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lunes, febrero 18, 2008

C116- Gunner 00: 58

Jodidos carniceros. Otra parte de sí mismo que le arrancaban. Pero ya era tarde para arrepentirse. Había empezado con aquel primer implante para mejorar la puntería que le habían metido en el cerebro. Un precio pequeño por ser el mejor, no había tantos trabajos para mercenarios entrados en la cuarentena. Eso era lo que se había dicho para tragarse su aprehensión mientras le tumbaban sobre una mesa de operaciones de metal, no muy diferente a la que estaba ahora, para abrirle la cabeza. Después de eso ya no hubo vuelta atrás.

Cambiaban los detalles, la mesita con escalpelos y demás trastos de matasanos del lateral parecía algo más organizada que aquella. Los títulos de las paredes que probablemente eran falsos o el propio médico que le abría en canal. Esta vez era una mujer, no muy alta, pero con unos tacones que repiqueteaban por toda la habitación mientras preparaba su instrumental. También tenía un buen escote que el permitía ver sus tetas cada vez que se inclinaba sobre él para comprobar su pulso u otras cosas. Iba demasiado maquillada para su gusto, como aquellas mujeres de las revistas que solía comprar su mujer, pero no estaba en condiciones de quejarse. Eso nunca cambiaba.

Como tantas otras veces seguía sintiéndose igual de expuesto y vulnerable que la primera vez. Se preguntó si realmente merecía la pena. Con el dinero que había gastado en implantes y mejoras podía haberse retirado varias veces ya. Pero de un modo u otro siempre volvía a la mesa del cirujano y seguía atrapado en trabajos donde se jugaba el pellejo. Y ahora iba a gastarse la mitad de lo que tenía en una nueva pierna.

Cada vez que entraba en una sala de operaciones como aquella, con la luz blanca de un foco deslumbrándole, se planteaba dejarlo. Pero esta vez ni siquiera iba a poder cobrar el trabajo y tendría que gastar aún más pasta en quitarse de en medio. Maldita Zephyr, era todo culpa suya. Si no hubiera insistido en seguir con el trabajo no estaría allí. Claro que dejar un trabajo a medias también era meterse en problemas. Gunner maldijo entre dientes, se estaba haciendo viejo para este trabajo.

La doctora se colocó los guantes y la mascarilla. Sus ojos le examinaron del mismo modo que él hacía con su moto, tal vez para ella no había diferencia entre la carne y el metal. Pero seguía siendo una persona, no una cosa, joder, merecía algo mejor. Mientras la mujer le examinaba con mirada fría no podía evitar pensar que había algo cruel en el modo indiferente en que se comportaba. En parte le recordaba a su ex, desde el divorcio nunca había terminado de fiarse de las mujeres.

La observó preparar dos jeringuillas para la anestesia, midiendo cuidadosamente la dosis. Recordó que Zephyr le había explicado que usaban veneno de serpiente para dejar paralizado el cuerpo durante la intervención. Había sido una de las pocas veces en que les había acompañado, la noche que había hecho la apuesta con Twitch. Parecía que hubiera pasado una eternidad desde entonces, habían preguntado a Zephyr sobre sus conocimientos de medicina y, de algún modo, habían terminado hablando sobre el peligro de una dosis demasiado alta en la anestesia. Entonces fue cuando se fijó, la doctora estaba llenando la jeringuilla con un segundo frasco de anestesia…

Gunner maldijo, puede que fuera paranoia, pero hasta ahora eso era lo que le había mantenido vivo. ¿Qué era lo que Twitch había dicho en la furgoneta? Algo sobre cazarrecompensas que había pensado que era sólo una excusa para evitar las preguntar. Maldijo de nuevo, no tenía que haber mandado a Zephyr a la mierda. Tres frascos de anestesia, nunca había necesitado tanto. Mierda.

Se levantó de golpe, sus cosas seguían en la silla junto a la puerta. Eran sólo cuatro pasos de distancia, pero ponerse de pie sobre una sola pierna resultó demasiado para su cuerpo maltratado y cayó al suelo.

- ¿pero qué diablos? – La doctora se giró con la jeringuilla en la mano - ¿qué hace? ¡Vuelva a la camilla!

Gunner no respondió, sino que se arrastró hacia la silla. Tres pasos de distancia, parecía tan lejano. La doctora rodeó la camilla con calma y se agachó junto a él, sostenía la jeringuilla en su mano. La miró con desesperación y toda pretensión de fingir abandonado. Podía sentir la inyección de adrenalina, tan familiar, mejor que cualquier droga. Le dio una patada en la tripa con su única pierna y se arrastró hacia la silla. Tan cerca ya…

- Con que esas tenemos. No sé ni porqué me molesto en calmaros el dolor.

