Ghost, el precipicio
¿Por qué tarda tanto? Ghost miró intranquilo la torre que cada vez era más inestable. Los rayos seguía cayendo implacables sobre ella y aún no había señales de Zephyr. ¿Y si no volvía? Ghost no quería pensar en aquella opción y menos ahora. Ir allí había sido una mala idea, no tenía que haberla dejado. De hecho toda la maldita búsqueda espiritual era una puta mierda. Pero a pesar de ello Ghost sabía que no había tenido alternativa, Zephyr era su compañera y se suponía que debía confiar en ella, no ser su niñera.
Ghost estaba repitiéndose que debía confiar en Zephyr una vez más cuando la torre se derrumbó. Ezquiel aulló desconsolado y Ghost miró incrédulo.
- ¡No! – gritó sin darse cuenta.
Abajo algunos elementales les vieron y comenzaron a rodear la pared de roca para subir a donde estaban. A Ghost no le importó, Zephyr estaba allí. ¿O no? La torre no era más que cascotes, pero una mancha blanca se acercaba hacia donde estaban con una trayectoria errática.
Ghost sintió una esperanza renovada mientras parte de él se daba cuenta de que la posibilidad de perder a Zephyr le había afectado mucho más de lo que debería. Pero Zephyr aún no estaba a salvo, tenía un ala ennegrecida y se mantenía en el aire con dificultad.
- ¿No puedes ayudarla con tu magia? – Ezequiel negó con la cabeza.
Ghost no esperó a oír la respuesta y corrió hacia el borde del precipicio. Zephyr estaba cayendo y a duras penas era capaz de dirigir su caída hacia donde ellos estaban. Casi sin darse cuenta, Ghost recorrió la distancia que le separaba de ella y la recibió en sus brazos amortiguando la caída. La fuerza del impacto le derribó y ambos cayeron por el borde del barranco. Ghost sujetó a Zephyr con un brazo y con el otro se aferró a una rama.
- No puedes con el peso de los dos, suéltame. – Ghost miró a Zephyr, estaba demasiado débil.
- Agárrate, Ezequiel esta arriba. Vamos a salir de esta. – Zephyr le rodeó con sus brazos, su cuerpo temblaba bajo la túnica mojada.
Ghost reunió todas sus fuerzas y se sujetó a la pared lo mejor que pudo mientras daba gracias de que su forma espiritual tuviese unas manos garrudas. Cuando consiguió colocar los pies comenzó a trepar el metro y medio que le separaban de Ezequiel en la parte de arriba. El shaman perro comenzó a entonar unos cánticos, Ghost no estaba seguro de lo que había hecho pero sintió que ganaba fuerzas.
Un minuto Más tarde Ghost se alzaba por el borde del precipicio. Su primer pensamiento fue para Zephyr. Ezequiel usaba su magia para curar las quemaduras, pero tenía los pies ensangrentados y no podría andar hasta que se los curasen. Ghost se acercó a ellos.
- Lo tengo - dijo Zephyr con una sonrisa mientras le mostraba un frasco con lo que parecía un pergamino dentro.
- Te dije que no hicieras tonterías. – Ghost estaba preocupado por sus heridas. – Nos volvemos ahora.
Por una vez Zephyr no discutió, ni siquiera cuando la cogió en brazos. Ghost esperó que la información del pergamino valiese la pena…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario