domingo, septiembre 16, 2007

Sobre Shamanes

A petición de alguna gente hablaré sobre tipos de shamanes, aunque sólo de los que aparecen. Os pongo más o menos lo que viene en el manual.

ÁGUILA

El águila es el ave que vuela alto, consideraba la más noble. Es orgullosa, solitaria y puede ver todo lo que ocurre en el mundo sobre el que se eleva. Los shamanes águila son orgullosos y nobles defensores de la pureza de la naturaleza. Son intolerantes con aquellos que no comparten su punto de vista y no confían nada en la tecnología y sus herramientas.

CAIMÁN

El caimán se ha extendido entre los shamanes urbanos debido a las leyendas que dicen que se encuentran también en las alcantarillas. Tiene mal genio y es perezoso, un fuerte guerero y un gran comilón. Puede ser complicado convencer a un shamán caimán para que realice un esfuerzo innecesario, pero una vez se decide a hacer algo es igual de difícil de quitárselo de la cabeza.

COYOTE

Es impredecible y cambia en cada momento. El coyote puede ser un amigo o un timador. Es enormemente curioso y le gusta correr riesgos sólo por diversión. Son independientes y rehusan estar ligados a algo que no sea su palabra. Viven según sus propias reglas, sobreviviendo gracias a su encanto y su carisma.

CUERVO

El cuervo es alguien que anuncia problemas. Es embustero, oscuro y malvado, es un transformador responsable de los cambios. Cuervo se nutre de los despojos de la destrucción y el caso, aunque no es él quien los causa. Simplemente sabe ver las oportunidades allí dónde se presentan. A los shamanes cuervo les encanta alimentarse y es muy raro que rechacen una comida.

GATO

El gato es sigiloso, astuto y algo vanidoso. Conoce muchos secretos pero los comparte muy raramente. Tienden a ser solitarios y sólo siguen su propio consejo. Siempre que pueden están limpiándose y acicalándose, hasta límites irritantes. A los shamanes gato les gusta jugar con sus adversarios: amenazas, provocaciones, confusión; en lugar de ir directamente a por ellos.

OSO

El oso es poderoso, pero amable y sabio. Tiende a ser lento de movimientos y algo perezoso a menos que se vea obligado a moverse con rapidez. El oso se enfada raramente, pero es terrorífico en la batalla. Suelen ser tranquilos y sosegados. Son sanadores y protectores del mundo natural. No puede negarse a curar a alguien sin una buena razón.

PERRO

El perro es un amigo fiel. Lucha fieramente para defender su hogar y aquellos que están bajo su cargo. Los shamanes perro protegen a las personas de la magia dañina y los espíritus peligrosos. Son leales generosos y ayudan a aquellos que muestran agradecimiento y lealtad a cambio. Son algo estrechos de miras, hasta llegar a la tozudez.

SERPIENTE

La serpiente es sabia y conoce muchos secretos. Es una buena consejera, pero siempre exige un pago por sus consejos. Los shamanes serpiente son pacifistas, sólo lucharán para defenderse o proteger a otros. Están obsesionados con aprender secretos y asumen grandes riesgos para poder hacerlo. Comercian con su conocimiento para obtener lo que puedan a cambio.

* Notareis que falta MANTIS, pero lamentablemente la información sobre shamanes insecto esta en otro libro y no lo localizo. Sospecho que debe haberlo cogido mi hermano, pero tampoco tengo prisa. Espero que con esto quede un poco más claro porqué los shamanes son como son.

domingo, septiembre 25, 2005

Capítulo 15

Twitch, Algún punto de la red

Twitch había consultado a sus colegas y se había dado prisa en seguir el rastro. Gunner le había dejado claro que sus contactos pensaban que en Infotech habían tenído algún tipo de accidente hacía poco, algo gordo. Gunner pensaba que aquello podía beneficiarles a la hora de dar un golpe allí, Twitch no estaba tan seguro. ¿A qué tipo de accidente se refería? Pronto lo sabrían.

El rastro de datos aún estaba caliente, aunque los de Infotech se habían dado bastante prisa en borrar todo registro de lo ocurrido. Twitch activó su programa de ocultación mientras se acercaba camuflado entre un flujo de datos proveniente de un correo electrónico, tenía la clave de un empleado de marketing de nivel medio. Twitch se maravilló sobre como un empleado descuidado podía cargarse en un momento la seguridad de toda la compañía.

