jueves, noviembre 15, 2007

C29-Ghost, 21: 15

Tenían buen equipo y eran profesionales. El equipo de Infotech se movía en formación abierta por las alcantarillas en dirección oeste. Avanzaban unos cincuenta metros por detrás de Gunner, estaba claro que empleaban algún tipo de rastreador y un sistema de comunicaciones interno. Ghost observó sus movimientos oculto en las sombras. A la mujer de aspecto andrógino y los dos trolls se habían unido un enano asiático de uñas largas como garras y un orca con bastante kilos de más y una sonda que se adelantaba cada cierto tiempo.

De los cinco, solo el enano carecía de implantes, eso le convertía en su principal objetivo. Sin apoyo mágico los mercenarios de Infotech estarían vendidos. El problema residía en eliminar la amenaza sin alertar al resto del grupo hasta que ya fuera demasiado tarde.

Ghost colocó una dosis letal en los dardos de su narcojet a pesar de sus dudas. Normalmente el veneno era un buen modo de cargarte a alguien de forma silenciosa, pero con un enano era una apuesta arriesgada. Los cabrones tenían una resistencia sobrenatural contra las diferentes drogas, venenos y toxinas. Ghost guardó la pistola y continuó siguiendo al grupo de Infotech.

El enano caminaba en el centro de la formación, sus piernas cortas hacían que se fuese retrasando y le obligaban a pegar carreras cortas para recuperar su posición. Suponiendo que no tuviese ninguna protección contra las balas, podría aprovechar esos segundos para efectuar un disparo. De todos modos era mejor no contar con ello, porque si no lo mataba a la primera, no solo perderían la sorpresa, sino que tendría que vérselas con los trolls y los conjuros del mago.

De algún modo tenía que distraer a los trolls el tiempo suficiente para acercarse al mago y dejarle fuera de combate. Aún con protecciones mágicas los dones de Coyote deberían bastar para eliminarle. Aunque tenía que ser rápido y hacerlo antes de que sus compañeros notasen su ausencia. ¿Pero cómo distraer a los dos trolls? El clásico ruido a su espalda en el mejor de los casos distraería a uno de ellos. Necesitaba romper su formación y forzar que el enano se separase del resto. A Ghost solo se le ocurría un modo de conseguirlo, pero era arriesgado. Si sus enemigos correrían hacia delante, el enano se quedaría atrás debido a sus piernas cortas.

El plan comenzaba a formarse en su mente, aunque se le acababa el tiempo. El equipo se Infotech se acercaba al punto en el que Zephyr y Twitch esperaban. Ghost contó con que Zephyr tuviese algún espía en el plano astral, necesitaba un ataque de distracción en el frente del grupo mercenario.

Pasaron diez minutos mientras Ghost permanecía tras los pasos de los mercenarios y comenzaba a estudiar alternativas. Su mano izquierda acarició la Narcojet, tal vez Zephyr no había recibido su mensaje o tal vez…

Un pitido lejano proveniente de la sonda indicó que había detectado algo. Segundos más tarde, Ghost escuchó disparos amortiguados. Ghost maldijo, esperaba que Zephyr no hubiera hecho ninguna estupidez como ir ella misma con Twitch ¿Pero qué coño estaba pensando? No podía dejar que le afectase, Zeph hacía su parte y él debería estarse concentrando en hacer la suya. Preocuparse con ella era un modo seguro de que los dos acabasen en la tumba.

Justo cuando los trolls rebasaron al enano, Ghost cubrió la distancia que le separaba del enano como un borrón de movimiento. El enano no sintió su presencia hasta que su cuello crujió al partirse. El enano estaba muerto, ahora solo tenía que salir de allí y que Zephyr enviase su espíritu.

Apenas había dejado caer el cuerpo inerte del enano cuando, sintió más que vio, como la oscuridad entraba en el túnel. Pero era más que simple oscuridad ya que bloqueaba parcialmente su visor. Ghost salió de allí utilizando un túnel lateral. Poco después escuchó el grito de un troll, podía irse tranquilo y reunirse con el resto.

C28-Zephyr, 20: 43

Zephyr miró hacia la puerta por tercera vez en los últimos minutos. Algo no iba bien, estaba segura de ello. Hacía ya más de una hora que estaban preparados con todo el equipo, pero Gunner aún no había aparecido. No era normal que se retrasase, Gunner estaba obsesionado con la rutina y los detalles.

