La puerta de la furgoneta se cerró con un golpe seco. Habían dejado a Zephyr en mitad de una calle desierta a las afueras de la ciudad. El barrio de edificios viejos y calles estrechas no era un barrio seguro. Las pintadas de bandas en las paredes, la disposición de los contenedores y mobiliario urbano y las rejas de las ventanas eran testimonio de ello. Pero Zephyr sabría arreglarselas, lo que no podía decirse de su hermana. Y ese era el problema con ella, que alguien podía tener a Pinki y chantajearla. No podían confiar en ella.
- Gira en la siguiente y para en cuanto no pueda vernos. – dijo a Morgan.
La mercenaria le miró por el espejo retrovisor pero no dijo nada. No había dicho nada desde que Zephyr había bajado de la furgoneta. No podía evitar preguntarse en quién residía su lealtad o si tendría algo que ver con todo lo que estaba pasando. Aunque el que seguro que sabía algo era Twitch. Estaba sentado junto a la puerta trasera de la furgoneta con la cabeza apoyada contra el cristal de la ventana. A lo lejos aún podía verse la figura esbelta de Zephyr iluminada por la luz débil de las casas.
Morgan giró a la derecha y detuvo la furgoneta. Después se giró apoyando el brazo sobre el respaldo del asiento. Su voz dura dejaba traslucir cierto reproche incluso aunque su rostro no.
- ¿Y ahora qué?
Gunner ignoró la pregunta de Morgan para dirigirse a Ghost. El elfo también permanecía en un silencio hostil desde que Zephyr había bajado de la furgoneta. Sus ojos negros no se habían apartado de Twitch ni por un segundo, incluso después de que le contase lo de la apuesta. Gunner le puso la mano en el hombro para llamar su atención.
- Ya sabes lo que tienes que hacer.
Ghost se levantó y fue hacia la parte de atrás de la furgoneta y apartó a Twitch con más fuerza de la necesaria. Por eso era malo tener tías en el grupo. Y ahora eran dos, aunque con su aspecto, Morgan podría haber pasado por un tío.
- Arranca – dijo en cuanto Ghost salió de la furgoneta.
Twitch cerró las puertas antes de que la furgoneta ganara velocidad y volvió a sentarse en la misma posición sin decir nada. Ni siquiera había protestado por el empujón y agachaba la cabeza para evitar el contacto visual con el resto.
Durante un par de minutos lo único que se escuchó fue el sonido del motor. Gunner estudio a los que quedaban en la furgoneta alegrándose de no tener iris ni pupilas que delatasen hacia dónde miraba.
Morgan seguía con sus ojos castaños fijos en la carretera. Tenía una expresión decidida en su rostro moreno pero era imposible saber si volvería a meterse por medio o se limitaría a conducir.
Christler y los dos jodidos técnicos que la acompañaban no contaban, ni siquiera iban armados y sus ropas hippies no les protegerían de las balas. De todos modos no pensaba que la chica de aspecto soso o el tío con barba de tres días tuvieran cojones para decir nada. La única que no parecía saber cerrar la boca era Christler y con pantalones perdía gran parte de su atractivo.
Y luego estaba Twitch encogido en su esquina, claro. Ahora que no estaba Zephyr podría interrogarle. Gunner desenfundó una de sus pistolas pesadas con silenciador.
- Acelera y sigue conduciendo, no queremos que nadie se bajo antes de tiempo.
- ¿Cómo? – intervino Christler poniéndose de pie con las manos en las caderas y mirándole desde arriba. La postura era mucho menos sexy ahora que no podía verle el tanga.
- Relájate, princesa, esto no va contigo.
- Y una mierda no va conmigo, deberías haber bajado tú de la puta furgoneta.
Gunner encañonó a Christler. No estaba para gilipolleces, especialmente ahora. Esto no era un “reality show” amañado de los que había presentado. Si lo fuera tendría alguien que le arreglase el pelo rubio enmarañado y le retocase el maquillaje. Morgan volvió a mirarles por el espejo retrovisor y clavó sus ojos castaños en él.
- Dejad de pelear ahí atrás, tortolitos. – su tono le recordó al que usaban algunos exmilitares. – Hay que pensar un sitio al que ir.
Ponderó su pregunta. Tenía razón, había que pensar un sitio al que ir pero ya no consideraba seguro su refugio del metro y tampoco estaba dispuesto a llevarles a su casa. Antes de que pudiera responder el tío de la barba de tres días respondió por él.