Una vez dentro del sistema Twitch meditó durante unos momentos. ¿Sería mejor intentar acceder directamente a los archivos de seguridad o intentar averiguar qué pasó mediante ficheros secundarios? El avatar de Twitch parpadeó indeciso. Infotech tenía un interfaz bastante sobrio en el que era más difícil confundirse como parte del diseño de red. Desde donde se encontraba, Twitch podía ver a varios programas de bajo nivel que llevaban datos de un lado a otro. Supervisando toda la operación había dos operadores. Los operadores no parecían provistos de buena programación, pero Twitch decidió no arriesgarse, si daban la alarma podía olvidarse de encontrar nada interesante. Además Infotech era famosa por utilizar programas de hielo negro pese a estar prohibidos.

Twitch decidió cambiar su aspecto para emular el de los programas y acercó discretamente a los operadores. Al acercarse vio que los operadores estaban distraídos intercambiando imágenes-tri porno. Twitch aprovechó aquello para unirse a una fila de programas que llevaban datos a la papelera. Cuando le llegó su turno, Twitch cogió un archivo de datos de aspecto poco interesante.

Twitch siguió a los operadores a través de varios pasillos de color naranja. Aunque estaban escondidas se dio cuenta de que había bastantes medidas de seguridad. Varias cámaras vigilaban el pasillo y en cada nodo había al menos tres polizontes. Twitch estaba bastante extrañado, era muy raro que se protegiese tanto las rutas hacia la basura. ¿Qué diablos estaba pasando?

A medida que se acercaba a su destino la seguridad iba aumentando. Twitch activó un programa espía para averiguar todo lo que pudiese. Los primeros resultados confirmaron sus sospechas, habían cambiado los niveles de seguridad hacía poco. Fuese lo que fuese debía ser algo gordo. Probablemente querían deshacerse de aquellos datos, pero ¿por qué? El fichero que llevaba contenía solo unas mediciones de gases…

Twitch observó inquieto que se adentraba en una zona de seguridad roja. Los guardias habían sido sustituidos por hielo negro, un escalofrío recorrió la espalda de su avatar. La cámara de su programa espía le reveló que estaba apunto de llegar al vertedero de datos. Twitch de removió inquieto. Bajo toda aquella vigilancia no podía copiar datos sin ser visto, pero si se marchaba de allí con las manos vacías todos aquellos datos serían destruidos y no habría segundas oportunidades. Twitch comenzó a trazar un plan, tenía que coger todos los datos que pusiese y luego salir pitando. Pan comido ¿no?

Capítulo 14

Ghost, mundo espiritual

Ghost esquivó a duras penas la mano huesuda del espíritu. Era mucho más rápido de lo que su aspecto parecía indicar. Ghost saltó esquivando uno de los pequeños engendros que lo acosaban y pegó una patada en la boca al espíritu. Empezaba a entender cómo funcionaban las cosas aquí, lo importante no era lo que parecía, sino su esencia. La mujer putrefacta y las criaturas más pequeñas eran en realidad un mismo ser, por eso parecían dirigidos por una misma mente. Ellos por su parte no gozaban de la misma ventaja.

Ezequiel desgarró con los dientes la carne del muslo, lo que le provocó vómitos. El espíritu no parecía muy afectado por las heridas inflingidas y ahí donde le golpeaban brotaba más de aquella sustancia mohosa. El espíritu se giró y se abalanzó sobre él. Su boca se desencajó desmesuradamente y mordió su hombro. Ghost apartó de un par de golpes las criaturas que protegían la espalda del espíritu y clavó sus garras en el cuello del ser. Después dio un tirón para arrancarlo de Ezequiel. La criatura arrancó un buen pedazo de carne mientras arañaba a Ghost intentando soltarse. Ghost ignoró el dolor de los rasguños y apretó.

Zephyr parecía cansada, pero no dejaba de moverse, golpeando ocasionalmente alguna de las criaturas pequeñas. A Ghost le pareció que ella realizaba una especie de danza con el espíritu, como si trazase una espiral a su alrededor. Ghost sintió como varios pares de bocas se hundían en su carne y se recriminó por perder la concentración. El espíritu se revolvió y escapó de su presa lanzándolo contra la pared.

