jueves, noviembre 15, 2007

C96-Gunner, 23:05

No sentía dolor. Ni en el hombro donde había estado sujeto el brazo mecánico que ahora colgaba de la mochila de Zephyr, ni en el resto del cuerpo lleno de arañados y mordiscos de aquella… cosa. Flexionó los dedos de la mano maravillándose de que la única señal de que se los hubieran arrancado fuera la piel blanca y suave de cicatriz que, como anillos, rodeaba tres de sus dedos. Ni siquiera sentía dolor en el muñón de la pierna ¡Joder, la pierna! Tendría que sentir algo ¿no? Pero no sentía nada, la droga que Zephyr le había dado se lo impedía.

Pero droga o no seguía sin poder andar, así que ahora iba colgado de la espalda de Ghost sujeto por un arnés improvisado, como un bebe o un inválido. Su único consuelo era que aún podía disparar. Pese a su aparente delgadez, el elfo había sido capaz de cargarle todo el camino escaleras abajo y ahora por el garaje sin reducir el ritmo.

Detrás de ellos, agachados entre los coches, podía ver al resto. Twitch con su inconfundible gabardina iba justo detrás tirando de Christler. Que la periodista, más preocupada de que no se le cayese la falda y quedarse en tanga que de correr, fuera menos carga que él le resultaba humillante. Joder, menuda puta mierda, pensó.

Zephyr les seguía de cerca. Sus ojos azules recorrían el aparcamiento como si esperase que los propios coches o el edificio pudieran atacarles. Antes hubiera pensado que eso era una locura, pero ya no estaba tan seguro. Ya no sabía que pensar, ni siquiera de Morgan, que caminaba junto a Zephyr cerrando la marcha. La mercenaria, alta y fornida, era la responsable de que su moto volase por los aires y a buen seguro si hubiera tenido ocasión le habría metido una bala en el cráneo. Pero también había sido ella la que le había sacado de la montaña de mierda que se lo estaba comiendo vivo. Nada tenía sentido.

Zephyr se detuvo de pronto junto a un todoterreno negro con los ojos entrecerrados. Movía los labios como si estuviese hablando pero sin emitir ningún sonido. Ghost también se detuvo y se giró para ver qué le pasaba a Zephyr haciendo que él les perdiese de vista. El modo en que se estaba comportando últimamente con ella le hacía pensar que puede que Twitch le hubiese ganado la apuesta.

Mientras escudriñaba las hileras de coches aparcados recordó la noche en que él y Twitch habían hecho la apuesta. Los dos estaban ya medio borrachos o puede que borrachos el todo, Zephyr se había levantado para irse y entonces Twitch había hecho un comentario sobre su culo, luego había intentado cambiar de tema. Y cuando le había preguntado si se la había tirado había respondido algo incoherente sobre que había tíos que podrían ponerse celosos y tal. No recordaba muy bien como, pero tras varias cervezas acabo diciendo que se refería a Ghost. Otra de tantas apuestas de borrachos y sin embargo… y sin embargo ahora pensaba que podía haberse referido a otro pero ¿a quién?

Un movimiento entre las columnas hizo que activase el zoom. Eran mercenarios, entre diez y doce vestidos de negro y bien equipados. Se movían entre los coches intentando rodearlos con una maniobre envolvente. La forma en la que se comunicaban mediante señales le recordaba a los militares y puede que lo fuesen, o no habrían podido llegar tan cerca de ellos sin que alguien lo notase.

Ni siquiera lo pensó, para él apuntar y disparar eran una misma cosa y ¿qué mejor modo de dar la alarma? Si hubiese gritado o hecho algún gesto a sus compañeros habría dado tiempo de reaccionar a los mercenarios y, muy a su pesar, contaba con que los reflejos aumentados de Morgan le diesen tiempo de disparar mucho antes de que cualquiera de ellos supiera lo que pasaba.

Su objetivo se desplomó en el suelo con un tiro en la garganta, pero antes de que tuviera tiempo de efectuar otro disparo Ghost se giró de nuevo haciendo que perdiese el ángulo de tiro. Morgan había apartado a Zephyr haciendo que se cubriese tras la rueda del todoterreno negro y ella. Identificar un objetivo y dispara apenas le llevó unas centésimas de segundo. Mientras Ghost se soltó el arnés y le dejó caer de forma nada ceremoniosa en el suelo.

Gunner gruñó al caer sobre el asfalto. Diró para disparar pero desde el suelo no tenía un buen ángulo. Maldijo arrastrándose como podía con el brazo hasta el todoterreno en el que estaba Zephyr. Seguía mirando al vacío, completamente inmóvil salvo por sus labios de los que apenas salían unos susurros incoherentes. ¿Por qué no hacía nada para ayudarle? Él nunca había creído los rumores que decían que solo era una cara bonita con un buen culo y que estaba ahí porque se tiraba a un tipo importante, pero ahora mientras se arrastraba delante suyo sin que ella pareciese notarlo empezaba a cuestionarse que pudiera haber algo de cierto.