- Yo conozco un buen sitio.
Dejó que Morgan se entendiese con el tipo y devolvió su atención a Twitch ignorando por completo a la histérica de Christler, estaba resultando una verdadera molestia y nunca perdonaría al resto que no le hubieran dejado meterle un tiro entre ceja y ceja. Pero no iba a permitir que le distrajese de su objetivo.
Twitch seguía con la cabeza baja. Tenía las manos metidas en los bolsillos de la gabardina y había desconfianza en su rostro oscuro. Era probable tuviese sujetando su pistola de calibre ligero. O tal vez no. Pero con pistola o sin ella no había diferencia, no tenía oportunidad contra él y ambos lo sabían.
- No hagas estupideces – Gunner hizo un gesto con la cabeza hacia sus bolsillos - ¿qué os traéis Zephyr y tu?
Twitch se encogió de hombros, pero no sonrió. Sus ojos color chocolate sostuvieron su mirada desafiándole. Sus manos seguían en los bolsillos de la gabardina.
- Ya lo has visto.
- No me jodas Twitch, si te hubieras tirado a Zephyr estaría en todos los foros.
- ¿Te has planteado que no sea sólo un polvo?
Twitch parecía ofendido, había que reconocer que era bueno, aunque era increíble que siguiera mintiéndole. Sobre todo a él, que se había emborrachado con él más veces de las que podía contar. Joder, si hubieran estado liados lo habría sabido.
- Y por eso apuestas conmigo a que se la va a tirar otro.
- Nadie graba el culo de otra con su novia delante. – dijo Christler señalando a Twitch. Su indignación era evidente
Gunner la miró irritado, no dejaba de interrumpirle. Como si estuvieran en uno de esos programas con invitados en los que el presentador intenta que terminen todos dándose de hostias. Claro que seguro que en esos programas ninguno va armado.
- ¿Alguna otra obviedad que quieras compartir, princesa?
Christler miró a Twitch por un momento y luego le miró a él sonriendo con autosuficiencia. Odiaba aquella sonrisa.
- No, me encantará ver como trabaja un profesional.
Gunner ignoró la pulla, ya tendría tiempo para poner a aquella zorra engreída en su lugar. La velocidad de la furgoneta se había reducido, debían estar llegando a dónde quiera que les estuviese llevando el hippie mal afeitado. Gunner apuntó a Twitch, odiaba tener que hacerlo, pero se le acababa el tiempo y no quería más sorpresas desagradables.
- Por tu propio bien, será mejor que me digas qué pasa con Zephyr.
Una gota de sudor se deslizó por la frente de Twitch y sus pupilas se dilataron ligeramente. Miró hacia la izquierda un momento y luego habló con voz rasposa.
- Es Brake…
- ¿El orco? – preguntó Morgan desde la parte delantera.
Twitch asintió con la cabeza. Gunner siguió apuntándole sin perderle de vista, pero aún así Morgan había despertado su curiosidad.
- ¿Por qué lo preguntas?
- Fue quién me dijo dónde encontrarte.
Hijo de la gran puta, pensó Gunner. Era él quien les había vendido y estaba seguro de que también era él quién estaba tirando de los hilos de Zephyr y se alegró de haber enviado a Ghost para que la siguiera. Sólo quedaba por saber cuál era el papel de Twitch en todo aquello.
- ¿Y tú qué diablos pintas en todo esto?
Twitch se limpió el sudor de la frente y le miró, como si no supiera a qué se refería Gunner.
- Zeph es mi amiga…
- ¿Qué cojones quiere Brake de ella? – le cortó - ¿Y por qué estás ayudándole?
Twitch tragó saliva y volvió a mirar hacia su izquierda.
- ¿Aparte de tirársela? – intentó bromear sin éxito. – No lo sé, pero ha contratado una cazarrecompensas.
Gunner entrecerró los ojos escéptico. Christler se apartó el pelo de la cara y, por primera vez, dijo algo interesante.
- Morgan, ¿cuánto crees que ofrecen por nosotros Infotech?
Gunner bajó su arma, tenía sentido. No era la primera vez que aquel hijo de la gran puta les vendía y ahora tenía muchas más razones para hacerlo, probablemente cientos de miles de razones. Maldito cabrón, tendría que haberle matado cuando tuvo la oportunidad y si había una próxima vez no cometería el mismo error…
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