jueves, octubre 25, 2007

Capítulo 23

Ghost, 17: 02

Mezclar el placer y el trabajo no era bueno. Sentir algo por otro incursor era aún peor. Ghost había hecho las dos cosas y aquello solo podía acabar mal. Zephyr dormía a su lado sin importarle que Ghost se hubiera saltado todas sus reglas, a ella nunca le habían importado esas cosas. El comportamiento de Zephyr nunca había sido muy profesional y Ghost siempre se había preguntado como diablos conseguía sobrevivir a los trabajos. Pese a ello, durante los últimos meses Zephyr había demostrado ser sorprendentemente eficaz.

Ghost se volvió a preguntar cómo había llegado a esa situación. Ezequiel les había sacado del mundo espiritual y, para alivio de Ghost, regresar había sido mucho más sencillo que llegar. Volver al mundo material había sido como despertar de un sueño. Ezequiel ya no tenía cabeza de perro y sus manos ya no eran garras. Zephyr había recuperado su aspecto normal y no tenía ya ninguna herida, aunque parecía agotada. Pero, ¿de qué cojones les había servido todo aquello? Ghost aún no lo tenía muy claro, aunque Zephyr parecía satisfecha con los resultados. Ghost no entendía mucho sobre el mundo espiritual, él era un adepto físico, lo suyo era la infiltración y el combate, no ese mumbo-yumbo de los espíritus.

Ghost recordó como Ezequiel le había preguntado si estaban juntos, él le había mentido, era lo más fácil, pero ahora no estaba tan seguro de que fuera una mentira. Cuando había regresado con Zephyr al refugio la había acompañado a su cuarto. Él solo quería que le explicase qué había pasado con el pergamino y de qué les servía lo que habían hecho. Pero para variar la respuesta de Zephyr no le sirvió de mucho. El pergamino solo existía en el mundo espiritual como representación de un conocimiento que ella había adquirido, o algo parecido. Zephyr dijo que ya le explicaría los detalles cuando estuviera el resto y Ghost sabía que no la haría cambiar de opinión.

Ghost podría haberse marchado en aquel momento, pero no lo hizo. Zephyr solo le había dado las gracias por salvarla y entonces la había besado. Zephyr se giró en sueños y su cuerpo desnudo rozó el suyo. Ghost suspiró, lo que había sucedido ya no tenía remedio, incluso le había dicho su verdadero nombre. Su nombre… hacía años que no escuchaba a nadie llamarle Sean. El nombre tenía un valor variable para los incursores, aunque pocos usaban el verdadero. Solo la hermana de Zephyr la llamaba aún Alex, Ghost se preguntó si ahora el también debería hacerlo.

Ghost miró a la dormida Zephyr, tal vez debería dejarlo ahora que podía. Probablemente se molestase, pero a la larga sería lo mejor. Solo había un problema, en el jodido mundo espiritual la posibilidad de perderla le había aterrado. Y por si eso fuera poco, alguien comenzó a llamar a la puerta. Ahora si que no podría ocultarlo. Ghost maldijo para sus adentros, le gustase o no, estaba bien pillado.

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