Se ayudó del todoterreno para incorporarse. Había perdido de vista a Ghost, pero Morgan seguía cubriéndoles o tal vez solo a Zephyr. Disparaba ráfagas con el subfusil para obligar a los mercenarios a que se ocultasen tras algún coche. No sabía si por suerte o no, los coches allí estaban blindados y las balas rebotaban sin apenas arañar la pintura.

- Cubre el otro lado – Morgan ni siquiera le miró al decirlo.

Toda su atención estaba en los mercenarios que habían tomado posiciones tras los coches. No dijo nada, sabía que tenía razón. Eran más y si les rodeaban estaban jodidos. Miró por encima del capó del todo terreno y vio a uno asomarse por detrás de una limusina. No tuvo tiempo de reaccionar ¿es que regalaban los reflejos implantados?

La balaba le dio en el hombro pero el ni siquiera lo notó, la droga seguía haciendo efecto. Fuese lo que fuese que le había metido Zephyr era mucho más potente que cualquier cosa que hubiera visto en el mercado. Ni siquiera él con todos sus contactos había oído hablar de una droga como esa. Que coño, ningún incursor de los que conocía había oído hablar de ella o habría sido el chute con más demanda del mercado. Claro que había tenido que perder una pierna para que Zephyr se dignase a usarla.

De nuevo aquella sospecha de que la shaman se relacionaba con gente importante, gente que podía conseguir cosas que para el resto no existían. Si sólo hubiese sido la droga no le habría dado importancia, podría haber sido un “mumbo-jumbo” de shaman que tanto le gustaban. Pero ¿dónde diablos había aprendido a quitar una bomba cortex? Si te ponían una estabas jodido, te convertías en una marioneta de la corporación. No era algo que pudieras aprender en la calle. Ni siquiera lo hacían en los hospitales porque si la cagabas podía explotar a mitad de operación. ¿Cuántas más cosas se estaría guardando? Imposible saberlo.

Se asomó por encima del capó y disparó tres veces seguidas, calculando la ruta probable del mercenario. La última bala dio en su blanco reventando media cara del mercenario. Más rápido no significa más listo, pensó con satisfacción.

Un grito ahogado en la misma dirección le indicó que Ghost había alcanzado su objetivo. Twitch se acercó gateando seguido de Christler, que había sido incapaz de conservar lo que quedaba de su falda. Si no le hubieran estado disparando habría disfrutado de las vistas. Pero incluso después de la intervención de Ghost, aún quedaban tres por su lado y, por el sonido de los disparos, seis por el de Morgan. Ya casi les habían rodeado. En menuda mierda estaban metidos.

- Tenemos que movernos – le dijo a Morgan aún sabiendo que eso les incluía a todos menos a él. – Twitch, espabila a Zephyr.

Disparó una ráfaga corta para obligarles a detenerse un poco. Twitch sacudió a Zephyr, pero apenas logró que la elfa moviese la mano como para apartar las moscas.

- Ya casi lo tengo – murmuró con voz rasposa.

- ¿Ya casi lo tienes? ¿De qué cojones hablas Zeph?

Twitch no dejó de sacudirla, pero no hubo respuesta. Gunner miró la herida de su hombro. Había perdido bastante sangre y, aunque seguía sin sentir nada, no sabría cuanto tiempo podría aguantar. Es difícil saber lo grave que es una herida cuando no sientes dolor.

Detrás suyo Morgan hacía también lo que podía para mantener a raya a los mercenarios aunque, poco a poco, los disparos se iban acercando. Estaban ganando terreno.

- Joder, Zephyr, mueve tu puto culo. – gruñó Gunner.

¿Pero qué cojones le pasaba? Nunca antes se había quedado colgada por tanto tiempo. Normalmente era bastante eficaz, para ser una shaman zumbada, claro. Por eso nunca se había hecho muchas preguntas sobre por qué Brake no tenía cojones a tocarla. En el fondo el orco siempre había sido un cobarde y eso lo sabían todos.

Disparó de nuevo, vaciando lo que quedaba de cargador y sin apuntar siquiera. Sólo quería ganar tiempo. Entonces el coche tras el que se cubrían explotó. Fue una explosión con llamaradas, como las de las películas. Bajó la pistola, eso no era posible. Los coches no explotaban de esa forma, cualquiera que supiera algo de mecánica lo sabía.

Otro coche estalló junto a los mercenarios y luego otro. Entonces Gunner miró a Zephyr. Sangraba por la nariz pero estaba sonriendo y su mirada volvía a estar enfocada. Estaba claro que era algo más que una cara bonita. Pero entonces lo que Max le había dicho sobre que alguien protegía su culo cobraba otro significado completamente. Hija de puta, como se alegraba de estar en su bando.

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