jueves, noviembre 15, 2007

C92-Morgan 22: 45

- ¿Cuánto tiempo nos queda? - preguntó Morgan

La mercenaria intentaba mantener la retaguardia mientras arrastraba por el brazo a Christler para que no se quedase atrás. La periodista era un lastre, se cansaba con facilidad y no dejaba de quejarse de que necesitaba una nueva falda.

- Una hora, puede que menos.

Twitch no se volvió para responderla. Su gabardina revoloteaba detrás suyo mientras bajaba las escaleras lo más rápido que podía. En teoría, el camino estaba despejado hasta la recepción de la entrada, pero una de las cámaras de seguridad allí había fallado y no descartaba la posibilidad de que se encontrasen con alguno de los guardias de seguridad enfermos que habían dejado en la cafetería. Sus antiguos compañeros, pero nunca había llegado a sentirse parte de ellos. Recordaba los silencios que se producían cuando ella entraba en la habitación, los murmullos a su espalda y cómo la evitaban al terminar el trabajo. El mensaje era claro: no eres bienvenida. Tal vez por eso le había resultado tan fácil aceptar la oferta de Zephyr, tal vez nunca había sido parte de ellos. Era irónico cómo eso la había hecho perseverar, aprender todo lo posible sobre la seguridad de infotech... y ahora lo usaba contra ellos.

- ¿Y los sistemas antiaéreos?

Twitch detuvo su carrera escaleras abajo para mirarla un segundo. Su parada sorprendió a Christler que estuvo a punto de chocarse con él. Morgan tuvo que sujetarla para evitar que perdiese el equilibrio y cayese escaleras abajo.

- No os paréis.

La voz de Ghost firme se escuchó un piso más abajo. Era sorprendente que consiguiese mantener el ritmo llevando a Gunner a cuestas. Y más sorprendente aún que el mercenario no se estuviese quejando.

- Activados, pero dudo que sirvan de mucho sin nadie que los controle directamente. ¿Crees que los de Infotech nos prestarán un par de ciberpilotos?

Bromas durante el trabajo. Eso era algo a lo que no estaba acostumbrada o, mejor dicho, no a formar parte del grupo que las hacía. Por supuesto sabía el tipo de bromas que hacían sobre ella cuando no estaba. Que necesitaba un buen polvo para ponerla en su lugar era lo más suave que había escuchado. Puede que por eso su risa ahora resultase algo forzada, pero ninguno de ellos pareció notarlo.

- Vamos Twitch, no necesitamos cibers para pegarles una patada en el culo.

Zephyr sonreía ligeramente y, por un momento, le recordó a cuando se habían encontrado en las alcantarillas, como si la hubiese estado esperando y supiese que iba a pasar por ahí. Sin implantes, un palmo más baja y armada sólo con una pistola en su cadera. No había dejado de sonreír ni un segundo, ni siquiera cuando la había apuntado con su arma, como si supiera algo que el resto no. Y de algún modo eso resultaba mucho más inquietante que una amenaza abierta. Tal vez había tenido una confianza irracional en que aceptaría su contraoferta, aunque, de algún modo, dudaba que eso fuera todo lo que se escondía tras su sonrisa torcida. Era extraño que hubiese confiado en ella, que aún lo hiciese. ¿Por qué había dejado que hurgase en su cerebro para quitar la bomba cortex?

El olor a carne quemada le indicó que ya estaban casi abajo. No era el momento para preguntarse sobre lo que sabía y no sabía Zephyr. Cuando habían planeado la infiltración no había previsto que todos estarían muertos o que Infotech fuese a bombardear el complejo. Morgan había explicado cómo colarse en el complejo residencial y, a partir de ahí, usar sus códigos de seguridad para entrar, encontrar a Amanda Vince y salir sin ser vistos. No hacía falta decir que las cosas no habían salido según lo previsto. Claro que eso no evitaba que quisiera estar preparada para lo que pudiese venir.

- ¿Tienes un plan?

Mientras bajaban los últimos pisos que los separaban de la planta baja del rascacielos, Morgan ya estaba considerando las posibles opciones. Y hasta el momento, la más viable era robar un vehículo blindado del garaje que había debajo. Sólo hacía falta atravesar el vestíbulo y bajar por las escaleras de emergencia hasta el tercer sótano. Si no habían cambiado los códigos de seguridad podían robar una de las limusinas blindadas de los ejecutivos y salir cerca del área residencial. Claro que un coche tampoco les llevaría muy lejos si la gente había levantado barricadas y no tenía forma de saber si aún había guardias allí...

- Puedes apostar, sólo necesito estar al aire libre.

Zephyr volvió a esbozar la sonrisa torcida y Morgan se encontró sonriendo también. Su confianza era contagiosa. Resultaba reconfortante saber que no tenía que preocuparse por todos los detalles, poder centrarse en cosas más inmediatas, cosas que sí podía controlar.

Salir de la torre iba a requerir de toda su atención. El garaje tenía cuatro salidas equidistantes al rascacielos, pero dos de ellas, la norte y la este, podían descartarse directamente. Ambas daban a zonas residenciales y, no sólo serían las más vigiladas, si no que podían encontrarse con barricadas o controles de seguridad por las calles.

La salida sur, aunque menos utilizada también podía ser peligrosa por su proximidad al área de pruebas. Allí era dónde se llevaban a cabo experimentos y se almacenaban los "materiales sensibles", por lo que era probable que en estos momentos hubiese un pequeño ejercito llevándose todo lo que se pudiese salvar.

Eso les dejaba con la salida oeste. Grandes naves industriales con comida y abastos para mantener una pequeña ciudad, pero nada que mereciese la pena vigilar. Esa era la zona a la que se solía enviar a los novatos... o a gente de la que querías olvidarte. Morgan la conocía bien, había tenido que patrullarla en más de una ocasión, cada vez que había pedido un ascenso la habían mandado de vuelta allí una temporadita.

- Sé cómo salir...

El familiar chasquido metálico que hace el cargador del AK al recargar hizo que Morgan callase a mitad de frase. De forma instintiva apartó a Christler del hueco de la escalera y la empujó hacia la pared, fuera del ángulo de tiro. Twitch y Zephyr también se pegaron a la pared. Twitch había sacado su arma, en opinión de Morgan un calibre demasiado pesado para el técnico porque iba a perder precisión por el retroceso.

Se agachó y bajó las escaleras despacio, con su propia arma preparada. Ghost había dejado a Gunner apoyado contra la pared. Estaban apostados uno a cada lado de la puerta con las armas preparadas esperando algún tipo de movimiento por parte del enemigo. Pero no había necesidad de esperar, sabía exactamente dónde estaban colocados. Todas las comunicaciones de seguridad se hacían por radiofrecuencia interna y tenía acceso a todas sus frecuencias. Morgan esbozó una sonrisa torcida e hizo una señal a Ghost y Gunner indicando los objetivos, ni siquiera sabrían qué les atacó.

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