- Tenemos que irnos. – dijo de pronto Zephyr.

- ¿Cómo? – Respondió Ghost mirándola por primera vez en la última hora.

- No es normal que Gunner se retrase tanto. Y menos sin avisar. – Zephyr miró de nuevo hacia la puerta mientras instintivamente comprobaba sus armas ocultas en la gabardina blindada.

- Es verdad ¿cuándo fue la última vez que se retrasó? – preguntó Twicht mirando intranquilo el reloj.

- Vale, vale, no nos pongamos nerviosos. – dijo Ghost – Necesitamos un plan.

- Yo tengo uno, nos vamos ya y pensamos luego como encontrarle. – dijo Zephyr caminando hacia la puerta. Ghost la sujeto del brazo cuando pasó a su lado.

- ¿Qué es lo que no nos has contado Zeph? - Ghost clavó sus ojos en ella de un modo acusador.

- Déjala Ghost, si han cogido a Gunner, ya deben estar casi aquí. – dijo Twitch encogiéndose como si temiese que fuesen a entrar en cualquier momento.

- Entonces preparemos una emboscada. – Ghost parecía muy seguro de sus posibilidades, Zephyr no lo estaba tanto.

- Podemos hacerla en los viejos túneles del metro, allí deberíamos tener la ventaja. – Respondió Zephyr resignada, al menos allí sabrían de ante mano si venían.

- No jodas Zeph, pensaba que tú sería más sensata – dijo Twitch – Ni siquiera sabemos quienes son o qué pueden hacer.

- Si las cosas se ponen mal podemos largarnos por los túneles. No creas que no sé lo del remoto en la locomotora de Gunner. – Ghost parecía estar ya planeando.

Zephyr salió por la puerta, ella no lo veía tan claro. Ghost había visto lo de la guerra de los elementales, pero estaba claro que no sabía lo que significaba. La guerra espiritual debía tener un reflejo en la propia Infotech. Alguien en la compañía había ido contra las reglas del mundo de los espíritus y el resultado… Zephyr no quería pensar en ello o que hubiese podido tener éxito, pero la torre había caído y ella lo había visto.

Ghost salió a explorar delante de ellos mientras Twitch y ella permanecían en la antigua locomotora. Aún con su visor infrarrojo conectado, Ghost consiguió perderse entre las sombras con bastante efectividad. Zephyr decidió volver a la realidad y concentrarse en lo que tenía por delante. Los túneles de metro se extendían decenas de kilómetros por debajo de la metrópolis, se unían a las antiguas y nuevas alcantarillas, giraban y se dividían formando un auténtico inframundo. En todos ellos latía la vida, cambiada y adaptada para sobrevivir en aquel ambiente hostil privado de la luz del sol. Del mismo modo, los espíritus de los túneles habían cambiado y se habían adaptado a aquel entorno, eran espíritus urbanos que respondieron a su llamada.

El espíritu que tenía ante ella era un espíritu viejo. Su aspecto era difícil de describir, era más una sensación que una auténtica forma, era como el túnel oscuro que engulle el tren al salir de la estación. Aunque Twitch no podía verlo debió notar su presencia, ocurría bastante con los espíritus más poderosos. Los no despertados pocas veces eran capaces de concretar que era exactamente lo que no encajaba, pero quienes sabían sobre espíritus podían buscar aquellos sutiles detalles. Ahora, el túnel en el que se encontraban parecía incluso más oscuro e incluso los visores ofrecían poca ayuda.

- Serpiente alada. – fue todo lo que dijo el espíritu, reconociendo a quién le había llamado. Zephyr asintió. Antes de que pudiera darle instrucciones el espíritu continuó, incluso atado su poder era considerable. – El vagabundo está bien, tiene un mensaje.

Zephyr miró al espíritu sorprendida. ¿El vagabundo? ¿Qué estaba pasando allí? En teoría un espíritu no podía abandonar su dominio, solo los elementales y sirvientes de los herméticos podían hacerlo.

- ¿Qué mensaje? – preguntó Zephyr aún sin entender lo que estaba sucediendo.

- Los lacayos de la torre te están buscando – el espíritu hablaba en sus propios términos. – No te fíes del Rey de espadas y su sirviente.

El rey de espadas, Zephyr lo había visto en su viaje, pero ella no conocía a su equivalente en el mundo material.

