jueves, noviembre 15, 2007

C28-Zephyr, 20: 43

Zephyr miró hacia la puerta por tercera vez en los últimos minutos. Algo no iba bien, estaba segura de ello. Hacía ya más de una hora que estaban preparados con todo el equipo, pero Gunner aún no había aparecido. No era normal que se retrasase, Gunner estaba obsesionado con la rutina y los detalles.

- Tenemos que irnos. – dijo de pronto Zephyr.

- ¿Cómo? – Respondió Ghost mirándola por primera vez en la última hora.

- No es normal que Gunner se retrase tanto. Y menos sin avisar. – Zephyr miró de nuevo hacia la puerta mientras instintivamente comprobaba sus armas ocultas en la gabardina blindada.

- Es verdad ¿cuándo fue la última vez que se retrasó? – preguntó Twicht mirando intranquilo el reloj.

- Vale, vale, no nos pongamos nerviosos. – dijo Ghost – Necesitamos un plan.

- Yo tengo uno, nos vamos ya y pensamos luego como encontrarle. – dijo Zephyr caminando hacia la puerta. Ghost la sujeto del brazo cuando pasó a su lado.

- ¿Qué es lo que no nos has contado Zeph? - Ghost clavó sus ojos en ella de un modo acusador.

- Déjala Ghost, si han cogido a Gunner, ya deben estar casi aquí. – dijo Twitch encogiéndose como si temiese que fuesen a entrar en cualquier momento.

- Entonces preparemos una emboscada. – Ghost parecía muy seguro de sus posibilidades, Zephyr no lo estaba tanto.

- Podemos hacerla en los viejos túneles del metro, allí deberíamos tener la ventaja. – Respondió Zephyr resignada, al menos allí sabrían de ante mano si venían.

- No jodas Zeph, pensaba que tú sería más sensata – dijo Twitch – Ni siquiera sabemos quienes son o qué pueden hacer.

- Si las cosas se ponen mal podemos largarnos por los túneles. No creas que no sé lo del remoto en la locomotora de Gunner. – Ghost parecía estar ya planeando.

Zephyr salió por la puerta, ella no lo veía tan claro. Ghost había visto lo de la guerra de los elementales, pero estaba claro que no sabía lo que significaba. La guerra espiritual debía tener un reflejo en la propia Infotech. Alguien en la compañía había ido contra las reglas del mundo de los espíritus y el resultado… Zephyr no quería pensar en ello o que hubiese podido tener éxito, pero la torre había caído y ella lo había visto.

Ghost salió a explorar delante de ellos mientras Twitch y ella permanecían en la antigua locomotora. Aún con su visor infrarrojo conectado, Ghost consiguió perderse entre las sombras con bastante efectividad. Zephyr decidió volver a la realidad y concentrarse en lo que tenía por delante. Los túneles de metro se extendían decenas de kilómetros por debajo de la metrópolis, se unían a las antiguas y nuevas alcantarillas, giraban y se dividían formando un auténtico inframundo. En todos ellos latía la vida, cambiada y adaptada para sobrevivir en aquel ambiente hostil privado de la luz del sol. Del mismo modo, los espíritus de los túneles habían cambiado y se habían adaptado a aquel entorno, eran espíritus urbanos que respondieron a su llamada.

El espíritu que tenía ante ella era un espíritu viejo. Su aspecto era difícil de describir, era más una sensación que una auténtica forma, era como el túnel oscuro que engulle el tren al salir de la estación. Aunque Twitch no podía verlo debió notar su presencia, ocurría bastante con los espíritus más poderosos. Los no despertados pocas veces eran capaces de concretar que era exactamente lo que no encajaba, pero quienes sabían sobre espíritus podían buscar aquellos sutiles detalles. Ahora, el túnel en el que se encontraban parecía incluso más oscuro e incluso los visores ofrecían poca ayuda.

- Serpiente alada. – fue todo lo que dijo el espíritu, reconociendo a quién le había llamado. Zephyr asintió. Antes de que pudiera darle instrucciones el espíritu continuó, incluso atado su poder era considerable. – El vagabundo está bien, tiene un mensaje.

Zephyr miró al espíritu sorprendida. ¿El vagabundo? ¿Qué estaba pasando allí? En teoría un espíritu no podía abandonar su dominio, solo los elementales y sirvientes de los herméticos podían hacerlo.

- ¿Qué mensaje? – preguntó Zephyr aún sin entender lo que estaba sucediendo.

- Los lacayos de la torre te están buscando – el espíritu hablaba en sus propios términos. – No te fíes del Rey de espadas y su sirviente.

El rey de espadas, Zephyr lo había visto en su viaje, pero ella no conocía a su equivalente en el mundo material.

- ¿Quién es el rey de espadas? ¿Puedes encontrarlo? – preguntó Zephyr.

- No esta en mi dominio… - El espíritu pareció quedarse pensativo – Los lacayos de la torre si.

¡Maldita sea! Los cabrones de Infotech se les echaban encima antes incluso de que hubiesen entrado en sus instalaciones. Tenían poco tiempo y tenían que aprovecharlo bien, pero con suerte podrían cambiar las tornas y sorprenderlos a ellos. ¿Qué precio podría ser apropiado para ganar la colaboración del espíritu? Zephyr miró de reojo al túnel que se perdía en la oscuridad.

- Podemos reparar uno de los trenes…

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