Lo dijo en un tono irritado y claramente despreciativo. Pero esta vez fue más precavida y le rodeó para aproximarse por el otro lado. Gunner hizo un último esfuerzo y se estiró para alcanzar una de sus pistolas, en una funda colgada de la silla. Su mano se cerró sobre la familiar culata. Entonces sintió el pinchazo en su cuello. Quitar el seguro y apuntar para él era una misma cosa. Disparó sin pensar, para él aquello se había convertido en algo tan natural como respirar.

Fue un tiro limpio en la frente, un blanco perfecto cortesía de su sistema de puntería. Joder, pensó, de todos los implantes que se había puesto aquel era el único que merecía la pena. Se llevó la mano al cuello y se quitó la jeringuilla. Vacía. Tragó saliva ¿Cuánto le quedaría? ¿Unos minutos? Sintió el cuerpo cansado y se dejó caer. Sam tenía razón, tenía que haberlo dejado antes, pero para los tipos como él aquella era la única manera. Alargó el brazo hacia la silla y buscó el telecom en sus bolsillos. Marcó el número de Twitch y forzó una sonrisa amarga, al menos se había llevado a la perra por delante.

jueves, noviembre 15, 2007

C104-Gunner, 23: 21

La puerta de la furgoneta se cerró con un golpe seco. Habían dejado a Zephyr en mitad de una calle desierta a las afueras de la ciudad. El barrio de edificios viejos y calles estrechas no era un barrio seguro. Las pintadas de bandas en las paredes, la disposición de los contenedores y mobiliario urbano y las rejas de las ventanas eran testimonio de ello. Pero Zephyr sabría arreglarselas, lo que no podía decirse de su hermana. Y ese era el problema con ella, que alguien podía tener a Pinki y chantajearla. No podían confiar en ella.

- Gira en la siguiente y para en cuanto no pueda vernos. – dijo a Morgan.

La mercenaria le miró por el espejo retrovisor pero no dijo nada. No había dicho nada desde que Zephyr había bajado de la furgoneta. No podía evitar preguntarse en quién residía su lealtad o si tendría algo que ver con todo lo que estaba pasando. Aunque el que seguro que sabía algo era Twitch. Estaba sentado junto a la puerta trasera de la furgoneta con la cabeza apoyada contra el cristal de la ventana. A lo lejos aún podía verse la figura esbelta de Zephyr iluminada por la luz débil de las casas.

Morgan giró a la derecha y detuvo la furgoneta. Después se giró apoyando el brazo sobre el respaldo del asiento. Su voz dura dejaba traslucir cierto reproche incluso aunque su rostro no.

- ¿Y ahora qué?

Gunner ignoró la pregunta de Morgan para dirigirse a Ghost. El elfo también permanecía en un silencio hostil desde que Zephyr había bajado de la furgoneta. Sus ojos negros no se habían apartado de Twitch ni por un segundo, incluso después de que le contase lo de la apuesta. Gunner le puso la mano en el hombro para llamar su atención.

- Ya sabes lo que tienes que hacer.

Ghost se levantó y fue hacia la parte de atrás de la furgoneta y apartó a Twitch con más fuerza de la necesaria. Por eso era malo tener tías en el grupo. Y ahora eran dos, aunque con su aspecto, Morgan podría haber pasado por un tío.

- Arranca – dijo en cuanto Ghost salió de la furgoneta.

Twitch cerró las puertas antes de que la furgoneta ganara velocidad y volvió a sentarse en la misma posición sin decir nada. Ni siquiera había protestado por el empujón y agachaba la cabeza para evitar el contacto visual con el resto.

Durante un par de minutos lo único que se escuchó fue el sonido del motor. Gunner estudio a los que quedaban en la furgoneta alegrándose de no tener iris ni pupilas que delatasen hacia dónde miraba.

Morgan seguía con sus ojos castaños fijos en la carretera. Tenía una expresión decidida en su rostro moreno pero era imposible saber si volvería a meterse por medio o se limitaría a conducir.

Christler y los dos jodidos técnicos que la acompañaban no contaban, ni siquiera iban armados y sus ropas hippies no les protegerían de las balas. De todos modos no pensaba que la chica de aspecto soso o el tío con barba de tres días tuvieran cojones para decir nada. La única que no parecía saber cerrar la boca era Christler y con pantalones perdía gran parte de su atractivo.

Y luego estaba Twitch encogido en su esquina, claro. Ahora que no estaba Zephyr podría interrogarle. Gunner desenfundó una de sus pistolas pesadas con silenciador.

- Acelera y sigue conduciendo, no queremos que nadie se bajo antes de tiempo.