- ¿Quién es el rey de espadas? ¿Puedes encontrarlo? – preguntó Zephyr.

- No esta en mi dominio… - El espíritu pareció quedarse pensativo – Los lacayos de la torre si.

¡Maldita sea! Los cabrones de Infotech se les echaban encima antes incluso de que hubiesen entrado en sus instalaciones. Tenían poco tiempo y tenían que aprovecharlo bien, pero con suerte podrían cambiar las tornas y sorprenderlos a ellos. ¿Qué precio podría ser apropiado para ganar la colaboración del espíritu? Zephyr miró de reojo al túnel que se perdía en la oscuridad.

- Podemos reparar uno de los trenes…

C27-Gunner, 18: 45

La bala paso rozándole el hombro. Si no se hubiera girado en el último momento, le habría atravesado el cuello. Era un ataque completamente inesperado y Gunner ni siquiera sabía porqué le estaban disparando aquellos tipos. Eran tres y parecían bien armados. Delante de él tenía un troll, demasiado grande como para poder esconderse y con pinta de tener bastante metal encima. Chungo. El disparo provenía de la azotea y, aunque apenas podía ver el cañón sabía que el segundo disparo no se haría esperar. Aún peor. El tercer miembro del equipo aún no había dado señales de vida, pero Gunner llevaba suficiente en el negocio como para saber que habría alguien detrás para cortar su retirada, probablemente otro “tanque”. Estaba jodido.

Sin siquiera pararse a pensar Gunner buscó cobertura, lo primero era asegurarse de que no lo convirtieran en un colador. Gunner miró a su alrededor, a un par de metros había unos escombros de un edificio que nunca habían terminado de derruir. Normalmente había varios ocupas rondando la zona, pero las ratas habían huido… alguien se había ido de la lengua y le había vendido ¿pero quién? Un nuevo disparo y el troll acortando peligrosamente las distancias le recordaron que no era el momento de preocuparse de esas cosas. Mierda, mierda, mierda…

Gunner se tiró tras los escombros y rodó sobre sí mismo mientras echaba mano de una granada. No era tan ingenuo de pensar que sus balas atravesarían el blindaje termal del troll y su brazo mecánico atestiguaba lo que un troll cabreado podía hacerte si llegaba a cogerte. Pero si conseguía cegarlo con la granada eso le daría unos preciosos segundos. Uno, dos tres… ¡Flash! Sin esperar a ver si su estratagema había tenido éxito Gunner salió corriendo desde su precaria cobertura hacía los restos semiderruidos de una tienda.

El dolor fue el primer indicador de que le habían alcanzado, había sido en la espalda y podría haber sido mucho peor, pero aún así Gunner tuvo que apretar los dientes mientras echaba un vistazo rápido para asegurarse que no había moros en la costa. El troll parecía desorientado, pero eso no duraría. Además su compañera, la cosa más fea que Gunner había visto jamás, venía desde el callejón corriendo.

Gunner se aplicó un parche antitrauma mientras pensaba un modo de salir de esta. Tenía razón, alguien les había vendido y tendría suerte si conseguía salir de esta. Pero Gunner tenía intención de vender caro su pellejo. Sin pararse apenas a pensar Gunner arrojó otra granada hacia dónde estaban los troll. No le preocupaba darles o no, solo crear una distracción para seguir corriendo y alejarse del francotirador.

La explosión le sirvió de cortina de humo para llegar hasta la esquina de la calle. Nada más girar vio que su moto no estaba en la misma posición en que la había dejado. Si Gunner no hubiera sido un maniático de los vehículos no se habría dado cuenta de que la habían saboteado. Putos cabrones, si salía de aquella les haría pagar lo que le habían hecho a su moto. Gunner miró a su alrededor desesperado, tenía que haber algún modo de darles esquinazo.

Los troll doblaron la esquina. El macho parecía algo herido y había comenzado a quedarse atrás, jodete cabrón, pensó Gunner. Pero la hembra estaba en perfectas condiciones y comenzaba a darle alcance gracias a su mayor estatura. Cualquiera que dijese lo de que las hembras eran más dulces y delicadas estaba claro que no pensaba en las hembras de troll. Esta llevaba varios implantes musculares que aumentaban su aspecto simiesco. Además las placas termales eran visibles en varios puntos. Por si eso fuera poco, llevaba una katana de aspecto peligroso en una sola mano… Si lograba alcanzarle estaba perdido.

