Zephyr, Mundo espiritual
Supo que estaba en el mundo espiritual cuando las marcas del caduceo se manifestaron sobre ella. Las serpientes y las alas eran los dones de Serpiente, la sanadora, y siempre la habían servido bien en el plano astral. La transformación de Ezequiel no era nueva para ella, después de todo el era Perro, guardián del umbral.
Aunque Ghost vestía la piel de Coyote parecía sorprendido por el tránsito. Zephyr sabía que Ezequiel les había guiado más allá de los bordes donde el plano Astral toca el mundo material. Ella ya había estado allí antes y pudo ver que algo no marchaba bien. La tormenta descargaba su ira sobre la tierra y su magia no bastaba para protegerla del frío. Se cubrió con las alas buscando calor.
Zephyr miró a su alrededor y vio que los tres se hallaban en una encrucijada. Zephyr buscó con la mirada el origen de aquella tormenta, de algún modo sabía que allí estaba lo que querían. Sus ojos atravesaron las distancias rastreando la fuente de toda aquella furia. Lo que vio no la tranquilizó, allí donde el plano astral rozaba Infotech había una torre y los rayos la golpeaban con fuerza. ¿Qué mierdas estaban haciendo en Infotech?
La torre partida, de todas las señales que podían haber encontrado era una de las peores. La torre simbolizaba cambios bruscos, el dolor y la pérdida. También era su destino. Ante ellos se extendía un camino de barro, los otros caminos borrados por la lluvia. La naturaleza cambiante del mundo espiritual reflejaba su elección. Ghost comenzó a andar por el camino y Zephyr le siguió mientras buscaba posibles amenazas o señales.
El camino descendía abruptamente por la colina y se adentraba en la ciudad. Las calles de asfalto y edificios de ladrillos presentaban un aspecto extraño desnudas del constante flujo de personas que las pueblan en el mundo material. Ocasionalmente podían ver el contorno de algún transeúnte que por unos instantes rozaba el plano astral. Zephyr pudo ver algunos espíritus en las inmediaciones, pero ninguno parecía interesado en ellos.
Aunque no sabía por qué tuvo la impresión de que los espíritus estaban asustados y se escondían de algo… o de alguien. Zephyr se desvió del camino siguiendo al espíritu de una calle que había adoptado el aspecto de un montón de basura. Presentía que debían investigar aquello. Escuchó que Ghost la llamaba y se giró.
- ¿Dónde vas? – Preguntó – El camino sigue por ahí. – Dijo señalando la autopista vacía que se extendía junto a él.
- No estoy segura, creo que los espíritus tienen miedo. A lo mejor saben algo.
- Tal vez haya más de un camino. – Respondió Ezequiel mientras olfateaba el callejón en el que Zephyr se había metido.
- ¿Crees entonces que debemos desviarnos? – Preguntó Zephyr.
- Ya lo hemos hecho. – Dijo Ghost – La autopista ya no esta.
- Entonces será mejor que sigamos adelante. – Zephyr estaba decidida a descubrir que era lo que pasaba.
Atravesaron unas cuantas calles de aspecto desierto antes de llegar a un cruce. Zephyr escuchó un ruido a su derecha y se agachó justo a tiempo de evitar una espada de bordes serrados y metal negro. Aquello definitivamente no era normal. Zephyr rodó por el suelo apartándose del hombre.
Su agresor llevaba una armadura llena de espinas del mismo metal negro de la espada y que le cubría los brazos y el torso. Su rostro estaba oculto por un yelmo acabado en una corona de espinas de la que goteaba un icor negro de aspecto nauseabundo. Zephyr escuchó el gruñido de Ezequiel a sus espaldas. El shaman perro mostraba sus colmillos blancos mientras se preparaba para atacar.
Ghost reaccionó antes saltando sobre el desconocido y derribándolo con la inercia. Durante unos segundos los dos rodaron por el suelo y la espada cayó a pocos metros. Zephyr se levantó justo a tiempo para ver como Ghost golpeaba salvajemente la cabeza del hombre contra el suelo. El hombre intentaba atrapar a Ghost en una presa para clavarle sus espinas. Ghost le arrancó el casco revelando una mata de pelo rojo.