- ¿Cómo? – intervino Christler poniéndose de pie con las manos en las caderas y mirándole desde arriba. La postura era mucho menos sexy ahora que no podía verle el tanga.

- Relájate, princesa, esto no va contigo.

- Y una mierda no va conmigo, deberías haber bajado tú de la puta furgoneta.

Gunner encañonó a Christler. No estaba para gilipolleces, especialmente ahora. Esto no era un “reality show” amañado de los que había presentado. Si lo fuera tendría alguien que le arreglase el pelo rubio enmarañado y le retocase el maquillaje. Morgan volvió a mirarles por el espejo retrovisor y clavó sus ojos castaños en él.

- Dejad de pelear ahí atrás, tortolitos. – su tono le recordó al que usaban algunos exmilitares. – Hay que pensar un sitio al que ir.

Ponderó su pregunta. Tenía razón, había que pensar un sitio al que ir pero ya no consideraba seguro su refugio del metro y tampoco estaba dispuesto a llevarles a su casa. Antes de que pudiera responder el tío de la barba de tres días respondió por él.

- Yo conozco un buen sitio.

Dejó que Morgan se entendiese con el tipo y devolvió su atención a Twitch ignorando por completo a la histérica de Christler, estaba resultando una verdadera molestia y nunca perdonaría al resto que no le hubieran dejado meterle un tiro entre ceja y ceja. Pero no iba a permitir que le distrajese de su objetivo.

Twitch seguía con la cabeza baja. Tenía las manos metidas en los bolsillos de la gabardina y había desconfianza en su rostro oscuro. Era probable tuviese sujetando su pistola de calibre ligero. O tal vez no. Pero con pistola o sin ella no había diferencia, no tenía oportunidad contra él y ambos lo sabían.

- No hagas estupideces – Gunner hizo un gesto con la cabeza hacia sus bolsillos - ¿qué os traéis Zephyr y tu?

Twitch se encogió de hombros, pero no sonrió. Sus ojos color chocolate sostuvieron su mirada desafiándole. Sus manos seguían en los bolsillos de la gabardina.

- Ya lo has visto.

- No me jodas Twitch, si te hubieras tirado a Zephyr estaría en todos los foros.

- ¿Te has planteado que no sea sólo un polvo?

Twitch parecía ofendido, había que reconocer que era bueno, aunque era increíble que siguiera mintiéndole. Sobre todo a él, que se había emborrachado con él más veces de las que podía contar. Joder, si hubieran estado liados lo habría sabido.

- Y por eso apuestas conmigo a que se la va a tirar otro.

- Nadie graba el culo de otra con su novia delante. – dijo Christler señalando a Twitch. Su indignación era evidente

Gunner la miró irritado, no dejaba de interrumpirle. Como si estuvieran en uno de esos programas con invitados en los que el presentador intenta que terminen todos dándose de hostias. Claro que seguro que en esos programas ninguno va armado.

- ¿Alguna otra obviedad que quieras compartir, princesa?

Christler miró a Twitch por un momento y luego le miró a él sonriendo con autosuficiencia. Odiaba aquella sonrisa.

- No, me encantará ver como trabaja un profesional.

Gunner ignoró la pulla, ya tendría tiempo para poner a aquella zorra engreída en su lugar. La velocidad de la furgoneta se había reducido, debían estar llegando a dónde quiera que les estuviese llevando el hippie mal afeitado. Gunner apuntó a Twitch, odiaba tener que hacerlo, pero se le acababa el tiempo y no quería más sorpresas desagradables.

- Por tu propio bien, será mejor que me digas qué pasa con Zephyr.

Una gota de sudor se deslizó por la frente de Twitch y sus pupilas se dilataron ligeramente. Miró hacia la izquierda un momento y luego habló con voz rasposa.

- Es Brake…

- ¿El orco? – preguntó Morgan desde la parte delantera.

Twitch asintió con la cabeza. Gunner siguió apuntándole sin perderle de vista, pero aún así Morgan había despertado su curiosidad.

- ¿Por qué lo preguntas?

- Fue quién me dijo dónde encontrarte.

Hijo de la gran puta, pensó Gunner. Era él quien les había vendido y estaba seguro de que también era él quién estaba tirando de los hilos de Zephyr y se alegró de haber enviado a Ghost para que la siguiera. Sólo quedaba por saber cuál era el papel de Twitch en todo aquello.

- ¿Y tú qué diablos pintas en todo esto?

Twitch se limpió el sudor de la frente y le miró, como si no supiera a qué se refería Gunner.

- Zeph es mi amiga…

- ¿Qué cojones quiere Brake de ella? – le cortó - ¿Y por qué estás ayudándole?