Gunner siguió corriendo intentando no pensar en el francotirador. Ahora debía estarse recolocando en busca de un nuevo sitio desde el que disparar. Eso le daba un par de minutos, pero no duraría tanto. El armamento convencional del que disponía Gunner no bastaría para tumbarla y él ya estaba herido. Gunner miró el callejón buscando algo que pudiera ayudarle…

Era un plan desesperado y se la jugaba a una sola carta. Su moto seguía allí y, si como él creía, habían puesto explosivos en ella tal vez podría hacerlos explotar y pillar a los troll en ella. Los troll no se distinguía por ser tipos listos de modo que Gunner corrió en dirección a la moto y la interpuso entre él y la Troll. Tal y como era de esperar la troll fue en línea recta, ya que la moto no suponía un obstáculo para alguien de su tamaño.

Gunner se alejó y rezó para tener razón. Adiós a su inversión de varios miles de nuyens en maquinaria de calidad. La troll estaba rodeando la moto cuando Gunner disparó, solo una bala, pero la enorme mercenaria reaccionó cubriéndose instintivamente tras la moto. El tiempo pareció detenerse mientras la bala recorría su camino hasta el motor. ¿Y si se había equivocado?

Gunner apenas tuvo tiempo de cubrirse de la onda expansiva y la metralla en la que se había convertido su moto. La peor parte se la llevo la troll, pero Gunner sintió el dolor amortiguado por las drogas del parche de unos metales desgarrando carne. Zephyr iba a tener mucho trabajo curando aquello… si es que Gunner lograba llegar hasta ella. Gunner se fue aplicando otro parche, había un acceso a las alcantarillas a unos cincuenta metros e iba a necesitar todas sus fuerzas…

C26-Brake, 17: 20

Brake observó al extraño grupo que tenía ante él. La líder de aspecto andrógino era una humana que, a juzgar por su aspecto, había aprovechado todos los avances en ingeniería biológica e implantes. Ocultaba sus ojos tras unas gafas de espejo que probablemente tenían algún tipo de visor incorporado. Bajo la gabardina gris llevaba un traje de chaqueta de hombre, Brake estaba seguro de que también ocultaba un arma. Tras ella había dos matones troll, un hombre y una mujer. A Brake se le revolvieron las tripas al pensar que pudieran estar liados. Claro que con alguien tenían que follar aquellos asquerosos ¿no? Brake indicó a la mujer, claramente la líder un asiento frente a su mesa mientras ponía hielo en un vaso y se servía.

- ¿A qué debo su visita? – Brake siempre era amable con la gente que tenía pasta o armas y estos tenían las dos cosas.

- Sabemos que ha tenido tratos con el señor Dexter y será mejor que hable, – El tono de la mujer no reveló ninguna emoción – por su bien.

- ¡Eh! ¡Este es mi puto despacho y mi puto local, nadie me amenaza aquí! ¿Entiendes? – Dijo Brake alzando la voz. La mujer no se inmutó.

- Señor Brake, creo que no es consciente de la situación en la que esta metido. Si no me dice lo que quiero saber, no tendrá que preocuparse por este local o por los negocios nunca más. No obstante si colabora aún puede sacar algo. – La mujer se llevó la mano al bolsillo. Sus matones se pusieron tensos y miraros a los dos troll cubiertos de chapa, si comenzaba un tiroteo iban a salir muy mal parados. La mujer sacó un paquete de cigarrillos y cogió uno. Brake apuró su whisky aliviado.

- ¿De cuanto estamos hablando? – Brake encendió el cigarrillo de la mujer, no quería más sustos.

- Más de lo que merece un mierda como tú – La mujer dio una calada – Viendo el lugar en el que vives yo diría que 30.000 es un trato justo.

- ¿30.000? Gano eso solo con los pequeños vicios que mi local provee – Brake sabía que aquella mujer tenía acceso a mucho más dinero y mencionar lo de sus otros negocios era un modo de recordarle que tenía la protección de la mafia detrás…

- Yo diría que aún no has entendido la totalidad de la oferta, me dices dónde esta Dexter, me dices a quién a enviado y yo, no solo te doy la pasta, sino que además te dejo vivo. Las pequeñas cuotas que pagues a la mafia no les compensan meterse con nosotros y eres prescindible. – La mujer remarcó la última palabra.

