jueves, octubre 25, 2007

Capítulo 16

C16-Gunner, 10: 23

Gunner agarró al tipo de aspecto sucio de las solapas y lo empujó contra la pared del callejón.

- Ya estás cantando, gilipollas.

- Pero yo no sé nada. – Gunner le sujetó por el cuello con una mano y se llevó la mano a una de sus pistolas.

- Cuéntale esa mierda a otro.

- Ya te he dicho todo lo qué se. ¡Te lo juro! – Gunner le puso la pistola en la sien.

- Haz memoria, capullo. – Gunner empezaba a cansarse de aquella rata de alcantarilla. Sus fuentes le habían dicho que el jodido soplón había estado tratando con los italianos sobre algo de Infotech.

- Oye tío no me hagas esto. Si se enteran de que he contado algo me matarán. – Gunner amartilló su arma. – ¡Joder! Enrico va a matarme…

- ¿Enrico? ¿No estaba fuera de la ciudad? – El hombre tragó saliva.

- Eh… cuando vuelva.

- ¡Y una mierda! ¿Donde se esconde ese capullo trajeado? – Gunner no estaba para gilipolleces. Quería saber que mierdas estaba pasando.

- Esta en el almacén, pero si se entera de que yo te lo he dicho me matará. – Gunner consideró la respuesta, demasiado fácil, olía a trampa.

- Tú vienes conmigo. – Dijo sabiendo que el mierdecilla aquel intentaría poner una excusa.

- Pe-pero entonces sabrá que yo te lo dije. – Gunner le golpeó en la cara con la culata de la pistola y le partió la nariz.

- Ya lo sabe, estas mintiendo, mamón. – Gunner le agarro del brazo poniéndole en pie de nuevo – Y ahora si no me dices lo que quiero saber no tendrás que preocuparte más por Enrico. – Gunner activó la mirilla láser del arma para aumentar el efecto intimidador.

- Maldito seas, Gunner, esto es mi ruina. – Gunner esbozó una sonrisa torcida y disparó a una de las piernas del gilipollas. – Aghh.

- Ultima oportunidad. – El tipo apretaba el agujero de bala y no dejaba de gimotear.

- Están donde la Signiora Fiorella. Se escondió ahí después de que la poli comenzase a investigar el club. – Gunner sonrió eso cuadraba más con lo que había oido.

- ¿Y qué hay de Infotech?

- No lo sé, solo sé que uno de sus hombres de gris fueron a hablar con Enrico.

- ¿Nada más? – Gunner se preguntó si debía dejarle con vida. Aquel capullo podía irse de la lengua.

- ¡Joder! ¡Yo solo soy un correo! ¡No se nada! ¡Lo juro! – Gunner fingió que iba a soltarlo y cuando el tipo se hubo tranquilizado le disparo en la cabeza.

Era mejor no dejar testigos y los italianos no eran de fiar. Además aquel imbécil se la hubiera jurado por lo de la pierna. Bastante malo era que Enrico hubiese vuelto a la actividad. Gunner meditó sus posibilidades, Signiora Fiorella regentaba una casa de citas de baja estofa. No debía ser muy complicado sobornar a una de las prostitutas para que sonsacase información. Gunner esparció un par de bolsas de basura encima del cadáver y se marchó. Había sido un día provechoso, estaba seguro que a Max le gustaría saber que Enrico había vuelto…


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