Twitch tragó saliva y volvió a mirar hacia su izquierda.

- ¿Aparte de tirársela? – intentó bromear sin éxito. – No lo sé, pero ha contratado una cazarrecompensas.

Gunner entrecerró los ojos escéptico. Christler se apartó el pelo de la cara y, por primera vez, dijo algo interesante.

- Morgan, ¿cuánto crees que ofrecen por nosotros Infotech?

Gunner bajó su arma, tenía sentido. No era la primera vez que aquel hijo de la gran puta les vendía y ahora tenía muchas más razones para hacerlo, probablemente cientos de miles de razones. Maldito cabrón, tendría que haberle matado cuando tuvo la oportunidad y si había una próxima vez no cometería el mismo error…

C96-Gunner, 23:05

No sentía dolor. Ni en el hombro donde había estado sujeto el brazo mecánico que ahora colgaba de la mochila de Zephyr, ni en el resto del cuerpo lleno de arañados y mordiscos de aquella… cosa. Flexionó los dedos de la mano maravillándose de que la única señal de que se los hubieran arrancado fuera la piel blanca y suave de cicatriz que, como anillos, rodeaba tres de sus dedos. Ni siquiera sentía dolor en el muñón de la pierna ¡Joder, la pierna! Tendría que sentir algo ¿no? Pero no sentía nada, la droga que Zephyr le había dado se lo impedía.

Pero droga o no seguía sin poder andar, así que ahora iba colgado de la espalda de Ghost sujeto por un arnés improvisado, como un bebe o un inválido. Su único consuelo era que aún podía disparar. Pese a su aparente delgadez, el elfo había sido capaz de cargarle todo el camino escaleras abajo y ahora por el garaje sin reducir el ritmo.

Detrás de ellos, agachados entre los coches, podía ver al resto. Twitch con su inconfundible gabardina iba justo detrás tirando de Christler. Que la periodista, más preocupada de que no se le cayese la falda y quedarse en tanga que de correr, fuera menos carga que él le resultaba humillante. Joder, menuda puta mierda, pensó.

Zephyr les seguía de cerca. Sus ojos azules recorrían el aparcamiento como si esperase que los propios coches o el edificio pudieran atacarles. Antes hubiera pensado que eso era una locura, pero ya no estaba tan seguro. Ya no sabía que pensar, ni siquiera de Morgan, que caminaba junto a Zephyr cerrando la marcha. La mercenaria, alta y fornida, era la responsable de que su moto volase por los aires y a buen seguro si hubiera tenido ocasión le habría metido una bala en el cráneo. Pero también había sido ella la que le había sacado de la montaña de mierda que se lo estaba comiendo vivo. Nada tenía sentido.

Zephyr se detuvo de pronto junto a un todoterreno negro con los ojos entrecerrados. Movía los labios como si estuviese hablando pero sin emitir ningún sonido. Ghost también se detuvo y se giró para ver qué le pasaba a Zephyr haciendo que él les perdiese de vista. El modo en que se estaba comportando últimamente con ella le hacía pensar que puede que Twitch le hubiese ganado la apuesta.

Mientras escudriñaba las hileras de coches aparcados recordó la noche en que él y Twitch habían hecho la apuesta. Los dos estaban ya medio borrachos o puede que borrachos el todo, Zephyr se había levantado para irse y entonces Twitch había hecho un comentario sobre su culo, luego había intentado cambiar de tema. Y cuando le había preguntado si se la había tirado había respondido algo incoherente sobre que había tíos que podrían ponerse celosos y tal. No recordaba muy bien como, pero tras varias cervezas acabo diciendo que se refería a Ghost. Otra de tantas apuestas de borrachos y sin embargo… y sin embargo ahora pensaba que podía haberse referido a otro pero ¿a quién?

Un movimiento entre las columnas hizo que activase el zoom. Eran mercenarios, entre diez y doce vestidos de negro y bien equipados. Se movían entre los coches intentando rodearlos con una maniobre envolvente. La forma en la que se comunicaban mediante señales le recordaba a los militares y puede que lo fuesen, o no habrían podido llegar tan cerca de ellos sin que alguien lo notase.

Ni siquiera lo pensó, para él apuntar y disparar eran una misma cosa y ¿qué mejor modo de dar la alarma? Si hubiese gritado o hecho algún gesto a sus compañeros habría dado tiempo de reaccionar a los mercenarios y, muy a su pesar, contaba con que los reflejos aumentados de Morgan le diesen tiempo de disparar mucho antes de que cualquiera de ellos supiera lo que pasaba.