Putos corporativos, el tono de voz desapasionado, el traje y demás, pero al final no eran mejores que los matones a los que contrataban para hacer el trabajo sucio. ¿Es que un orco no podía ganarse unos pocos nuyens a costa de las corporaciones? Con todo ¿qué otra opción tenía? Sabían donde encontrarle y al menos así aún sacaría algo. Porque no había que olvidar que el principal interés de Brake era… el propio Brake.

C25-Twitch, 17: 14

- Quédate quieto – dijo Zephyr mientras intentaba extraer el chip quemado.

Twitch apretó los dientes mientras Zephyr hurgaba en la conexión de su cráneo. No había duda de que los programas de hielo negro le habían jodido bien, aunque por suerte Zephyr había conseguido curar gran parte del daño y él tenía hardware de recambio. Aún así eso subía los costes del trabajo en varios miles de nuyens. Esperaba que al menos los datos que había sacado valiesen algo.

Lo único que le consolaba por la pérdida de aquel hardware era que había ganado la apuesta con Gunner. La verdad es que cuando había ido a que Zephyr le curase no había esperado encontrarse a Ghost con ella.

- ¿Y qué tal con Ghost? – Preguntó Twitch jocosamente.

- ¿Por qué quieres saberlo? ¿Te mola? – La respuesta de Zephyr tomó a Twitch por sorpresa. – Ya casi lo tengo – murmuró Zephyr.

Zephyr parecía concentrada en lo que hacía, aunque Twitch no podía verle la cara, era casi como si no estuviera prestando atención a lo que decía. De prontó Zephyr consiguió sacar el chip de un tirón y Twitch gritó de dolor.

- Lo tengo – sonrió Zephyr

- ¡Joder! ¡Ten más cuidado! – protestó Twitch

- Esta completamente quemado… ¿qué has estado haciendo? – Comentó Zephyr.

- ¿Tú que crees? Metiendo las narices en Infotech, claro. – Twitch se froto la cabeza.

- No te lo toques, tengo que desinfectarlo y cerrar la herida – dijo Zephyr.

Zephyr cogió un algodón con algún tipo de mejunje de los que ella usaba para cerrar heridas. Twitch no tenía ni idea de que mierdas usaba, según ella eran “productos naturales” pero a saber… Ghost entró en el salón cuando Zephyr terminaba de vendarle la cabeza. Por el modo en que los dos se comportaban parecía como si no hubiera pasado nada entre ellos. Y lo que era peor, Zephyr no había reconocido nada. Cualquiera diría que Zephyr había utilizado el chip quemado como excusa para cambiar de conversación…

C24-Dexter, 17:09

Dexter escuchó varios disparos provenientes de su apartamento. Los putos sabuesos de Infotech volvían a estar encima suyo y Dexter casi se había dado bruces con ellos. Por suerte se habían encontrado con su “sorpresita”. De todos modos mientras no recuperase a Amanda estaría en problemas, los elementales que tenía ligados eran demasiado débiles y había tenido que dejar en el laboratorio la mayoría de sus focos.

Dexter se escabulló discretamente y bajó por la escalera de incendios. Los dos elementales solo entretendrían a los mercenarios unos minutos y Dexter salió corriendo por la calle secundaria a la que daba la escalera. Arriba había comenzado un incendio y se escuchaba a los bomberos, por lo que los operativos de Infotech tendrían problemas con la poli. Y no es que eso aliviase a Dexter, ya que siempre había pensado que la policía era una panda de incompetentes que sólo estaban ahí para que el alcalde salvase la cara.

Dexter activó su implante ocular y realizó un análisis infrarrojo, no había nadie. O al menos nadie con temperatura corporal humana. Más tranquilo, Dexter decidió que debía esconderse por unos días, iría a su laboratorio. El tipo que se lo había alquilado le había asegurado que nadie sabía del antiguo refugio antinuclear y ya no podía contárselo a nadie más. Dexter decidió dejar su coche allí, era probable que los mercenarios ya lo conociesen. Afortunadamente Dexter ya había pensado en que necesitaría un nuevo vehículo y había comprado un utilitario. Era un vehículo personal con batería eléctrica, del estilo que usaban los trabajadores de clase baja. Había miles igual que el suyo y sería fácil pasar desapercibido.

