domingo, septiembre 25, 2005

Capítulo 13

Ezequiel, Mundo espiritual

La oscuridad se cerró sobre ellos como una masa sólida. Solo la barrera de Zephyr evitó que las criaturas que habitaban en ella saltasen sobre ellos haciéndolos pedazos. En el interior no había ninguna fuente de luz, pero Ezequiel podía percibir la presencia de un poderoso espíritu dirigiendo al resto. Era un espíritu corrupto y hambriento, que aguardaba a que cometiesen el más mínimo error para desgarrar sus espíritus y transformarlos en una parodia de lo que habían sido.

Ezequiel murmuró un conjuro, una luz fantasmal iluminó el lugar en el que estaban. Apiñándose en las esquinas y recovecos, podía distinguir las sombras y figuras amorfas de las criaturas. El moho gris crecía como un cáncer por todas partes, extendiendo su corrupción a todo cuento tocaba. Ghost gruñó imperceptiblemente, su cuerpo se tensó subconscientemente preparándose para un ataque. Zephyr tenía los ojos entrecerrados, como si estuviese buscando algo.

- ¿Puedes mostrárnoslo? – Preguntó Ezequiel con un susurro apenas audible. Zephyr asintió levemente con la cabeza.
- Pero no es agradable de ver.

Los ojos de Zephyr brillaron con una luz azul y Ezequiel creyó ver que a su alrededor aparecían las armas del mago: la espada, la vara, la copa y el disco. Aquello sin duda era una señal más en su viaje. Las criaturas comenzaron a chillar y arrojarse salvajemente contra la barrera, su sangre negra resbalaba por los bordes y, con cada nuevo empujón, Ezequiel notaba como su única protección temblaba. El muro de Zephyr se había resquebrajado y unos pocos seres de piel ulcerosa habían logrado traspasarlo. Ezequiel sumó su voluntad a la de Zephyr para alzar una nueva defensa.

Las garras de Ghost destriparon a los dos primeros enemigos mientras maniobraba para proteger a Zephyr, que seguía absorta en una lucha de voluntades. Ezequiel se concentró en la nueva barrera, Zephyr había dejado de ayudarle. Por su parte, Ghost seguía golpeando brutalmente las pequeñas e insidiosas criaturas. Cada vez que Ghost destrozaba a una de ellas, el ser se descomponía con rapidez en un puñado de moho gris. Aquello no era buena señal.

Zephyr seguía ajena a todo lo que la rodeaba. Su nariz chorreaba sangre y sus ojos estaban prácticamente cerrados, pero sus labios se curvaban en una leve sonrisa. Ghost la miraba con preocupación. De pronto abrió los ojos y se limpió la sangre con el dorso de la mano.

- No dirás que no te lo advertí. Aquí tienes al verdadero enemigo.

El espíritu había adoptado la forma de una mujer desnuda y carnes putrefactas que en algunos lugares dejaban ver los huesos. Sus pechos rezumaban un pus gris y viscoso que al caer, se convertía en el moho gris. Sus cabellos estaban apelmazados por la sangre y uno de sus ojos colgaba de la cuenca mientras que el otro tenía un aspecto lechoso. Parecía que le hubiesen cortado la nariz y los labios, por lo que su rostro recordaba al de una calavera. Sus dientes eran de un color amarillento y entre ellos chorreaba una saliva ligeramente verdosa de aspecto repugnante. Lo más horrible era su vientre hinchado, como el de una embarazada, y su sexo del que chorreaba aún más pus gris. Entre sus piernas una de las criaturas que los había atacado intentaba abrirse paso fuera del vientre. Ezequiel tragó saliva, era un espíritu tóxico.

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