Su objetivo se desplomó en el suelo con un tiro en la garganta, pero antes de que tuviera tiempo de efectuar otro disparo Ghost se giró de nuevo haciendo que perdiese el ángulo de tiro. Morgan había apartado a Zephyr haciendo que se cubriese tras la rueda del todoterreno negro y ella. Identificar un objetivo y dispara apenas le llevó unas centésimas de segundo. Mientras Ghost se soltó el arnés y le dejó caer de forma nada ceremoniosa en el suelo.

Gunner gruñó al caer sobre el asfalto. Diró para disparar pero desde el suelo no tenía un buen ángulo. Maldijo arrastrándose como podía con el brazo hasta el todoterreno en el que estaba Zephyr. Seguía mirando al vacío, completamente inmóvil salvo por sus labios de los que apenas salían unos susurros incoherentes. ¿Por qué no hacía nada para ayudarle? Él nunca había creído los rumores que decían que solo era una cara bonita con un buen culo y que estaba ahí porque se tiraba a un tipo importante, pero ahora mientras se arrastraba delante suyo sin que ella pareciese notarlo empezaba a cuestionarse que pudiera haber algo de cierto.

Se ayudó del todoterreno para incorporarse. Había perdido de vista a Ghost, pero Morgan seguía cubriéndoles o tal vez solo a Zephyr. Disparaba ráfagas con el subfusil para obligar a los mercenarios a que se ocultasen tras algún coche. No sabía si por suerte o no, los coches allí estaban blindados y las balas rebotaban sin apenas arañar la pintura.

- Cubre el otro lado – Morgan ni siquiera le miró al decirlo.

Toda su atención estaba en los mercenarios que habían tomado posiciones tras los coches. No dijo nada, sabía que tenía razón. Eran más y si les rodeaban estaban jodidos. Miró por encima del capó del todo terreno y vio a uno asomarse por detrás de una limusina. No tuvo tiempo de reaccionar ¿es que regalaban los reflejos implantados?

La balaba le dio en el hombro pero el ni siquiera lo notó, la droga seguía haciendo efecto. Fuese lo que fuese que le había metido Zephyr era mucho más potente que cualquier cosa que hubiera visto en el mercado. Ni siquiera él con todos sus contactos había oído hablar de una droga como esa. Que coño, ningún incursor de los que conocía había oído hablar de ella o habría sido el chute con más demanda del mercado. Claro que había tenido que perder una pierna para que Zephyr se dignase a usarla.

De nuevo aquella sospecha de que la shaman se relacionaba con gente importante, gente que podía conseguir cosas que para el resto no existían. Si sólo hubiese sido la droga no le habría dado importancia, podría haber sido un “mumbo-jumbo” de shaman que tanto le gustaban. Pero ¿dónde diablos había aprendido a quitar una bomba cortex? Si te ponían una estabas jodido, te convertías en una marioneta de la corporación. No era algo que pudieras aprender en la calle. Ni siquiera lo hacían en los hospitales porque si la cagabas podía explotar a mitad de operación. ¿Cuántas más cosas se estaría guardando? Imposible saberlo.

Se asomó por encima del capó y disparó tres veces seguidas, calculando la ruta probable del mercenario. La última bala dio en su blanco reventando media cara del mercenario. Más rápido no significa más listo, pensó con satisfacción.

Un grito ahogado en la misma dirección le indicó que Ghost había alcanzado su objetivo. Twitch se acercó gateando seguido de Christler, que había sido incapaz de conservar lo que quedaba de su falda. Si no le hubieran estado disparando habría disfrutado de las vistas. Pero incluso después de la intervención de Ghost, aún quedaban tres por su lado y, por el sonido de los disparos, seis por el de Morgan. Ya casi les habían rodeado. En menuda mierda estaban metidos.

- Tenemos que movernos – le dijo a Morgan aún sabiendo que eso les incluía a todos menos a él. – Twitch, espabila a Zephyr.

Disparó una ráfaga corta para obligarles a detenerse un poco. Twitch sacudió a Zephyr, pero apenas logró que la elfa moviese la mano como para apartar las moscas.

- Ya casi lo tengo – murmuró con voz rasposa.

- ¿Ya casi lo tienes? ¿De qué cojones hablas Zeph?

Twitch no dejó de sacudirla, pero no hubo respuesta. Gunner miró la herida de su hombro. Había perdido bastante sangre y, aunque seguía sin sentir nada, no sabría cuanto tiempo podría aguantar. Es difícil saber lo grave que es una herida cuando no sientes dolor.

Detrás suyo Morgan hacía también lo que podía para mantener a raya a los mercenarios aunque, poco a poco, los disparos se iban acercando. Estaban ganando terreno.

- Joder, Zephyr, mueve tu puto culo. – gruñó Gunner.