Ghost se levantó algo aturdido por el golpe. Ezequiel estaba rodeado por decenas de criaturas que rasgaban, mordían y clavaban. Sangraba por varias heridas y parecía tener problemas. Zephyr estaba sola ante el núcleo del espíritu, que sonreía viciosamente con sus grandes dientes amarillos manchados por la sangre de Ezequiel. El espíritu escupió a Zephyr el cacho de carne de Ezequiel que aún tenía en la boca. Zephyr no se inmutó y siguió con su extraña danza. Al ver que Zephyr lo ignoraba el espíritu se lanzó como un poseso contra ella. Y no solo su cuerpo principal, también todas las pequeñas criaturas que surgían de ella. Ghost se lanzó también hacia Zephyr para apartarla de ahí.

Ghost alcanzó a Zephyr un instante antes que el espíritu y apenas tuvo tiempo para escudarla con su propio cuerpo. Aunque se llevó la mayor parte del castigo Zephyr también recibió múltiples heridas. Ghost se revolvió salvajemente intentando quitarse de encima a las insidiosas criaturas y el espíritu que hundía cruelmente sus garras en él. Ghost se sentía cada vez más débil y creía que tenía alguna costilla rota. Entonces miró a Zephyr, que pese a estar cubierta de sangre y moho gris sonreía. Zephyr se cubrió de llamas azules y pegó una patada en el estómago del espíritu.

- Comete esto, zorra. – Dijo Zephyr mientras las llamas se extendían ha su alrededor.
- Ya era hora, Zephyr. – Dijo Ghost.

El ataque de Zephyr había sorprendido al espíritu y Ghost aprovechó para tomarse la revancha y se unió a Zephyr en el ataque. Sus garras arrancaron carne y astillaron huesos. Las llamas de Zephyr parecían consumirlo todo a su alrededor menos a ellos tres. Ghost miró a Ezequiel, tenía mala pinta. Zephyr y él tendrían que apañárselas solos.

- Vamos a purgar esta mierda, Ghost. Tú los machacas y yo me aseguro que no se levanten… - Dijo Zephyr.
- Eso esta hecho. – Respondió mostrando una sonrisa llena de dientes afilados – Estos no valen ni como estiercol.

Capítulo 13

Ezequiel, Mundo espiritual

La oscuridad se cerró sobre ellos como una masa sólida. Solo la barrera de Zephyr evitó que las criaturas que habitaban en ella saltasen sobre ellos haciéndolos pedazos. En el interior no había ninguna fuente de luz, pero Ezequiel podía percibir la presencia de un poderoso espíritu dirigiendo al resto. Era un espíritu corrupto y hambriento, que aguardaba a que cometiesen el más mínimo error para desgarrar sus espíritus y transformarlos en una parodia de lo que habían sido.

Ezequiel murmuró un conjuro, una luz fantasmal iluminó el lugar en el que estaban. Apiñándose en las esquinas y recovecos, podía distinguir las sombras y figuras amorfas de las criaturas. El moho gris crecía como un cáncer por todas partes, extendiendo su corrupción a todo cuento tocaba. Ghost gruñó imperceptiblemente, su cuerpo se tensó subconscientemente preparándose para un ataque. Zephyr tenía los ojos entrecerrados, como si estuviese buscando algo.

- ¿Puedes mostrárnoslo? – Preguntó Ezequiel con un susurro apenas audible. Zephyr asintió levemente con la cabeza.
- Pero no es agradable de ver.

Los ojos de Zephyr brillaron con una luz azul y Ezequiel creyó ver que a su alrededor aparecían las armas del mago: la espada, la vara, la copa y el disco. Aquello sin duda era una señal más en su viaje. Las criaturas comenzaron a chillar y arrojarse salvajemente contra la barrera, su sangre negra resbalaba por los bordes y, con cada nuevo empujón, Ezequiel notaba como su única protección temblaba. El muro de Zephyr se había resquebrajado y unos pocos seres de piel ulcerosa habían logrado traspasarlo. Ezequiel sumó su voluntad a la de Zephyr para alzar una nueva defensa.

Las garras de Ghost destriparon a los dos primeros enemigos mientras maniobraba para proteger a Zephyr, que seguía absorta en una lucha de voluntades. Ezequiel se concentró en la nueva barrera, Zephyr había dejado de ayudarle. Por su parte, Ghost seguía golpeando brutalmente las pequeñas e insidiosas criaturas. Cada vez que Ghost destrozaba a una de ellas, el ser se descomponía con rapidez en un puñado de moho gris. Aquello no era buena señal.

