jueves, noviembre 15, 2007

C27-Gunner, 18: 45

La bala paso rozándole el hombro. Si no se hubiera girado en el último momento, le habría atravesado el cuello. Era un ataque completamente inesperado y Gunner ni siquiera sabía porqué le estaban disparando aquellos tipos. Eran tres y parecían bien armados. Delante de él tenía un troll, demasiado grande como para poder esconderse y con pinta de tener bastante metal encima. Chungo. El disparo provenía de la azotea y, aunque apenas podía ver el cañón sabía que el segundo disparo no se haría esperar. Aún peor. El tercer miembro del equipo aún no había dado señales de vida, pero Gunner llevaba suficiente en el negocio como para saber que habría alguien detrás para cortar su retirada, probablemente otro “tanque”. Estaba jodido.

Sin siquiera pararse a pensar Gunner buscó cobertura, lo primero era asegurarse de que no lo convirtieran en un colador. Gunner miró a su alrededor, a un par de metros había unos escombros de un edificio que nunca habían terminado de derruir. Normalmente había varios ocupas rondando la zona, pero las ratas habían huido… alguien se había ido de la lengua y le había vendido ¿pero quién? Un nuevo disparo y el troll acortando peligrosamente las distancias le recordaron que no era el momento de preocuparse de esas cosas. Mierda, mierda, mierda…

Gunner se tiró tras los escombros y rodó sobre sí mismo mientras echaba mano de una granada. No era tan ingenuo de pensar que sus balas atravesarían el blindaje termal del troll y su brazo mecánico atestiguaba lo que un troll cabreado podía hacerte si llegaba a cogerte. Pero si conseguía cegarlo con la granada eso le daría unos preciosos segundos. Uno, dos tres… ¡Flash! Sin esperar a ver si su estratagema había tenido éxito Gunner salió corriendo desde su precaria cobertura hacía los restos semiderruidos de una tienda.

El dolor fue el primer indicador de que le habían alcanzado, había sido en la espalda y podría haber sido mucho peor, pero aún así Gunner tuvo que apretar los dientes mientras echaba un vistazo rápido para asegurarse que no había moros en la costa. El troll parecía desorientado, pero eso no duraría. Además su compañera, la cosa más fea que Gunner había visto jamás, venía desde el callejón corriendo.

Gunner se aplicó un parche antitrauma mientras pensaba un modo de salir de esta. Tenía razón, alguien les había vendido y tendría suerte si conseguía salir de esta. Pero Gunner tenía intención de vender caro su pellejo. Sin pararse apenas a pensar Gunner arrojó otra granada hacia dónde estaban los troll. No le preocupaba darles o no, solo crear una distracción para seguir corriendo y alejarse del francotirador.

La explosión le sirvió de cortina de humo para llegar hasta la esquina de la calle. Nada más girar vio que su moto no estaba en la misma posición en que la había dejado. Si Gunner no hubiera sido un maniático de los vehículos no se habría dado cuenta de que la habían saboteado. Putos cabrones, si salía de aquella les haría pagar lo que le habían hecho a su moto. Gunner miró a su alrededor desesperado, tenía que haber algún modo de darles esquinazo.

Los troll doblaron la esquina. El macho parecía algo herido y había comenzado a quedarse atrás, jodete cabrón, pensó Gunner. Pero la hembra estaba en perfectas condiciones y comenzaba a darle alcance gracias a su mayor estatura. Cualquiera que dijese lo de que las hembras eran más dulces y delicadas estaba claro que no pensaba en las hembras de troll. Esta llevaba varios implantes musculares que aumentaban su aspecto simiesco. Además las placas termales eran visibles en varios puntos. Por si eso fuera poco, llevaba una katana de aspecto peligroso en una sola mano… Si lograba alcanzarle estaba perdido.

Gunner siguió corriendo intentando no pensar en el francotirador. Ahora debía estarse recolocando en busca de un nuevo sitio desde el que disparar. Eso le daba un par de minutos, pero no duraría tanto. El armamento convencional del que disponía Gunner no bastaría para tumbarla y él ya estaba herido. Gunner miró el callejón buscando algo que pudiera ayudarle…

Era un plan desesperado y se la jugaba a una sola carta. Su moto seguía allí y, si como él creía, habían puesto explosivos en ella tal vez podría hacerlos explotar y pillar a los troll en ella. Los troll no se distinguía por ser tipos listos de modo que Gunner corrió en dirección a la moto y la interpuso entre él y la Troll. Tal y como era de esperar la troll fue en línea recta, ya que la moto no suponía un obstáculo para alguien de su tamaño.

Gunner se alejó y rezó para tener razón. Adiós a su inversión de varios miles de nuyens en maquinaria de calidad. La troll estaba rodeando la moto cuando Gunner disparó, solo una bala, pero la enorme mercenaria reaccionó cubriéndose instintivamente tras la moto. El tiempo pareció detenerse mientras la bala recorría su camino hasta el motor. ¿Y si se había equivocado?

Gunner apenas tuvo tiempo de cubrirse de la onda expansiva y la metralla en la que se había convertido su moto. La peor parte se la llevo la troll, pero Gunner sintió el dolor amortiguado por las drogas del parche de unos metales desgarrando carne. Zephyr iba a tener mucho trabajo curando aquello… si es que Gunner lograba llegar hasta ella. Gunner se fue aplicando otro parche, había un acceso a las alcantarillas a unos cincuenta metros e iba a necesitar todas sus fuerzas…

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