jueves, octubre 25, 2007

Capítulo 17

Twitch, Sistema operativo de Infotech

Coger los archivos y correr, ningún problema. ¡Ja! ¿En qué mierdas estaría pensando? Twitch esquivó por un escaso margen el hacha de filo negro de uno de los programas de seguridad. El hacha agrietó el lugar en el que hacía un instante había estado Twitch. Por si fuera poco su abultada mochila repleta de jugosos datos, le restaba movilidad. Solo son cuatro, se dijo a si mismo mientras activaba uno de sus programas de ataque preferidos, un viejo revolver.

Un ruido a su espalda le advirtió de un nuevo ataque, le estaban rodeando. Se agachó por instinto mientras disparaba su arma contra el programa que tenía frente a él. La inercia hizo que perdiese momentáneamente el equilibrio. La bala había impactado en el pecho de uno de los programas que ahora tenía un agujero en su coraza virtual. Sin embargo Twitch no vio señales de malfunción. Twitch recuperó el equilibrio justo a tiempo de apartarse de la punta de la lanza que pensaba ensartarlo. Como prueba de lo cerca que habían estado de lograrlo la lanza tenía un jirón de su gabardina enganchado en la punta. El trozo de gabardina arrancado se descompuso con rapidez dashaciendose en jirones de código. Aquelle era un software de seguridad diseñado para no dejar rastros tras de sí.

Los programas comenzaba a cerrar el cerco y Twitch miró a su alrededor buscando una posible salida de escape. Twitch reculó intentando evitar que le rodeasen por completo. Los cuatro programas de hielo negro habían tomado el aspecto de cuatro descomunales caballeros en armaduras negras. Pese a su aspecto retenían una rapidez endiablada que Twitch apenas era capaz de igualar tras reasignar recursos al almacenamiento de datos. Que él supiese aún no habían dado la alarma, pero eran más que capaces de destrozarle.

La embestida de dos de los caballeros negros le hizo tomar una decisión precipitada. Twitch activó su mejor programa de evasión y saltó hacia un lado para apartarse de la carga. Twitch rodó sobre si mismo al tocar el suelo y evitó con facilidad el hacha del programa hielo negro que dejaba a sus espaldas. No tuvo tanta suerte esquivando al que tenía de frente. Aunque consiguió salir de la encerrona a la que le habían sometido sintió el filo de la lanza hundirse en su hombro. En la realidad virtual el acero era tan frió que quemaba su carne con un dolor intenso, en el mundo real Twitch sabía que su cerebro acababa de sufrir una fuerte descarga. No aguantaría muchas de esas.

Twitch usó la inercia para ponerse en pie de nuevo y salió corriendo pese al dolor que sentía. Sabía que pronto su brazo estaría inutilizado y no podría disparar bien, pero esperaba no necesitarlo. Con un pensamiento desactivo el programa de ataque y derivó todos sus recursos disponibles a velocidad. La pistola desapareció en su gabardina mientras los programas de auto reparación intentaban parar la hemorragia.

Los programas de hielo negro fluctuaron y su imagen cambió a las de unas criaturas de aspecto lobuno y fuertes patas. Las criaturas iniciaron su persecución. Aunque Twitch sabía que el aspecto que adoptasen los programas no alteraba sus funciones y características básicas, las fauces de negros y relucientes colmillos prometían nuevas cotas de dolor para Twitch.

Twitch llegó hasta un nodo en el que había una “puerta trasera” al sistema de un ejecutivo. Sin duda el equipo de asistencia técnica debía recibir muchas llamadas de aquel individuo. Twitch lanzó una granada de humo. Era un programa casero destinado a confundir los sistemas de rastreo de los programas anti intruso. No era gran cosa pero era mejor que nada. Aprovechando el momento de confusión atravesó el acceso entrando en el sistema.

La ambientación de la red cambió nada más entrar. El tipo en cuestión debía ser un pervertido pedófilo. Aquí el sistema operativo adoptaba la forma de una casa de baños de aspecto oriental con los programas tomando la forma de niñas en clara actitud sexual. El icono de uno de ellos le recordó a una hacker que conocía, el tipo debía haber conseguido fotos de cuando ella había sido prostituta infantil. Una pequeña elfa albina de pelo blanco y ojos rojos.

Los programas atravesaron la puerta sin darle tiempo a Twitch a dejarle un “regalito” al cabrón del ejecutivo. Twitch corrió hacia el extremo opuesto de la sala rezando para que el ejecutivo estuviese conectado a alguna página porno en aquellos instantes. Tendría que haber desactivado la mayoría de medidas de seguridad para descargarse fotografías y videos y eso le convenía mucho.

Los programas estaban dándole alcance y Twitch aún no había encontrado una salida a la red general. Twitch saltó por encima de una cama de aspecto usado y atravesó otra puerta, casi podía notar el aliento de sus perseguidores en la nuca.

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