Dexter tardó una hora en llegar hasta su laboratorio. Para ser una construcción de más de un siglo de antigüedad se conservaba bastante bien. Lo único que tenía un aspecto algo precario era el acceso hasta él. El resto, construido en metal era perfecto. Una vez dentro cerró la puerta del refugio, que era hermética.

Rodeado de sus ordenadores con multitud de conjuros y protecciones arcanas Dexter se sentía mucho más seguro. Con una orden todas las pantallas se encendieron y Dexter se dispuso a estudiar los datos de su último proyecto…

jueves, octubre 25, 2007

Capítulo 23

Ghost, 17: 02

Mezclar el placer y el trabajo no era bueno. Sentir algo por otro incursor era aún peor. Ghost había hecho las dos cosas y aquello solo podía acabar mal. Zephyr dormía a su lado sin importarle que Ghost se hubiera saltado todas sus reglas, a ella nunca le habían importado esas cosas. El comportamiento de Zephyr nunca había sido muy profesional y Ghost siempre se había preguntado como diablos conseguía sobrevivir a los trabajos. Pese a ello, durante los últimos meses Zephyr había demostrado ser sorprendentemente eficaz.

Ghost se volvió a preguntar cómo había llegado a esa situación. Ezequiel les había sacado del mundo espiritual y, para alivio de Ghost, regresar había sido mucho más sencillo que llegar. Volver al mundo material había sido como despertar de un sueño. Ezequiel ya no tenía cabeza de perro y sus manos ya no eran garras. Zephyr había recuperado su aspecto normal y no tenía ya ninguna herida, aunque parecía agotada. Pero, ¿de qué cojones les había servido todo aquello? Ghost aún no lo tenía muy claro, aunque Zephyr parecía satisfecha con los resultados. Ghost no entendía mucho sobre el mundo espiritual, él era un adepto físico, lo suyo era la infiltración y el combate, no ese mumbo-yumbo de los espíritus.

Ghost recordó como Ezequiel le había preguntado si estaban juntos, él le había mentido, era lo más fácil, pero ahora no estaba tan seguro de que fuera una mentira. Cuando había regresado con Zephyr al refugio la había acompañado a su cuarto. Él solo quería que le explicase qué había pasado con el pergamino y de qué les servía lo que habían hecho. Pero para variar la respuesta de Zephyr no le sirvió de mucho. El pergamino solo existía en el mundo espiritual como representación de un conocimiento que ella había adquirido, o algo parecido. Zephyr dijo que ya le explicaría los detalles cuando estuviera el resto y Ghost sabía que no la haría cambiar de opinión.

Ghost podría haberse marchado en aquel momento, pero no lo hizo. Zephyr solo le había dado las gracias por salvarla y entonces la había besado. Zephyr se giró en sueños y su cuerpo desnudo rozó el suyo. Ghost suspiró, lo que había sucedido ya no tenía remedio, incluso le había dicho su verdadero nombre. Su nombre… hacía años que no escuchaba a nadie llamarle Sean. El nombre tenía un valor variable para los incursores, aunque pocos usaban el verdadero. Solo la hermana de Zephyr la llamaba aún Alex, Ghost se preguntó si ahora el también debería hacerlo.

Ghost miró a la dormida Zephyr, tal vez debería dejarlo ahora que podía. Probablemente se molestase, pero a la larga sería lo mejor. Solo había un problema, en el jodido mundo espiritual la posibilidad de perderla le había aterrado. Y por si eso fuera poco, alguien comenzó a llamar a la puerta. Ahora si que no podría ocultarlo. Ghost maldijo para sus adentros, le gustase o no, estaba bien pillado.

Capítulo 22

Gunner, 17: 00

Gunner se había colocado en el tejado de uno de los edificios cercanos. Desde allí podía controlar todos los alrededores del prostíbulo, especialmente las salidas. Sus ojos cibernéticos hacían innecesarios los prismáticos y le permitían hacer zoom con solo pensarlo, Gunner pensó que eran una de las mejores inversiones que había hecho.

Los objetivos policiales se habían desplegado con bastante eficiencia, pero a juicio de Gunner habían dejado una salida posible. Sus años de experiencia en las calles le decían que Enrico tampoco pasaría por alto aquella vía de escape. El callejón trasero del prostíbulo, aquel que tanto le gustaba a Molly, tenía poco más de metro y medio de ancho. Una persona podía saltar desde la azotea hasta el edificio de al lado sin demasiados problemas. Ni siquiera necesitaba muchos implantes.

