Nada entraba ni salía del complejo de Infotech y la carretera de acceso estaba cortada. Una solitaria furgoneta de la televisión pública aún permanecía junto al bloqueo a la espera de noticias. Aquello no era bueno, incluso aunque la televisión pública tuviera pocos recursos y menos audiencia, lo único que les faltaba era ser grabados por las cámaras de televisión mientras realizaban la incursión.
Ghost levantó una mano para indicar que le esperasen allí mientras él iba a echar un vistazo. Era mejor tener controlados a los periodistas antes de intentar colarse en el complejo, nada les gustaba más a los de la tele que poder mostrar imágenes de una incursión y después de eso te quedabas vendido.
Los periodistas podían estar en cualquier parte, pero todo lo que emitiesen iría para aquella furgoneta, los equipos autónomos eran demasiado caros para la televisión pública y dudaba de que ninguno de los periodistas de otras cadenas tuviera lo que hay que tener para colarse en el complejo. Lo más sencillo era arrastrarse hasta allí e interceptar sus transmisiones. Por suerte Ghost era un experto en eso.
Se acercó dando un ligero rodeo por la parte en la que no se veía nadie ni ninguna antena. Se movía pegado al suelo e intentando aprovechar las irregularidades del terreno para permanecer a cubierto. Había llegado muy cerca, incluso podía verle la cara al tipo que se fumaba un cigarro en la parte trasera, pero aún tenía que situarse bajo el vehículo para colocarles el generador de interferencias.
Ghost aguardó completamente inmóvil estudiando el terreno y los movimientos del tipo del cigarro. Después comenzó a arrastrarse los tres metros que le separaban del camión hasta que estuvo debajo. Podía incluso oír la respiración del hombre y la conversación que estaba con alguien que estaba dentro. Ghost se quedó completamente quieto mientras escuchaba.
- ¿Has captado alguna emisión de Enma? – preguntó el fumador desde la puerta trasera.
- No, es imposible, algo esta interfiriendo todas las señales de dentro del complejo. – respondió una voz de mujer.
- ¿Crees que esta pasando algo ahí dentro? – Ghost podría habérselo dicho, pero no pensaba descubrirse de ese modo. – No es normal que Emma tarde tanto, hace ya más de cuatro horas que se fue con el grupo de periodistas a la conferencia de prensa.
- Tampoco hay imágenes de su cámara, tal vez deberíamos llamar a la emisora. – Su voz denotaba algo de preocupación.
- ¿Para qué? No harán nada, como siempre.
- Pero hace ya cuatro horas que no hay noticias de Enma ni de ninguno de los otros periodistas que entró. – protestó la mujer.
- Los de las otras emisoras se han largado dejando a sus reporteros dentro ¿No te dice nada eso? – le dijo el hombre mientras arrojaba la colilla aún encendida al suelo y la pisaba.
- Que Infotech les ha pagado para que no salga a la luz y evitar el escándalo. – respondió molesta.
- Exacto. Y si llamamos a la cadena se limitarán a enviarnos un jefazo que nos diga que no pasa nada y que “deberíamos” regresar. – dijo el hombre burlón mientras entraba de nuevo en la furgoneta.
- ¿No podemos hacer nada?
- Esperar. Si Emma consigue salir de ahí o enviarnos algo aún tendremos algo que contar. De momento podemos intentar emitir lo que tenemos.
A Ghost no le gusto lo que decía el hombre. Respetaba lo que estaba intentando hacer, pero era una putada tener a la prensa rondando. Y parecía que había varios periodistas en el complejo. Solo les faltaba eso, que su incursión saliese en todos los canales. Al público le encantaban esas cosas, pero ese tipo de fama equivalía a convertirse en un apestado, una sentencia de muerte o algo peor. Jodidos periodistas.
Ghost colocó el generador de interferencias y programó la frecuencia para activarlo a distancia. Eso le permitiría interferir sus comunicaciones tanto de emisión como de recepción, no estaba de más ser precavido. Cuando terminó de programar el artilugio se escurrió por la parte trasera de la furgoneta y volvió sobre sus pasos hasta donde lo esperaba el resto, pero no dejó que lo vieran aún.