Zephyr seguía ajena a todo lo que la rodeaba. Su nariz chorreaba sangre y sus ojos estaban prácticamente cerrados, pero sus labios se curvaban en una leve sonrisa. Ghost la miraba con preocupación. De pronto abrió los ojos y se limpió la sangre con el dorso de la mano.

- No dirás que no te lo advertí. Aquí tienes al verdadero enemigo.

El espíritu había adoptado la forma de una mujer desnuda y carnes putrefactas que en algunos lugares dejaban ver los huesos. Sus pechos rezumaban un pus gris y viscoso que al caer, se convertía en el moho gris. Sus cabellos estaban apelmazados por la sangre y uno de sus ojos colgaba de la cuenca mientras que el otro tenía un aspecto lechoso. Parecía que le hubiesen cortado la nariz y los labios, por lo que su rostro recordaba al de una calavera. Sus dientes eran de un color amarillento y entre ellos chorreaba una saliva ligeramente verdosa de aspecto repugnante. Lo más horrible era su vientre hinchado, como el de una embarazada, y su sexo del que chorreaba aún más pus gris. Entre sus piernas una de las criaturas que los había atacado intentaba abrirse paso fuera del vientre. Ezequiel tragó saliva, era un espíritu tóxico.

Capítulo 12

Zephyr, Mundo espiritual

Supo que estaba en el mundo espiritual cuando las marcas del caduceo se manifestaron sobre ella. Las serpientes y las alas eran los dones de Serpiente, la sanadora, y siempre la habían servido bien en el plano astral. La transformación de Ezequiel no era nueva para ella, después de todo el era Perro, guardián del umbral.

Aunque Ghost vestía la piel de Coyote parecía sorprendido por el tránsito. Zephyr sabía que Ezequiel les había guiado más allá de los bordes donde el plano Astral toca el mundo material. Ella ya había estado allí antes y pudo ver que algo no marchaba bien. La tormenta descargaba su ira sobre la tierra y su magia no bastaba para protegerla del frío. Se cubrió con las alas buscando calor.

Zephyr miró a su alrededor y vio que los tres se hallaban en una encrucijada. Zephyr buscó con la mirada el origen de aquella tormenta, de algún modo sabía que allí estaba lo que querían. Sus ojos atravesaron las distancias rastreando la fuente de toda aquella furia. Lo que vio no la tranquilizó, allí donde el plano astral rozaba Infotech había una torre y los rayos la golpeaban con fuerza. ¿Qué mierdas estaban haciendo en Infotech?

La torre partida, de todas las señales que podían haber encontrado era una de las peores. La torre simbolizaba cambios bruscos, el dolor y la pérdida. También era su destino. Ante ellos se extendía un camino de barro, los otros caminos borrados por la lluvia. La naturaleza cambiante del mundo espiritual reflejaba su elección. Ghost comenzó a andar por el camino y Zephyr le siguió mientras buscaba posibles amenazas o señales.

El camino descendía abruptamente por la colina y se adentraba en la ciudad. Las calles de asfalto y edificios de ladrillos presentaban un aspecto extraño desnudas del constante flujo de personas que las pueblan en el mundo material. Ocasionalmente podían ver el contorno de algún transeúnte que por unos instantes rozaba el plano astral. Zephyr pudo ver algunos espíritus en las inmediaciones, pero ninguno parecía interesado en ellos.

Aunque no sabía por qué tuvo la impresión de que los espíritus estaban asustados y se escondían de algo… o de alguien. Zephyr se desvió del camino siguiendo al espíritu de una calle que había adoptado el aspecto de un montón de basura. Presentía que debían investigar aquello. Escuchó que Ghost la llamaba y se giró.

- ¿Dónde vas? – Preguntó – El camino sigue por ahí. – Dijo señalando la autopista vacía que se extendía junto a él.
- No estoy segura, creo que los espíritus tienen miedo. A lo mejor saben algo.
- Tal vez haya más de un camino. – Respondió Ezequiel mientras olfateaba el callejón en el que Zephyr se había metido.
- ¿Crees entonces que debemos desviarnos? – Preguntó Zephyr.
- Ya lo hemos hecho. – Dijo Ghost – La autopista ya no esta.
- Entonces será mejor que sigamos adelante. – Zephyr estaba decidida a descubrir que era lo que pasaba.

Atravesaron unas cuantas calles de aspecto desierto antes de llegar a un cruce. Zephyr escuchó un ruido a su derecha y se agachó justo a tiempo de evitar una espada de bordes serrados y metal negro. Aquello definitivamente no era normal. Zephyr rodó por el suelo apartándose del hombre.