Gunner esperó pacientemente con su rifle inteligente preparado, sabía que Enrico aparecería por ahí. Antes de que la policía anunciase su presencia, Enrico ya había salido fuera. Iba acompañado por dos matones. Gunner apuntó tranquilamente a la cabeza de uno.

No hubo sonido, la bala impactó en la cabeza y el cuerpo se desplomó muerto. Enrico y el otro hombre se agacharon buscando cobertura. Gunner sonrió mientras calibraba su sistema de puntería y asignaba un nuevo blanco. La policía decidió anunciar su presencia y declaró que todas las personas en el interior del edificio estaban detenidas pero desde donde estaban no podían ver lo que estaba sucediendo.

Enrico le hizo una señal a su guardaespaldas y los dos reptaron hasta el borde de la azotea con sus armas en la mano. Gunner continuó apuntando, si querían saltar tendrían que levantarse. Pasaron unos segundos sin que Gunner disparase, ni Enrico, ni su matón le habían localizado, no había motivos para revelarse tan pronto.

Abajo, la policía había comenzado a posicionarse para entrar, eso pondría nervioso a Enrico. Precipitarse era el mejor modo de cagarla en aquel mundo, Gunner podía permitirse esperar, si Enrico era tan tonto de saltar sería historia, si no, sería carne de presidio. Los minutos fueron pasando y Gunner vio como se realizaban las primeras detenciones.

Enrico debía estar poniéndose ya nervioso, después de que la Signiora Fiorella fuera detenida, hizo una señal a su matón. Gunner apuntó cuidadosamente al hombretón italiano por si intentaba algo. De pronto los dos se levantaron y corrieron por la azotea para saltar al edifico de al lado. Gunner realizó dos disparos. El primero fue a la cabeza, era un disparo limpio que debería haberle mandado al otro barrio, pero el cabrón debía haber forrado su esqueleto de metal y el cráneo paro la bala. Gunner no se inmutó y le disparó de nuevo justo cuando iba a saltar. Su bala atravesó la pierna y el desgraciado tropezó, agarrándose por los pelos al borde de la azotea. Bien por él, los polis se encargarían.

Enrico por su parte había conseguido hacer el salto y había vuelto a agacharse, pero ahora estaban solos. Esta vez Enrico le había visto y sabía que se interponía entre él y la salvación. Enrico le apuntó con su arma y disparó para forzar a Gunner a cubrirse mientras el corría. Enrico tenía varios implantes neuronales que mejoraban sus reflejos y sus instintos de combate, si llegaba hasta donde estaba Gunner tendría problemas. Pero Gunner estaba preparado para esto y cambió de arma a dos semiautomáticas. El supresor de sonido no era tan eficaz como el silenciador en las pistolas, pero evitaría que los polis vinieran a molestar.

Enrico disparaba sin apuntar mientras corría hacia donde él estaba. Gunner activó mentalmente el sistema de ráfaga corta y apuntó al cuerpo en movimiento. Su sistema de puntería marcó el blanco y Gunner apretó el gatillo. Las balas frenaron algo la carrera de Enrico, aunque no hicieron todo el daño esperado. Gunner comprendió que Enrico llevaba ropa blindada y probablemente algún tipo de implante.

Enrico llegó frente a Gunner y disparó con su Ares Predator. El impacto en el pecho le echó un poco hacia atrás y probablemente le había roto una costilla, pero gracias a su blindaje había evitado un daño peor. Gunner vació los cargadores de las dos armas sobre Enrico, su rabia le había hecho ponerse a tiro y pagó claro el error. Gunner observó el cuerpo acribillado de Enrico, aún respiraba, aunque no estaba en condiciones para combatir.

Gunner sonrió, aquel cabrón no volvería a exigirle pasta o trabajos gratis por operar en su zona, Gunner era independiente. Enrico le maldijo en italiano y echó algo de sangre.

- ¿Crees que voy a matarte? – dijo Gunner – No te lo pondré tan fácil, cabrón.

Con estas palabras Gunner encendió su teléfono de muñeca y marcó el número de Max. Gunner estaba seguro de lo que le hubiese preparado el alcalde a Enrico sería peor que cualquier cosa que pudiera hacerle...