Apartamento de Ghost, 9: 30
La habitación era un caos, el suelo estaba cubierto de pilas de ropa sucia, botellas vacías y posesiones variadas que apenas permitían llegar a la cama. Ghost estaba tirado sobre ella maldiciendo la luz que se colaba entre las rendijas de la persiana. La noche en el Inferno había sido salvaje y apenas recordaba lo que había hecho. El irritante sonido de su telecom le sacó de la semiinconsciencia arrancándole una maldición.
- Yo también me alegro de verte. – La inconfundible voz rasposa de Brake captó el interés de Ghost que respondió con un gruñido.
- Tengo un nuevo trabajo para ti, así que mueve tu culo hasta mi oficina para que te cuente el resto. – El feo rostro del orco ocupaba la pantalla.
- Espero que valga la pena. – Ghost se pasó la mano por el pelo revuelto.
- 1 hora, no me falles. – Brake no esperó la respuesta. La pantalla del telecom se apagó y la habitación volvió a quedarse en silencio.
Ghost se incorporó trabajosamente, iba a ser un día muy largo.
La habitación era un caos, el suelo estaba cubierto de pilas de ropa sucia, botellas vacías y posesiones variadas que apenas permitían llegar a la cama. Ghost estaba tirado sobre ella maldiciendo la luz que se colaba entre las rendijas de la persiana. La noche en el Inferno había sido salvaje y apenas recordaba lo que había hecho. El irritante sonido de su telecom le sacó de la semiinconsciencia arrancándole una maldición.
- Yo también me alegro de verte. – La inconfundible voz rasposa de Brake captó el interés de Ghost que respondió con un gruñido.
- Tengo un nuevo trabajo para ti, así que mueve tu culo hasta mi oficina para que te cuente el resto. – El feo rostro del orco ocupaba la pantalla.
- Espero que valga la pena. – Ghost se pasó la mano por el pelo revuelto.
- 1 hora, no me falles. – Brake no esperó la respuesta. La pantalla del telecom se apagó y la habitación volvió a quedarse en silencio.
Ghost se incorporó trabajosamente, iba a ser un día muy largo.
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