Ezequiel agarró una de las piernas del hombre y hundió sus dientes en ella. La sangre que manó de la herida también era negra. Zephyr estaba segura de que era venenosa y comenzó a preparar un hechizo para contrarrestar el veneno, ella no era una guerrera. El hombre de la armadura propinó un golpe fuerte a Ghost y las espinas de su guantelete se hundieron en su pómulo. Allí donde había golpeado la piel había adoptado un aspecto negruzco. Ghost no se inmutó y sujetó su cuello con las garras.
Zephyr termino su conjuro y dejó que la magia fluyese a través de ella. El hombre golpeó un par de veces más a Ghost, pero sus golpes cada vez tenían menos fuerza. Zephyr comprendió que Ghost le estaba estrangulando. Finalmente el cuerpo del hombre quedó inerte. Zephyr se acercó. El cuerpo se descomponía con rapidez, pero los ojos dorados del hombre sin vida captaron su atención. Grabado en su retina vio la imagen de Brake. ¿Qué tenía q ver en todo esto? Zephyr tenía un mal presentimiento.
Zephyr miró a su alrededor, estaban en un callejón oscuro que le resultaba familiar. Las paredes estaban cubiertas de un moho gris que engullía algo que parecía el montón de basura de antes. Zephyr alzó una barrera astral para protegerse de aquello. Después dirigió su atención a las heridas de sus compañeros. Tenían mal aspecto, pero las había visto peores.
Al roce de sus manos y de las serpientes las heridas de Ghost se cerraron y la piel recuperó su color normal. Después Zephyr devolvió su atención al callejón ¿dónde había visto un lugar así? Zephyr comenzó a adentrarse en el callejón. A su paso la barrera obligaba al moho a retroceder revelando lo que había debajo. Ghost y Ezequiel caminaban pegados a ella, atentos a cualquier posible ataque.
Una vez en el callejón, pudo ver que las sombras ocultaban la silueta de un contenedor de basura, parcialmente devorado por la sustancia gris. Zephyr se acercó a él para descubrir un cuerpo sangrante al que le faltaba la piel. El cuerpo abrió los ojos y se arrastró hacia Zephyr. Ghost hizo ademán de atacarlo, pero Zephyr le detuvo.
- No es peligroso, le conozco. – Ghost la miró como si estuviera loca.
- ¿Conoces a un zombi?
- Es el vagabundo, esa cosa se lo estaba comiendo. – Ghost la miró sin comprender. – Es el espíritu que habita el callejón donde esta el garito de Brake, tengo un trato habitual con él.
- Entonces estamos…
- Si, en el callejón. Y esa cosa ha salido del bar. – Dijo Zephyr señalando la puerta del local. Vista en el mundo espiritual la puerta parecía un agujero infecto que olía a cloacas.
- No jodas que tenemos que entrar ahí. – Dijo Ghost.
- Me importa una mierda si vienes o no, mi hermana esta ahí. En el mundo material, pero ahí. – Zephyr había empezado a andar hacia la puerta.
- ¡Mierda! No puedes entrar ahí sola. – Zephyr se encogió de hombros.
- Pero tú vienes. – dijo con una risita.
Pero antes de entrar en el bar tenía algo que hacer. El vagabundo le había ayudado en más de una ocasión. Durante unos segundos Zephyr concentró su voluntad en el vagabundo. Poco a poco la carne volvió a los huesos, después la piel y por último la ropa y la suciedad que siempre le acompañaban. Cuando acabó Zephyr estaba algo cansada, pero ya se recuperaría.
- Quédate dentro de la barrera, le dijo Zephyr. – El vagabundo la saludo con su sombrero roñoso y se fundió con las sombras.
Zephyr se sintió mejor tras ayudar al espíritu, pero aún tenía que hacer frente al origen del moho gris. Más allá del umbral Zephyr percibía una presencia espiritual poderosa y presentía que si traspasaba aquella puerta no habría vuelta atrás. A pesar de todo, Zephyr se adentró en la oscuridad sin dudarlo. Averiguaría lo que estaba pasando o moriría en el intento.
