la ducha ella debía de haber tenido un aspecto parecido, o puede que peor, pero una hora de trabajo había conseguido que volviese a tener buen aspecto, incluso con la ropa prestada.
Fue hasta el cruce dónde los pasillos se ensanchaban y alguien había puesto un par de sillones a modo de saloncito. La luz de unas lámparas caseras pinchadas a la red pública iluminaba malamente el lugar. Se sentó en uno de los sillones de un color gris decolorado. Seguía dándole vueltas a los de la emisora, interceptar la señal no bastaba, para que se mantuviese el tiempo suficiente para dar una noticia hacía falta alguien capaz de desactivar los sistemas informáticos que recuperaban la señal interceptada, no era algo que se pudiera improvisar en un momento.
- Parece que el viejo acertó con lo de llamarte princesa… - escuchó a su espalda
Christler dio un respingo sobresaltada por la súbita aparición de Morgan. Su cuerpo musculoso y su porte militar unido a que aún no se había cambiado, le daba un aspecto intimidante. Aunque podía escuchar el sonido de las tuberías y en la sala de montajes se escuchaba el sonido de unas risas, las dos estaban solas en aquella especie de saloncito. Cruzó los brazos sobre el pecho, empezaba a estar cansada de que se metiesen con ella por su aspecto. La miró desafiante.
- Tampoco está tan mal arreglarse un poco, a ti no te vendría mal…
Morgan ignoró la puya y se dejó caer sobre un sillón marrón frente a ella, sin importarle ensuciarlo. Christler se encaró con ella, no iba a permitir que la ignorasen de ese modo.
- Que seas una mercenaria no implica que…
- Déjalo Christler, puede que en tu trabajo el maquillaje sea una de tus armas, pero en el mío sólo sirve para que no te tomen en serio.
Así que era eso de lo que iba todo, aunque al menos ella tenía el valor de decírselo a la cara. Desde que la habían encontrado habían estado tratándola como si sólo fuera una carga, incapaz de hacer nada. Y puede que en el complejo de Infotech hubiera sido cierto, pero aquí, en la emisora pirata, estaba claro quién tenía más experiencia. Es más podía apostar que si alguien podía averiguar qué cojones estaba pasando era ella.
- No soy una inútil ¿sabes? – espetó señalándola con el dedo.
- Nadie ha dicho que lo seas, pero estás fuera de tu ambiente.
- Tú también, ¿crees que no lo he notado?
Por un momento las dos mujeres permanecieron mirándose en silencio. Esta vez parecía qué sí había dado en el blanco. No hacía falta ser muy observador para ver que Morgan no era como los otros incursores, era más disciplinada, mucho más formal y todos sus intentos de encajar con los otros resultaban forzados. En realidad no era capaz de imaginar a Morgan con ropa que no fuera militar o, por lo menos, con algo que no fuera práctico, ni tatuajes, ni joyas, ni maquillaje, nada que la hiciera destacar. Como los corporativos. Morgan rompió el silencio.
- ¿Qué harás ahora? Tú tampoco puedes volver.
- No es cierto, es cuestión de tiempo que se olviden de esto y pasen a la siguiente noticia…
Pero incluso mientras lo decía sabía que eso no era del todo cierto. La gente se olvidaría pronto de Infotech, pero para entonces también la habrían olvidado a ella. Para una periodista estar sin aparecer en las ondas por tanto tiempo era un suicidio profesional. Así que tenía dos opciones, venderse a la competencia de Infotech o pasarse a la emisora pirata. Morgan comenzó a desmontar su fúsil y limpiar las piezas con un cuidado que estaba segura no dedicaba a sí misma.
- No creo que Infotech vaya a olvidarse de ti – dijo sin levantar la vista de lo que estaba haciendo.
- ¿A dónde quieres llegar?
- Sé cómo funcionan, tenemos un día, puede que dos, antes de que vengan a por nosotros, querrán eliminar las pruebas.
Morgan hablaba con un tono de voz neutro, como si aquello no la afectase. De algún modo eso era lo que le resultaba más incómodo. Aún así había tomado una decisión y pensaba emitir un reportaje completo sobre lo que había pasado allí.
- Pero lo tenemos grabado…
- Deberíamos considerar no emitirlo, proponerles un cambio. – Morgan siguió sin mirarla pese a que su arma ya debía estar del todo limpia, al menos que ella pudiera ver.
- ¡Ni hablar! Hay mucha gente que ha muerto ya por esta grabación.
- Me imaginaba que dirías eso.
Morgan suspiró, parecía más cansada que molesta y, desde luego, estaba mucho más calmada de lo que lo habría estado el otro mercenario, el tal Gunner. Se alegraba de que se lo hubieran llevado a un médico o lo que fuera, así se ahorraba sus insultos.
- Así que vas a intentar hacer que cambie de opinión.
- No, sería perder el tiempo, pero tenemos que darles algo para que se olviden de nosotros.
Christer entrecerró los ojos y observó la mercenaria. Parecía que después de todo había malinterpretado a Morgan, estaba negociando con ella. Estaba claro que sabía tan bien como ella que ninguna de las dos podrían continuar con su vida hasta que no hubieran zanjado el asunto de Infotech… y ninguna quería esperar a que todo pasase porque podía no suceder nunca. Morgan había vuelto a montar el fusil y revisaba sus otras armas, como si esperase tener que salir en cualquier momento.
- ¿Cómo qué?
- Dexter Smithers.
El nombre le sonaba de algo, pero no era capaz de recordar de qué. Estaba segura que si podía mirar en los datos de su agenda encontraría alguna referencia para ese nombre, sólo necesitaba un sitio para empezar.
- ¿A qué se dedica?
- Investigación paranormal.
Christler recordó entonces de qué le sonaba, hacía un par de años había tenido un accidente con invocaciones en su laboratorio, una noticia de relleno que cortaron en el último minuto. Pero eso le daba un punto de partida antes de ir a preguntar a sus contactos. Se levantó del sillón y se sacudió los pantalones.
- Estaré aquí en un par de horas.
- Mantén un perfil bajo, no dejes que te reconozcan. – Christler levantó una ceja, no necesitaba que le dijeran cómo tenía que hacer su trabajo.
- Me preocupa más si podemos confiar en esta emisora.
- ¿Qué quieres decir?
- No sabemos para quién trabajan y, créeme, todas trabajan para alguien.
- ¿Te preocupa la competencia? – preguntó Twitch con su habitual tono burlón.
Se había puesto unos vaqueros viejos y otra gabardina, idéntica a la otra que tenía, pero limpia. Se preguntó cuánto tiempo llevaría escuchando. Christler puso la manos sobre su cadera y levantó una ceja, estaba claro quién se encargaba de inutilizar el sistema para la emisora pirata. Ahora sólo tenía que encontrar el modo de sonsacárselo…
- Ni de lejos, pero me gusta saber para quién trabajo.
- Bueno, eso es fácil, en este momento estas intentando salvar tu culo. Bienvenida al club.
- Fenomenal, lo celebraremos a mi vuelta - sonrió burlona
La forma en la que había evitado responder a su pregunta confirmaba sus sospechas. Puede que no fuera el momento para investigar la emisora, pero no pensaba olvidarse. Twitch sabía algo y ella iba a averiguar qué.