Su agresor llevaba una armadura llena de espinas del mismo metal negro de la espada y que le cubría los brazos y el torso. Su rostro estaba oculto por un yelmo acabado en una corona de espinas de la que goteaba un icor negro de aspecto nauseabundo. Zephyr escuchó el gruñido de Ezequiel a sus espaldas. El shaman perro mostraba sus colmillos blancos mientras se preparaba para atacar.

Ghost reaccionó antes saltando sobre el desconocido y derribándolo con la inercia. Durante unos segundos los dos rodaron por el suelo y la espada cayó a pocos metros. Zephyr se levantó justo a tiempo para ver como Ghost golpeaba salvajemente la cabeza del hombre contra el suelo. El hombre intentaba atrapar a Ghost en una presa para clavarle sus espinas. Ghost le arrancó el casco revelando una mata de pelo rojo.

Ezequiel agarró una de las piernas del hombre y hundió sus dientes en ella. La sangre que manó de la herida también era negra. Zephyr estaba segura de que era venenosa y comenzó a preparar un hechizo para contrarrestar el veneno, ella no era una guerrera. El hombre de la armadura propinó un golpe fuerte a Ghost y las espinas de su guantelete se hundieron en su pómulo. Allí donde había golpeado la piel había adoptado un aspecto negruzco. Ghost no se inmutó y sujetó su cuello con las garras.

Zephyr termino su conjuro y dejó que la magia fluyese a través de ella. El hombre golpeó un par de veces más a Ghost, pero sus golpes cada vez tenían menos fuerza. Zephyr comprendió que Ghost le estaba estrangulando. Finalmente el cuerpo del hombre quedó inerte. Zephyr se acercó. El cuerpo se descomponía con rapidez, pero los ojos dorados del hombre sin vida captaron su atención. Grabado en su retina vio la imagen de Brake. ¿Qué tenía q ver en todo esto? Zephyr tenía un mal presentimiento.

Zephyr miró a su alrededor, estaban en un callejón oscuro que le resultaba familiar. Las paredes estaban cubiertas de un moho gris que engullía algo que parecía el montón de basura de antes. Zephyr alzó una barrera astral para protegerse de aquello. Después dirigió su atención a las heridas de sus compañeros. Tenían mal aspecto, pero las había visto peores.

Al roce de sus manos y de las serpientes las heridas de Ghost se cerraron y la piel recuperó su color normal. Después Zephyr devolvió su atención al callejón ¿dónde había visto un lugar así? Zephyr comenzó a adentrarse en el callejón. A su paso la barrera obligaba al moho a retroceder revelando lo que había debajo. Ghost y Ezequiel caminaban pegados a ella, atentos a cualquier posible ataque.

Una vez en el callejón, pudo ver que las sombras ocultaban la silueta de un contenedor de basura, parcialmente devorado por la sustancia gris. Zephyr se acercó a él para descubrir un cuerpo sangrante al que le faltaba la piel. El cuerpo abrió los ojos y se arrastró hacia Zephyr. Ghost hizo ademán de atacarlo, pero Zephyr le detuvo.

- No es peligroso, le conozco. – Ghost la miró como si estuviera loca.
- ¿Conoces a un zombi?
- Es el vagabundo, esa cosa se lo estaba comiendo. – Ghost la miró sin comprender. – Es el espíritu que habita el callejón donde esta el garito de Brake, tengo un trato habitual con él.
- Entonces estamos…
- Si, en el callejón. Y esa cosa ha salido del bar. – Dijo Zephyr señalando la puerta del local. Vista en el mundo espiritual la puerta parecía un agujero infecto que olía a cloacas.
- No jodas que tenemos que entrar ahí. – Dijo Ghost.
- Me importa una mierda si vienes o no, mi hermana esta ahí. En el mundo material, pero ahí. – Zephyr había empezado a andar hacia la puerta.
- ¡Mierda! No puedes entrar ahí sola. – Zephyr se encogió de hombros.
- Pero tú vienes. – dijo con una risita.

Pero antes de entrar en el bar tenía algo que hacer. El vagabundo le había ayudado en más de una ocasión. Durante unos segundos Zephyr concentró su voluntad en el vagabundo. Poco a poco la carne volvió a los huesos, después la piel y por último la ropa y la suciedad que siempre le acompañaban. Cuando acabó Zephyr estaba algo cansada, pero ya se recuperaría.