¿Pero qué cojones le pasaba? Nunca antes se había quedado colgada por tanto tiempo. Normalmente era bastante eficaz, para ser una shaman zumbada, claro. Por eso nunca se había hecho muchas preguntas sobre por qué Brake no tenía cojones a tocarla. En el fondo el orco siempre había sido un cobarde y eso lo sabían todos.

Disparó de nuevo, vaciando lo que quedaba de cargador y sin apuntar siquiera. Sólo quería ganar tiempo. Entonces el coche tras el que se cubrían explotó. Fue una explosión con llamaradas, como las de las películas. Bajó la pistola, eso no era posible. Los coches no explotaban de esa forma, cualquiera que supiera algo de mecánica lo sabía.

Otro coche estalló junto a los mercenarios y luego otro. Entonces Gunner miró a Zephyr. Sangraba por la nariz pero estaba sonriendo y su mirada volvía a estar enfocada. Estaba claro que era algo más que una cara bonita. Pero entonces lo que Max le había dicho sobre que alguien protegía su culo cobraba otro significado completamente. Hija de puta, como se alegraba de estar en su bando.

C80-Gunner, 22:04

Casi le había volado la cabeza de un tiro y ahora se arrepentía de no haberlo hecho. Aquella zorra periodista le recordaba a su exmujer, creía que con pasarte las tetas por la cara harías todo lo que te quisiese. Menuda puta. Y no estaba tan buena. En persona era bajita y perdía mucho sin maquillaje. Eso sin contar que apestaba, estaba cubierta de sangre y mugre. Vamos, que había que estar muy desesperado para querer follarsela. Y se ve que ese era el caso de la puta bollera corporativa que había traído Zephyr.


Gunner escupió a un lado y después se pasó la mano por el pelo gris cortado a cepillo. Solo un tiro y a tomar por culo todas aquellas gilipolleces sobre el “derecho a la información” que no dejaba de decir aquella descerebrada, como si aún quedasen pringados que se creyesen eso. Gunner sacó un puro de su chaleco y lo encendió mientras se apoyaba en la pared del rellano de la escalera. Todo el mundo sabía que este negocio, salir en las noticias era el modo más seguro para convertirte en un apestado o, peor, desaparecer para siempre con un tiro en la nuca.

Todos menos Morgan. Estaba seguro de que era bollera, no había más que verla. Parecía una camionera, con el pelo muy corto, alta y tan hormonada que si no fuera por las tetas parecería un tio. Y no es que tuviese nada en contra de las lesbianas, ¿a quién no le ponían dos tías montándoselo? Pero esto era diferente, llevar una periodista con ellos era un error.


Gunner intercambió una mirada con Twitch buscando algo de apoyo. El netrunner estaba sentado en los escalones con las piernas encogidas. Cada cierto tiempo se llevaba la mano a los vendajes de la cabeza como para comprobar que seguían ahí. Su piel oscura relucía bajo una ligera capa de sudor y permanecía anormalmente callado. En cualquier otra circunstancia Twitch no habría perdido la oportunidad de dar su opinión sobre lo que fuera, incluso aunque no le hubieran preguntado. Su silencio era una mala señal, probablemente estaba peor de lo que parecía. Y Morgan pretendía que además llevaran a una civil con ellos.


Había intentado explicarle que las cosas en la calle funcionaban de otra forma, pero a la zorra no parecía entrarle en la cabeza. Por si fuera poco Zephyr se había adelantado para “no se qué” y Ghost la había acompañado. Si hubiese estado estaba seguro de que le habría acompañado, era el primero que decía que no había que mezclar trabajo con el placer. Joder, ese era el motivo por el que estaba seguro de que ganaría su apuesta con Twitch.


Gunner volvió a pasarse la mano por el pelo y sostuvo la mirada de Morgan. La mujer permanecía delante suyo con los brazos cruzados, interponiéndose entre él y la periodista. Si no fuese por todos los implantes “High tech” que tenía, Gunner habría considerado meterles un tiro a las dos. No se fiaba de ella, dijera lo que dijera Zephyr, la muy puta se había cargado su moto y le habría pegado un tiro de haber podido y ahora… ahora iba a ponerles en peligro sólo para poder follarse a la periodista. Gunner entrecerró los ojos, completamente rojos, sin iris y sin pupilas de forma amenazadora.


- Si quieres comer coño la hermana de Zephyr sale más barata y no hace falta que el resto nos juguemos el culo por ella.


Gunner expulso el humo del puro lentamente, le había salido del alma. Morgan había abierto la boca como para responder pero no consiguió articular palabra. Gunner sonrió con satisfacción y entonces escuchó la voz indignada de Zephyr un poco más arriba.