Incluso a un par de metros de distancia pudo notar la tensión entre Gunner y Morgan. El viejo mercenario no se fiaba de la recién llegada. La recién llegada se comportaba de un modo profesional y su rostro no revelaba ninguna emoción. Como un buen soldado se mantenía inmóvil y alerta ignorando el escrutinio al que la estaba sometiendo Gunner. La verdad es que Ghost tampoco se hubiera fiado de ella si no supiera que Zephyr le había extraído una bomba craneal. De hecho, estaba incluso más sorprendido de que supiera como quitársela.
Zephyr tenía muchas sorpresas y Ghost no sabía si eso le gustaba. Ghost estudió su rostro, tenía la mirada perdida y una expresión de determinación. Esta mirando el mundo de los espíritus, comprendió Ghost mientras se preguntaba qué estaría viendo. La distracción hizo que Ghost realizase un ligero ruido al moverse y Morgan lo escuchó.
- Creo que he oído algo por ahí – dijo Morgan señalando el lugar en el que estaba Ghost.
- Soy yo – Ghost salió a donde pudiesen verlo. Morgan tenía un buen entrenamiento, pero Ghost estaba seguro de que, si no se hubiera distraído, habría podido llegar hasta ella. Twitch dio un respingo y Zephyr pareció volver a la realidad.
- ¿Por qué tienes que hacer siempre lo mismo? ¿No podrías hacer algún ruido para que notemos tu llegada? – protestó Twitch.
- Podría pero no quiero – respondió Ghost – y es un modo de manteneros alerta.
- ¿Has descubierto algo? – preguntaron Gunner y Morgan a la vez. No pareció que coincidir en algo les hiciera mucha gracia.
- Solo malas noticias, hay varios periodistas dentro y puede que aún puedan ser una jodienda. – resumió Ghost.
- ¿Pueden emitir al exterior? – Preguntó Twitch.
- Solo una que se llama Emma y he colocado un generador de interferencias en la furgoneta por si lo hace. – Twitch no pareció del todo satisfecho con la respuesta.
- Los implantes de telecomunicaciones podrían permitirles grabar y almacenar imágenes y sonido, podrían cazarnos de todos modos. – comentó.
- Imagino que entonces tendremos que cargarnos a los periodistas con los que nos crucemos. – comentó Gunner.
- Bastará con que estemos atentos. – Ghost no estaba de acuerdo, cuantas menos señales de su paso quedasen cuando se fuese mejor y eso incluía cadáveres.
- Entonces, ¿podemos entrar ya en el complejo? – Ghost notó la impaciencia de Zephyr y deseó poder preguntarle lo que había visto, pero no con todos escuchando.
- Si – Ghost asintió – Solo necesito que los códigos de Morgan funcionen.
- Funcionarán – respondió la mujer – Solo tenéis que aseguraros que los sistemas de comunicaciones emiten en la frecuencia que os di.
- ¿Hasta cuando son válidos? – preguntó Twitch interesado.
- Las veinticuatro horas de validez se cumplen a las diecinueve, cero, cero. Coincidiendo con uno de los cambios de guardia. – respondió Morgan paciente.
- Solo nos queda media hora. Imagino que no sabes que algoritmo usan ¿no? – dijo Twitch, Morgan negó con la cabeza.
- Media hora debería ser tiempo de sobra – dijo Gunner – si es que las claves son buenas, claro.
- Los son, pero si no nos movemos dejaran de serlo – Morgan lanzó una mirada desac¡fiante a Gunner y, por un momento, Ghost pensó que se pelearían allí mismo.
- Entonces seguidme y pisad solo donde yo lo haga – les dijo Ghost mientras echaba a andar.
No miró si le seguían pero escuchó sus pasos tras él. Aunque ya tenía localizadas las minas se tomó su tiempo para verificar que no había ninguna nueva, aún no tenía ganas de cometer un último error. Morgan había cumplido su parte y ni las torretas ni las sondas supusieron problemas. Pese a ello tardaron doce minutos en llegar hasta la zona ciega del muro y otros cinco más en escalar hasta arriba. Estaban dentro, pero aún quedaba mucho trabajo que hacer antes de que acabase la noche…
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