Brake’s Hotties, 10: 42
El callejón tenía un aspecto muy diferente durante el día. La luz de la mañana revelaba la mugre y sordidez del local. Llovía con fuerza y una corriente de agua negra arrastraba parte de la porquería del suelo. Zephyr se caló la capucha mientras esquivaba a un par de borrachos que se resistían a irse. Bajo la exigua protección de un rellano Kraig guardaba la puerta con aspecto desdichado. El descomunal troll hacía lo que podía para no mojarse y taparse con una ropa demasiado pequeña para su tamaño. Zephyr compadeció al matón. Tras rodear un par de montones de basura llegó hasta la puerta.
- Llegaz tarde. – Dijo el troll.
- Que se joda. – Respondió la chica de cabello oscuro.
El troll respondió con un risa grave y abrió la puerta. Dentro el local estaba silencioso. Zephyr se quitó la capucha y se dirigió hacia la parte trasera. Cuando estaba apunto de alcanzar la puerta Pinky salió del despacho. Sus ropas estaban arrugadas y su pelo completamente revuelto. Cuando vio a Zephyr la abrazó efusivamente.
- ¡Alex! – Pese a la calida bienvenida de su hermana, Zephyr mantuvo las distancias.
- Estas colocada – Dijo acusadoramente. – Me prometiste que no volverías a drogarte.
- Yo… Brake dijo… - La elfa la miró con ojos acuosos y aspecto compungido.
- ¡Mierda Tina! Te he dicho que no puedes confiar en él. – Zephyr miró a su hermana con tristeza y se preguntó si debería encerrarla hasta que superase el mono. Tina empezó a llorar.
- Oye, no llores, ya lo arreglaré – Zephyr odiaba ver a su hermana mayor así y odiaba aún más a Brake. – Escucha, Brake me esta esperando, vete a casa.
- Vale. – Pinky esbozó una leve sonrisa. – Cuando vengas te haré tu plato favorito.
Zephyr forzó una sonrisa y se quedó mirando a su hermana hasta que salió del local. Después con gesto cansado se apartó el cabello húmedo de la cara y adoptó una expresión fría antes de entrar en el despacho.
El callejón tenía un aspecto muy diferente durante el día. La luz de la mañana revelaba la mugre y sordidez del local. Llovía con fuerza y una corriente de agua negra arrastraba parte de la porquería del suelo. Zephyr se caló la capucha mientras esquivaba a un par de borrachos que se resistían a irse. Bajo la exigua protección de un rellano Kraig guardaba la puerta con aspecto desdichado. El descomunal troll hacía lo que podía para no mojarse y taparse con una ropa demasiado pequeña para su tamaño. Zephyr compadeció al matón. Tras rodear un par de montones de basura llegó hasta la puerta.
- Llegaz tarde. – Dijo el troll.
- Que se joda. – Respondió la chica de cabello oscuro.
El troll respondió con un risa grave y abrió la puerta. Dentro el local estaba silencioso. Zephyr se quitó la capucha y se dirigió hacia la parte trasera. Cuando estaba apunto de alcanzar la puerta Pinky salió del despacho. Sus ropas estaban arrugadas y su pelo completamente revuelto. Cuando vio a Zephyr la abrazó efusivamente.
- ¡Alex! – Pese a la calida bienvenida de su hermana, Zephyr mantuvo las distancias.
- Estas colocada – Dijo acusadoramente. – Me prometiste que no volverías a drogarte.
- Yo… Brake dijo… - La elfa la miró con ojos acuosos y aspecto compungido.
- ¡Mierda Tina! Te he dicho que no puedes confiar en él. – Zephyr miró a su hermana con tristeza y se preguntó si debería encerrarla hasta que superase el mono. Tina empezó a llorar.
- Oye, no llores, ya lo arreglaré – Zephyr odiaba ver a su hermana mayor así y odiaba aún más a Brake. – Escucha, Brake me esta esperando, vete a casa.
- Vale. – Pinky esbozó una leve sonrisa. – Cuando vengas te haré tu plato favorito.
Zephyr forzó una sonrisa y se quedó mirando a su hermana hasta que salió del local. Después con gesto cansado se apartó el cabello húmedo de la cara y adoptó una expresión fría antes de entrar en el despacho.
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