- ¡¿Cómo?! – Se había parado a mitad de las escaleras, sus ojos azules estaban clavados en él y tenía la barbilla levantada de forma desafiante.


Ghost estaba detrás de ella, con una mano apoyada en su hombro para sujetarla. Su pelo y sus ropas negras que ocultaban todo menos la franja de los ojos hacían que pareciese casi una sombra. Zephyr permaneció inmóvil, apretando la barandilla de las escaleras hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Gunner maldijo, ¿por qué diablos tenía que volver justo ahora? Era justo lo que le faltaba, que Zephyr se pusiera histérica.


En aquel momento, desde dónde estaba, el parecido entre Zephyr y su hermana era más evidente que nunca. Rasgos delicados, labios carnosos y cuerpo atlético. Y la ropa de cuero negro que usaba para trabajar, incluso con la cremallera subida hasta el cuello, no ayudaba precisamente a ocultar el parecido. Por suerte, Twitch decidió salir en su ayuda.


- Estoy seguro de que no quería decir eso… - comenzó a decir mientras se ponía de pie sacudiendo su gabardina imitación años veinte.


Zephyr cerró los ojos y respiró hondo, mientras Ghost seguía sujetándola del hombro. Zephyr abrió los ojos de nuevo los ojos y miró a Twitch. Gunner decidió no intervenir hasta que las cosas se calmasen un poco.


- Seguro… – dijo entre dientes.

- Mira todos estamos un poco nerviosos… - Twitch volvió a llevarse la mano a la cabeza.
- No te toques el vendaje. – zephyr comenzó a arreglar las vendas y luego volvió a mirar a la periodista de arriba a abajo - ¿Quién diablos es esa?


Enma Christler estaba aún detrás de Morgan, encogiéndose dentro de una chaqueta blanca de diseño completamente manchada de sangre. La periodista hacía todo lo posible por no llamar la atención y Gunner sonrió con satisfacción al comprobar que apartaba su mirada de él. Gunner fue a responder pero Ghost se le adelantó.

- Enma Christler, es una periodista. – la máscara negra no dejaba ver la expresión de Ghost, pero por su tono de voz no parecía nada satisfecho.

- Es una civil, ha sobrevivido a lo que quiera que mató al resto. – Añadió Morgan.

Al ver que todos centraban su atención en ella, la periodista intentó sin mucho éxito arreglar algo las ropas manchadas de sangre y su pelo apelmazado mientras salía de detrás de Morgan mirando alternativamente a Ghost y Zephyr. Ghost seguía con su mano sobre el hombro de Zephyr, sus ojos negros no dejaban traslucir nada. Zephyr se apartó un mechón de pelo oscuro de la cara y la miró sin decir nada. Era evidente que seguía cabreada y, si tenía suerte, lo descargaría en la periodista.

- ¡Fue horrible! ¡Esa cosa ha matado a todo el mundo! ¡Tenemos que contar lo que esta pasando! – dijo mientras sujetaba a Ghost por el brazo y mirándole con ojos suplicantes.

Ghost miró la mano con la que le había sujetado y luego miró a Zephyr. La elfa seguía sin decir nada, estudiando a la periodista.


- ¡Ja! Era mucho esperar que la señora “importante” siguiera callada. – Gunner apagó su puro y lo tiró escaleras abajo. – Deberíamos deshacernos de ella ahora que podemos y...


Zephyr levantó la mano derecha interrumpiendo a Gunner y levantó la barbilla de Enma con la otra obligándola a mirarla a los ojos. La elfa era palmo y medio más alta y la periodista intentó apartarse visiblemente incómoda por la proximidad pero Zephyr la sujetó del brazo.


- Descríbeme esa cosa. – Ghost se hizo a un lado.

- ¿Cómo? – La periodista abrió mucho los ojos.

- Que me describas lo que mató a todos. – repitió Zephyr de forma autoritaria.

La periodista pareció calmarse un poco e hizo un gesto de peinarse con los dedos pero se detuvo al ver la mirada de Zephyr.

- Lo tengo grabado – dijo con expresión digna.


- Seguro que vale una pasta en el mercado negro… - comentó Twitch desde la escalera.
- ¡No! ¡Es mi exclusiva! – comenzó a protestar mirando a Morgan en busca de apoyo.

Zephyr la agarró de la mandíbula y la obligó a mirarla a los ojos. Por un momento Gunner pensó que Morgan intervendría como había hecho cuando desvió su disparo, pero en lugar de eso miró a Zephyr por un momento y negó con la cabeza.

- Quiero saber a qué nos enfrentamos. Danos la grabación.

- No creo que vaya a hacer falta… - Ghost señaló hacia el pasillo – Nos ha encontrado.