- Quédate dentro de la barrera, le dijo Zephyr. – El vagabundo la saludo con su sombrero roñoso y se fundió con las sombras.

Zephyr se sintió mejor tras ayudar al espíritu, pero aún tenía que hacer frente al origen del moho gris. Más allá del umbral Zephyr percibía una presencia espiritual poderosa y presentía que si traspasaba aquella puerta no habría vuelta atrás. A pesar de todo, Zephyr se adentró en la oscuridad sin dudarlo. Averiguaría lo que estaba pasando o moriría en el intento.



Capítulo 11

Ghost, 5:20

El salón estaba a oscuras y la única fuente de luz provenía de las llamas en la chimenea. Habían sacado los muebles del salón y por las paredes y el suelo Ezequiel había dibujado con harina y sangre de gallina un intrincado diseño de loas. El humo del incienso y las sombras daban un aspecto irreal a la habitación. Fuera llovía y el sonido monótono de las gotas contra el cristal resultaba extrañamente apropiado a la situación.

Ezequiel estaba sentado enfrente de Ghost con las piernas cruzadas y la espalda erguida. Su pecho desnudo estaba cubierto de tatuajes y cicatrices, algunas de ellas recientes. Ezequiel tomó el cuenco que estaba frente a él en sus manos y bebió de su contenido antes de pasárselo a Zephyr.

Zephyr se sentaba sobre sus rodillas, con los pies descalzos y los ojos cerrados. Su pecho subía y bajaba en una respiración rítmica mientras sus labios formaban palabras silenciosas. Cuando Ezequiel le tendió el cuenco abrió los ojos, el fuego bailó en sus ojos. Ella también tomó un trago antes de pasar el cuenco a Ghost.

Sus dedos rozaron los de Zephyr unos segundos al coger el cuenco. El líquido oscuro tenía un sabor fuerte y bajó por su garganta abrasándola. El efecto se extendió con rapidez por todo su cuerpo. Ghost le devolvió el cuenco a Ezequiel. Ezequiel asintió.

- Podemos comenzar. – Dijo mientras colocaba entre sus piernas algún tipo de tambor. – Dejaros llevar por la música.

Ghost pensó que no sería muy difícil porque su cabeza ya daba vueltas. ¿Por qué no tenían nada parecido en los bares?

Las manos de Ezequiel se movían despacio al principio, pero poco a poco fueron ganando velocidad. Al sonido de percusión se unió la voz de Ezequiel formando una música de ritmos primarios que se apoderaba de los sentidos. Zephyr bailaba de un modo que jamás había visto y Ghost descubrió que no podía dejar de mirarla. Su cuerpo atlético se movía de un modo incitante, invitador. Ghost tragó saliva intentando contener el deseo. Estaba completamente ebrio.

La luz del fuego parecía dotar de vida las sombras. Sin saber muy bien como Ghost se dio cuenta de que estaba de pie y su cuerpo se movía como por voluntad propia. No había nada más allá de aquella habitación y aquel instante.

No sabía cuanto tiempo había estado bailando cuando la música paró. Ezequiel se había detenido y tenía un cuchillo de filo ancho en las manos y lo usaba para dibujar signos en su piel. Como si la sangre los alimentase, los tatuajes de Ezequiel habían comenzado a moverse y agitarse bajo su piel. Ezequiel trazó un par de cortes alrededor de su propio cuello y se arrancó la piel del rostro. Ghost dio un paso inconsciente hacia atrás esperando ver los músculos y la sangre, pero en lugar de aquello vio que Ezequiel tenía ahora la cabeza de un perro de ojos extrañamente sabios.

Ghost se giró para mirar a Zephyr, estaba prácticamente desnuda cubierta solo por una túnica verde. Enroscadas en sus brazos sostenía dos serpientes, una blanca y otra negra, las dos tenían los ojos de Zephyr. De sus hombros surgían un par de alas blancas. Zephyr le sonrió y Ghost vio que sus ojos tenían algo serpentino, aunque no sabría decir qué.