Supo que estaba en el mundo espiritual cuando las marcas del caduceo se manifestaron sobre ella. Las serpientes y las alas eran los dones de Serpiente, la sanadora, y siempre la habían servido bien en el plano astral. La transformación de Ezequiel no era nueva para ella, después de todo el era Perro, guardián del umbral.
Aunque Ghost vestía la piel de Coyote parecía sorprendido por el tránsito. Zephyr sabía que Ezequiel les había guiado más allá de los bordes donde el plano Astral toca el mundo material. Ella ya había estado allí antes y pudo ver que algo no marchaba bien. La tormenta descargaba su ira sobre la tierra y su magia no bastaba para protegerla del frío. Se cubrió con las alas buscando calor.
Zephyr miró a su alrededor y vio que los tres se hallaban en una encrucijada. Zephyr buscó con la mirada el origen de aquella tormenta, de algún modo sabía que allí estaba lo que querían. Sus ojos atravesaron las distancias rastreando la fuente de toda aquella furia. Lo que vio no la tranquilizó, allí donde el plano astral rozaba Infotech había una torre y los rayos la golpeaban con fuerza. ¿Qué mierdas estaban haciendo en Infotech?
La torre partida, de todas las señales que podían haber encontrado era una de las peores. La torre simbolizaba cambios bruscos, el dolor y la pérdida. También era su destino. Ante ellos se extendía un camino de barro, los otros caminos borrados por la lluvia. La naturaleza cambiante del mundo espiritual reflejaba su elección. Ghost comenzó a andar por el camino y Zephyr le siguió mientras buscaba posibles amenazas o señales.
El camino descendía abruptamente por la colina y se adentraba en la ciudad. Las calles de asfalto y edificios de ladrillos presentaban un aspecto extraño desnudas del constante flujo de personas que las pueblan en el mundo material. Ocasionalmente podían ver el contorno de algún transeúnte que por unos instantes rozaba el plano astral. Zephyr pudo ver algunos espíritus en las inmediaciones, pero ninguno parecía interesado en ellos.
Aunque no sabía por qué tuvo la impresión de que los espíritus estaban asustados y se escondían de algo… o de alguien. Zephyr se desvió del camino siguiendo al espíritu de una calle que había adoptado el aspecto de un montón de basura. Presentía que debían investigar aquello. Escuchó que Ghost la llamaba y se giró.
- ¿Dónde vas? – Preguntó – El camino sigue por ahí. – Dijo señalando la autopista vacía que se extendía junto a él.
- No estoy segura, creo que los espíritus tienen miedo. A lo mejor saben algo.
- Tal vez haya más de un camino. – Respondió Ezequiel mientras olfateaba el callejón en el que Zephyr se había metido.
- ¿Crees entonces que debemos desviarnos? – Preguntó Zephyr.
- Ya lo hemos hecho. – Dijo Ghost – La autopista ya no esta.
- Entonces será mejor que sigamos adelante. – Zephyr estaba decidida a descubrir que era lo que pasaba.
Atravesaron unas cuantas calles de aspecto desierto antes de llegar a un cruce. Zephyr escuchó un ruido a su derecha y se agachó justo a tiempo de evitar una espada de bordes serrados y metal negro. Aquello definitivamente no era normal. Zephyr rodó por el suelo apartándose del hombre.
Su agresor llevaba una armadura llena de espinas del mismo metal negro de la espada y que le cubría los brazos y el torso. Su rostro estaba oculto por un yelmo acabado en una corona de espinas de la que goteaba un icor negro de aspecto nauseabundo. Zephyr escuchó el gruñido de Ezequiel a sus espaldas. El shaman perro mostraba sus colmillos blancos mientras se preparaba para atacar.
Ghost reaccionó antes saltando sobre el desconocido y derribándolo con la inercia. Durante unos segundos los dos rodaron por el suelo y la espada cayó a pocos metros. Zephyr se levantó justo a tiempo para ver como Ghost golpeaba salvajemente la cabeza del hombre contra el suelo. El hombre intentaba atrapar a Ghost en una presa para clavarle sus espinas. Ghost le arrancó el casco revelando una mata de pelo rojo.