C61-Gunner, 20: 36

- ¿Qué les pasa? – Había preguntado Twitch

- Cáncer – respondió Zephyr sin apartar la vista del rascacielos.

- No tiene sentido – Gunner no se tragaba aquella respuesta, había pasado muy poco tiempo para que el cáncer se desarrollase de aquel modo, hasta él lo sabía.

- Lo que tu digas, pero es cáncer – insistió Zephyr

- Pero, ¿cómo es posible? – dijo Twitch mientras miraba con desconfianza a los civiles infectados.

Zephyr se volvió para mirarle y apretaba los labios con fuerza.

- Pregúntaselo a los de Infotech – dijo al fin. Pero Gunner sabía que se estaba guardando algo.

- Déjate de juegos Zeph, ¿qué es lo que sabes? – Zephyr le miro y se encogió de hombros.

- No lo suficiente para explicar esto. – respondió con indiferencia. – Es cáncer, por radiación, para ser más exactos. Y esta muy avanzado – añadió – Pero no tengo ni puta idea de cómo se ha podido desarrollar tan rápido.

Gunner empezaba a mosquearse. Le tocaba los cojones que Zephyr estuviese callándose lo que sabía. Parecía como si hubiera que extraerle cada pequeño detalle.

- Haz una suposición – el tono de voz de Gunner revelaba su irritación. Zephyr esbozó una media sonrisa.

- No prestaste atención a lo que nos contó Twitch ¿verdad? – la actitud prepotente de la elfa no ayudo en nada.

- ¿Y qué? ¿Tú no descubriste nada más? – Ghost y ella habían estado desaparecidos casi un día entero, tenían que haber descubierto algo…

- Cierto, ¿qué descubristeis Ghost y tu? – preguntó Twitch intentando calmar lo ánimos.

- Cosas para que ningún elemental fría nuestros traseros. – Zephyr sonrió confiada. – No hay espíritus amistosos por aquí, es mejor no arriesgarse.

- ¿Solo eso? – Gunner no estaba convencido de que le estuviese siendo sincera.

- ¿Solo? – su tono dejaba claro que para ella no era tan poca cosa. – Deberías dejar de preguntar sobre lo que no entiendes.

- ¿Y por qué no me lo explicas? – Gunner no pensaba ceder

- Porque sería una pérdida de tiempo – Contestó cortante Zephyr.

Por el modo en que lo dijo bien podría haber estado diciendo que el cielo era azul… A Gunner le resultaba insufrible aquella arrogancia. Tuvo que contenerse para no pegarla un puñetazo. Por suerte no era así todo el rato o ya la habría matado…

- Dejadlo ya, no es momento para discutir – terció Twitch.

- Díselo a ella – contrarrestó Gunner.

Zephyr no dijo nada, estaba claro que no iba a conseguir explicaciones de ella. O al menos no sobre ese tema, pero había algo que lo carcomía...

- ¿Tampoco vas a explicar lo de esa tal Morgan? – le dijo acusadoramente

- ¿Explicar el qué? – Zephyr había dejado de prestarle atención y volvía a mirar en dirección al rascacielos.

- Para empezar porqué esta aquí. - le recriminó Gunner

- Porque necesitamos su ayuda – respondió Zephyr indiferente.

- ¿Para qué? Nos las arreglamos bien solos

- Entrar y salir – parecía que hubiera que sacarle la información con calzador.

- No la necesitábamos, podríamos haberlo hecho sin ella – insistió Gunner

- Pero nos ha ahorrado tiempo y problemas. Lo que te jode es que no se hagan las cosas a tu manera. – soltó de pronto Zephyr.

- Lo que me jode es que esa tía intentó matarme, se ha cargado mi moto y vosotros os la traéis sin preguntar siquiera. - Zephyr se encogió de hombros.

- Habrías dicho que no de todos modos.

- ¡Pues claro! ¡Es una corporativa, no es de fiar!

- Tampoco te fías de mí

- Es diferente… – comenzó a decir Gunner, a Zephyr la conocía desde hacía más tiempo y no era una corporativa.

- Claro, a ella la tenemos pillada por los ovarios – interrumpió Zephyr.

- ¿Qué cojones quiere decir eso?

- Que le he sacado una cortex del cráneo. No puede volver con la corporación así que tranquilízate.

Pero no le tranquilizaba, los corporativos no eran de fiar. Y aunque hubiera dejado Infotech podía venderlos a alguna otra corporación. O dejarles tirados y quedarse con toda la pasta.

- Sigo sin fiarme

- Ya vuelven – dijo Twitch de pronto

Parecía que tendría que dejar aquella discusión para más tarde…