- Bienvenido, hermano Coyote. – Dijo Zephyr con una voz suave.
- Ssi, Bienvenido sseasss. – Dijeron las serpientes
- ¿Cómo? – Ghost no salía de su asombro. Ezequiel le lanzó un ladrido pero Ghost entendió cada una de sus palabras.
- Bienvenido al mundo de los espíritus

Ghost miró a su alrededor, ya no estaban en la habitación. Se encontraban sobre una colina que se alzaba hacia un cielo de nubes oscuras. La lluvia y el viento castigaban sus cuerpos. Ghost podía sentir el barro bajo sus pies desnudos. Zephyr se protegía con sus alas mientras miraba el horizonte. Ghost siguió su mirada, una tormenta eléctrica se acercaba desde el oeste. “¿No esta Infotech al oeste?” Pensó Ghost. Nada más pensar aquello un camino se dibujó desde la colina hacia la tormenta.

viernes, septiembre 16, 2005

Capítulo 10

Ezequiel, 3: 59

Faltaban solo un par de horas para que amaneciera, un par de horas para preparar el ritual. El amanecer y el crepúsculo son umbrales al mundo de los espíritus. En el amanecer la oscuridad cede su reinado a la luz y se repliega a las sombras del mismo modo en que el invierno cede paso a la primavera en el interminable ciclo de las estaciones. Cada instante, cada momento tiene su propio poder, es una puerta hacia el futuro que no volverá a ser cruzada. Todo eso y más era el amanecer para un mago.

Su apartamento estaba en la zona antigua de la ciudad, sobre una colina. La casa en la que se encontraba tenía una larga historia y antes de que construyesen el edificio de apartamentos, allí se alzaba una mansión, hogar de una familia adinerada. E incluso antes, en el mismo lugar, se situaba una posada en una encrucijada. Allí donde se encuentran el cielo y la tierra, donde reside la familia y donde se decide el camino. Todos ellos eran importantes en el mundo espiritual. ¿Qué mejor lugar para iniciar una búsqueda?

Su apartamento estaba en el ático. El edificio viejo de ladrillo rojo y aspecto gastado no tenía ascensor. Las escaleras de madera desgastada trepaban en espiral dibujando un cuadrado perfecto. El edificio tenía solo cinco pisos y solo dos puertas por piso. Diez puertas en total, que en el leguaje de la numerología equivalía a la unidad, el todo. Zephyr observaba todo aquello con atención mientras que Ghost emprendía la subida con la familiaridad del que lo ha hecho muchas veces. Y sin embargo nunca el camino es el mismo, pensó Ezequiel.

Los tres llegaron hasta la puerta de madera con cerradura antigua, de las que necesitan una llave para ser abiertas. Con la nueva tecnología la mayoría de las personas utilizaban cerraduras electrónicas que reconocen las huellas digitales. Los más ricos tenían detectores de voz o, incluso, escáneres de retina. Ezequiel podría haber instalado una de esas hace tiempo, pero prefería aquella vieja cerradura de metal y su llave dorada. Aquello le iba bien pues él era guardián de la puerta. Abrió la puerta y les invitó a pasar, como dicta la costumbre.

Ghost entró inmediatamente, pero Zephyr pareció pensarlo antes de traspasar el umbral. Ezequiel apreció aquel gesto de sabiduría, uno nunca debe cruzar una puerta a la ligera. Tal vez había más en la joven shaman de lo que revelaba la vista, aunque Ghost jamás le creería que si le decía que su interés iba más allá de lo físico. Aquel pensamiento llevó una sonrisa torcida a sus labios sensuales.

El interior del apartamento emanaba una agradable e invitadora calidez. No era muy grande pero tampoco pequeño. La vivienda estaba organizada entorno a un acogedor salón con una chimenea de ladrillo en su centro. No estaba de más añadir que la chimenea estaba en la pared norte y en invierno siempre había fuego en ella. Aquel era un truco del que Ezequiel se sentía especialmente orgulloso.

Los muebles de su hogar eran de lo más variado y provenían de aquí y allí. Cada uno de ellos tenía una historia o un significado. Pese a su diferencia de estilos y colores encajaban de un modo inesperado creando una atmósfera acogedora. Zephyr miraba interesada cada uno de ellos, como si los muebles pudiesen contarle secretos. Tal vez era así. Los shamanes serpiente siempre buscan secretos y ven cosas donde otros no ven nada. Ese era el camino de la serpiente, del mismo modo que el del perro era proteger a los suyos.

