Ghost, mundo espiritual
Ghost esquivó a duras penas la mano huesuda del espíritu. Era mucho más rápido de lo que su aspecto parecía indicar. Ghost saltó esquivando uno de los pequeños engendros que lo acosaban y pegó una patada en la boca al espíritu. Empezaba a entender cómo funcionaban las cosas aquí, lo importante no era lo que parecía, sino su esencia. La mujer putrefacta y las criaturas más pequeñas eran en realidad un mismo ser, por eso parecían dirigidos por una misma mente. Ellos por su parte no gozaban de la misma ventaja.
Ezequiel desgarró con los dientes la carne del muslo, lo que le provocó vómitos. El espíritu no parecía muy afectado por las heridas inflingidas y ahí donde le golpeaban brotaba más de aquella sustancia mohosa. El espíritu se giró y se abalanzó sobre él. Su boca se desencajó desmesuradamente y mordió su hombro. Ghost apartó de un par de golpes las criaturas que protegían la espalda del espíritu y clavó sus garras en el cuello del ser. Después dio un tirón para arrancarlo de Ezequiel. La criatura arrancó un buen pedazo de carne mientras arañaba a Ghost intentando soltarse. Ghost ignoró el dolor de los rasguños y apretó.
Zephyr parecía cansada, pero no dejaba de moverse, golpeando ocasionalmente alguna de las criaturas pequeñas. A Ghost le pareció que ella realizaba una especie de danza con el espíritu, como si trazase una espiral a su alrededor. Ghost sintió como varios pares de bocas se hundían en su carne y se recriminó por perder la concentración. El espíritu se revolvió y escapó de su presa lanzándolo contra la pared.
Ghost se levantó algo aturdido por el golpe. Ezequiel estaba rodeado por decenas de criaturas que rasgaban, mordían y clavaban. Sangraba por varias heridas y parecía tener problemas. Zephyr estaba sola ante el núcleo del espíritu, que sonreía viciosamente con sus grandes dientes amarillos manchados por la sangre de Ezequiel. El espíritu escupió a Zephyr el cacho de carne de Ezequiel que aún tenía en la boca. Zephyr no se inmutó y siguió con su extraña danza. Al ver que Zephyr lo ignoraba el espíritu se lanzó como un poseso contra ella. Y no solo su cuerpo principal, también todas las pequeñas criaturas que surgían de ella. Ghost se lanzó también hacia Zephyr para apartarla de ahí.
Ghost alcanzó a Zephyr un instante antes que el espíritu y apenas tuvo tiempo para escudarla con su propio cuerpo. Aunque se llevó la mayor parte del castigo Zephyr también recibió múltiples heridas. Ghost se revolvió salvajemente intentando quitarse de encima a las insidiosas criaturas y el espíritu que hundía cruelmente sus garras en él. Ghost se sentía cada vez más débil y creía que tenía alguna costilla rota. Entonces miró a Zephyr, que pese a estar cubierta de sangre y moho gris sonreía. Zephyr se cubrió de llamas azules y pegó una patada en el estómago del espíritu.
- Comete esto, zorra. – Dijo Zephyr mientras las llamas se extendían ha su alrededor.
- Ya era hora, Zephyr. – Dijo Ghost.
El ataque de Zephyr había sorprendido al espíritu y Ghost aprovechó para tomarse la revancha y se unió a Zephyr en el ataque. Sus garras arrancaron carne y astillaron huesos. Las llamas de Zephyr parecían consumirlo todo a su alrededor menos a ellos tres. Ghost miró a Ezequiel, tenía mala pinta. Zephyr y él tendrían que apañárselas solos.
- Vamos a purgar esta mierda, Ghost. Tú los machacas y yo me aseguro que no se levanten… - Dijo Zephyr.
- Eso esta hecho. – Respondió mostrando una sonrisa llena de dientes afilados – Estos no valen ni como estiercol.
Ghost esquivó a duras penas la mano huesuda del espíritu. Era mucho más rápido de lo que su aspecto parecía indicar. Ghost saltó esquivando uno de los pequeños engendros que lo acosaban y pegó una patada en la boca al espíritu. Empezaba a entender cómo funcionaban las cosas aquí, lo importante no era lo que parecía, sino su esencia. La mujer putrefacta y las criaturas más pequeñas eran en realidad un mismo ser, por eso parecían dirigidos por una misma mente. Ellos por su parte no gozaban de la misma ventaja.
Ezequiel desgarró con los dientes la carne del muslo, lo que le provocó vómitos. El espíritu no parecía muy afectado por las heridas inflingidas y ahí donde le golpeaban brotaba más de aquella sustancia mohosa. El espíritu se giró y se abalanzó sobre él. Su boca se desencajó desmesuradamente y mordió su hombro. Ghost apartó de un par de golpes las criaturas que protegían la espalda del espíritu y clavó sus garras en el cuello del ser. Después dio un tirón para arrancarlo de Ezequiel. La criatura arrancó un buen pedazo de carne mientras arañaba a Ghost intentando soltarse. Ghost ignoró el dolor de los rasguños y apretó.
Zephyr parecía cansada, pero no dejaba de moverse, golpeando ocasionalmente alguna de las criaturas pequeñas. A Ghost le pareció que ella realizaba una especie de danza con el espíritu, como si trazase una espiral a su alrededor. Ghost sintió como varios pares de bocas se hundían en su carne y se recriminó por perder la concentración. El espíritu se revolvió y escapó de su presa lanzándolo contra la pared.
Ghost se levantó algo aturdido por el golpe. Ezequiel estaba rodeado por decenas de criaturas que rasgaban, mordían y clavaban. Sangraba por varias heridas y parecía tener problemas. Zephyr estaba sola ante el núcleo del espíritu, que sonreía viciosamente con sus grandes dientes amarillos manchados por la sangre de Ezequiel. El espíritu escupió a Zephyr el cacho de carne de Ezequiel que aún tenía en la boca. Zephyr no se inmutó y siguió con su extraña danza. Al ver que Zephyr lo ignoraba el espíritu se lanzó como un poseso contra ella. Y no solo su cuerpo principal, también todas las pequeñas criaturas que surgían de ella. Ghost se lanzó también hacia Zephyr para apartarla de ahí.
Ghost alcanzó a Zephyr un instante antes que el espíritu y apenas tuvo tiempo para escudarla con su propio cuerpo. Aunque se llevó la mayor parte del castigo Zephyr también recibió múltiples heridas. Ghost se revolvió salvajemente intentando quitarse de encima a las insidiosas criaturas y el espíritu que hundía cruelmente sus garras en él. Ghost se sentía cada vez más débil y creía que tenía alguna costilla rota. Entonces miró a Zephyr, que pese a estar cubierta de sangre y moho gris sonreía. Zephyr se cubrió de llamas azules y pegó una patada en el estómago del espíritu.
- Comete esto, zorra. – Dijo Zephyr mientras las llamas se extendían ha su alrededor.
- Ya era hora, Zephyr. – Dijo Ghost.
El ataque de Zephyr había sorprendido al espíritu y Ghost aprovechó para tomarse la revancha y se unió a Zephyr en el ataque. Sus garras arrancaron carne y astillaron huesos. Las llamas de Zephyr parecían consumirlo todo a su alrededor menos a ellos tres. Ghost miró a Ezequiel, tenía mala pinta. Zephyr y él tendrían que apañárselas solos.
- Vamos a purgar esta mierda, Ghost. Tú los machacas y yo me aseguro que no se levanten… - Dijo Zephyr.
- Eso esta hecho. – Respondió mostrando una sonrisa llena de dientes afilados – Estos no valen ni como estiercol.
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