Ezequiel agarró una de las piernas del hombre y hundió sus dientes en ella. La sangre que manó de la herida también era negra. Zephyr estaba segura de que era venenosa y comenzó a preparar un hechizo para contrarrestar el veneno, ella no era una guerrera. El hombre de la armadura propinó un golpe fuerte a Ghost y las espinas de su guantelete se hundieron en su pómulo. Allí donde había golpeado la piel había adoptado un aspecto negruzco. Ghost no se inmutó y sujetó su cuello con las garras.
Zephyr termino su conjuro y dejó que la magia fluyese a través de ella. El hombre golpeó un par de veces más a Ghost, pero sus golpes cada vez tenían menos fuerza. Zephyr comprendió que Ghost le estaba estrangulando. Finalmente el cuerpo del hombre quedó inerte. Zephyr se acercó. El cuerpo se descomponía con rapidez, pero los ojos dorados del hombre sin vida captaron su atención. Grabado en su retina vio la imagen de Brake. ¿Qué tenía q ver en todo esto? Zephyr tenía un mal presentimiento.
Zephyr miró a su alrededor, estaban en un callejón oscuro que le resultaba familiar. Las paredes estaban cubiertas de un moho gris que engullía algo que parecía el montón de basura de antes. Zephyr alzó una barrera astral para protegerse de aquello. Después dirigió su atención a las heridas de sus compañeros. Tenían mal aspecto, pero las había visto peores.
Al roce de sus manos y de las serpientes las heridas de Ghost se cerraron y la piel recuperó su color normal. Después Zephyr devolvió su atención al callejón ¿dónde había visto un lugar así? Zephyr comenzó a adentrarse en el callejón. A su paso la barrera obligaba al moho a retroceder revelando lo que había debajo. Ghost y Ezequiel caminaban pegados a ella, atentos a cualquier posible ataque.
Una vez en el callejón, pudo ver que las sombras ocultaban la silueta de un contenedor de basura, parcialmente devorado por la sustancia gris. Zephyr se acercó a él para descubrir un cuerpo sangrante al que le faltaba la piel. El cuerpo abrió los ojos y se arrastró hacia Zephyr. Ghost hizo ademán de atacarlo, pero Zephyr le detuvo.
- No es peligroso, le conozco. – Ghost la miró como si estuviera loca.
- ¿Conoces a un zombi?
- Es el vagabundo, esa cosa se lo estaba comiendo. – Ghost la miró sin comprender. – Es el espíritu que habita el callejón donde esta el garito de Brake, tengo un trato habitual con él.
- Entonces estamos…
- Si, en el callejón. Y esa cosa ha salido del bar. – Dijo Zephyr señalando la puerta del local. Vista en el mundo espiritual la puerta parecía un agujero infecto que olía a cloacas.
- No jodas que tenemos que entrar ahí. – Dijo Ghost.
- Me importa una mierda si vienes o no, mi hermana esta ahí. En el mundo material, pero ahí. – Zephyr había empezado a andar hacia la puerta.
- ¡Mierda! No puedes entrar ahí sola. – Zephyr se encogió de hombros.
- Pero tú vienes. – dijo con una risita.
Pero antes de entrar en el bar tenía algo que hacer. El vagabundo le había ayudado en más de una ocasión. Durante unos segundos Zephyr concentró su voluntad en el vagabundo. Poco a poco la carne volvió a los huesos, después la piel y por último la ropa y la suciedad que siempre le acompañaban. Cuando acabó Zephyr estaba algo cansada, pero ya se recuperaría.
- Quédate dentro de la barrera, le dijo Zephyr. – El vagabundo la saludo con su sombrero roñoso y se fundió con las sombras.
Zephyr se sintió mejor tras ayudar al espíritu, pero aún tenía que hacer frente al origen del moho gris. Más allá del umbral Zephyr percibía una presencia espiritual poderosa y presentía que si traspasaba aquella puerta no habría vuelta atrás. A pesar de todo, Zephyr se adentró en la oscuridad sin dudarlo. Averiguaría lo que estaba pasando o moriría en el intento.
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