Ezequiel entró a la cocina para reunir alguna de las cosas que necesitarían. Velas para revelar el camino. Aceites aromáticos y pinturas para preparar el cuerpo. Incienso para relajar la mente. También recogió las hierbas, el cuchillo y el caldero. Por último seleccionó una gallina gorda como ofrenda para Perro por su guía. Se preguntó si Zephyr y Ghost habrían traído ofrendas apropiadas. Esperaba que sí. Una vez tuvo todo reunido en el salón comenzó los preparativos tomándose su tiempo.

- En el mundo de los espíritus cada paso cuenta ya que el destino no es tan importante como el camino recorrido hasta llegar a él. – dijo el shaman a sus invitados.

Capítulo 9

Zephyr, 2: 27

Había merecido la pena. Incluso cuando Ezequiel les había mirado con expresión calculadora, solo ver la cara de la zorra de la camarera y la expresión de sorpresa de Ghost. Zephyr tuvo que esforzarse para contener la risa. Después de la mierda de día que llevaba aquello era lo último que esperaba. Sabía que era infantil, pero agradecía la distracción de sus problemas.

Jugueteo distraídamente con la correa de Ghost consciente de que la camarera rubia aún estaba mirando, pero su mente estaba muy lejos de allí. Al final todo se reducía a Tina. Era su hermana y no podía dejarla tirada. Sabía lo que la mayoría de los tíos pensaban de ella, el típico putón elfo sin sesos. Alex la recordaba de otra forma. Si ella no estuviese enganchada a los chips de simulación podría permitirse hacer frente a Brake. Había pensado más de una vez en cargárselo, pero no serviría de nada si Tina seguía buscando chutes rápidos, después de Brake llegaría otro chulo.

Ezequiel les indicó que entrasen en la zona vip. Allí el volumen de la música era más razonable. Zephyr echó un vistazo rápido a la sala antes de entrar. Un sillón circular en cuero negro rodeaba una mesa baja de cristal oscuro. A su derecha y cristal tintado permitía ver la pista de baile desde una perspectiva elevada. Zephyr entró y observó con la vista perdida el lugar. El mar de gente bailando se distorsionó dejando paso al mundo astral durante unos instantes, Zephyr no pudo ver a ningún mago, pero varios espíritus se alimentaban de las intensas emociones en la sala.

Parpadeó de nuevo y el mundo real regresó ante ella. Ezequiel estaba al fondo de la sala sirviendo unas copas. Ghost estaba junto a ella y Zephyr se dio cuenta de que aún sujetaba su correa. La mirada de Ghost estaba clavada en Zephyr. Ezequiel se acercó con las bebidas y Zephyr agradeció que rompiese aquel extraño silencio.

- ¿Qué os trae hasta mí esta noche? – Todo en Ezequiel transmitía confianza, su voz, su aspecto, sus gestos y el modo de mirar a las personas.
- Queremos información. – Ezequiel recorrió su cuerpo con la mirada y después miró a Ghost con intención.
- Ven. – Ezequiel palmeó el sillón con la mano. – Siéntate conmigo y hablemos. – Zephyr se sentó junto al shaman perro. Ghost tomó asiento a su otro lado.
- Claro, viejo amigo. – Dijo Ghost sonriendo mientras ponía su brazo sobre los hombros de Zephyr.
- ¿Estáis saliendo? – La pregunta tomó por sorpresa a Zephyr y casi se atragantó con la bebida.
- Eso parece ¿no? – Zephyr se preguntó si debía negarlo, pero luego se lo pensó mejor. Ezequiel había intentado volver con Ghost un par de veces, lo más seguro era que Ghost quisiese mantener distancias.
- Pero no hemos venido a hablar de eso. – Zephyr cambió rápidamente de tema. – Nos preguntábamos si alguien del cónclave sabe algo de Infotech.
- Como no. – Sonrió Ezequiel. – Aunque… - Ezequiel hizo una pausa para mirarles a los dos - …espero que cuando terminéis vuestro trabajo pueda invitaros a una copa.
- ¡Seguro! Háblanos de su sección paranormal. - Respondió Ghost alegremente.
- Infotech pone mucho interés en proteger sus secretos – Comenzó Ezequiel. – Aunque su departamento mágico aún tiene que aprender un par de trucos. Necesitaremos velas e incienso, será mejor que vayamos a mi apartamento.
- ¿Velas e incienso? – Zephyr sintió la mano de Ghost acariciando su cuello.
- Tal vez tengamos que hacer un par de rituales. Espero que no tengáis prisa, porque esto puede llevarnos toda la noche.
- Tenemos tiempo. – Respondió Ghost.