jueves, noviembre 15, 2007

C53-Brake, 13:00

Podía decirse que la Doctora Milles era una mujer artificial en el más puro sentido de la palabra. Su cuerpo, esculpido con cibercirugía, era el sueño hecho carne de un cirujano. Curvas de proporciones extremas que poblaban las revistas de moda, un ideal imposible sin la ayuda de un bisturí: senos grandes y cintura de avispa gracias a la extracción de las costillas flotantes. Sus pómulos y nariz también habían recibido retoques y sus labios parecían más carnosos gracias a inyecciones de botox regulares.

Pero ni tan siquiera la cirugía y la ciencia habían logrado que la menuda mujer levantase más de metro y medio del suelo, por lo que se encaramaba sobre un par de altísimos tacones firmados por algún diseñador italiano. Un traje caro y un rostro perfectamente maquillado completaban el cuadro. La doctora saludó a Brake de un modo profesional y se sentó cruzando las piernas en un gesto estudiado.

- Apague eso. - Dijo la doctora refiriéndose al puro de Brake. - ¿Tiene idea de lo que le hará a sus pulmones?

- De algo hay que morir Doctora. – Respondió el orco, aunque de todos modos apagó el puro, no era bueno para los negocios que el contrario se sintiera molesto.

- ¿Una copa? – Preguntó mientras se servía algo de whisky con hielo.

- No, nunca bebo en el trabajo. – La mujer tamborileó con sus uñas de porcelana en un claro gesto de impaciencia. - ¿Por qué me ha llamado Señor Brake?

Estaba claro que tratar con aquella mujer no iba a ser fácil, bajo toda aquella fachada superficial había una mujer fría y disciplinada. Brake debía haberlo imaginado, un caza recompensas no prospera si no tiene esas dos cualidades.

- Negocios, por supuesto. – Respondió Brake mientras se sentaba en su mesa frente a ella.

- Veo que empezamos a entendernos, señor Brake. ¿De qué tipo de negocio estamos hablando? – la mujer clavó sus ojos castaños en él.

- Me preguntaba si podría contratar sus servicios para cuatro capturas. – dijo Brake sin rodeos.

- Trabajo para cualquiera que pueda pagar mis honorarios – Brake tradujo mentalmente: cobro mucho.

- Por supuesto ¿Y de cuanto estamos hablando? – el orco tomó un trago de su copa preparándose para la respuesta.

- Eso depende de quienes sean los objetivos. – La mujer había sacado una secretaria de bolsillo dispuesta a tomar notas, podría haber pasado por una simple ejecutiva.

Brake meditó unos instantes. Si le revelaba a la mujer quienes eran los objetivos tendría que contratarla o dejar que alguien no relacionado con el trabajo se fuera conociendo los detalles. ¿Y si su precio era demasiado para eliminar una simple molestia? Por otra parte Brake no podía permitirse tener desertores, a regañadientes Brake conectó su secretaria de bolsillo a la de la mujer y transmitió los datos necesarios.

- Hay cuatro objetivos, - comenzó a decir Brake – uno de ellos es prescindible, el resto los quiero vivos. – La doctora asintió para dar a entender que había entendido. – El objetivo prescindible es un mercenario llamado Gunner.

- Los mercenarios son objetivos complicados – dijo la mujer con aspecto calculador - ¿dispone de sus historial médico?

- No, pero sí de una relación de los implantes que me ha ido adquiriendo a lo largo del tiempo. La mayoría están ya obsoletos, no debería suponer demasiados problemas.

- Páseme los detalles y los doctores que realizaron las intervenciones. – la doctora pareció tomar unas notas y observar los datos que tenía en la pantalla. - ¿Y el resto de los objetivos?

- Un infiltrador elfo – Brake le pasó una imagen de Ghost y los datos que tenía de él.

- Ese no está mal – comentó la doctora - ¿Qué implantes tiene?

- No tiene. – Respondió Brake.

- ¿Y cómo se las apaña para realizar los trabajos? – preguntó la mujer sorprendida. Brake se planteó si debía decirle todo, pero probablemente eso subiría el precio. Brake se encogió de hombros.

- Es bueno con los cacharritos y esas cosas. – mintió.

- Bueno, supongo que no tener implantes puede ser útil para pasar los detectores… - dijo la mujer pensativa.

- El siguiente objetivo es un tecnomante, poca cosa fuera de la matriz. – Brake comenzó a transmitir los datos que tenía sobre Twitch. Aunque no eran gran cosa, Twitch debía haber eliminado la mayor parte de los datos sobre él en la red.

- No son muchos datos…

- No, no lo son. Pero no tiene experiencia manejandose por las calles. Le encontrarás con facilidad. – dijo Brake.

- ¿Y el último objetivo? – Brake se preguntó si volver a mentir a la doctora, la magia podía subir el precio de un modo exagerado.

- Una elfa, Zephyr – comenzó a decir Brake.

- ¿Y qué pinta con el resto? – la doctora observó una imagen no demasiado buena de Zephyr en vaqueros y cazadora. – no parece una incursora.

- Es… - Brake dudo un momento antes de responder – bueno, es la chica de uno de ellos y sabe algo de medicina…

- ¿Eso es todo? – la doctora clavó sus ojos en Brake, era evidente que no se había tragado del todo la mentira.

- También era una de mis chicas – respondió Brake sin pensar, Zephyr estaba suficiente buena como para que colase.

- Tres runners y un bombón, ya veo. Imagino que puedo dejarlo en treinta mil por cabeza y regalarte la captura de la chica. – dijo finalmente la mujer.

- ¿Treinta mil? – dijo preparándose para negociar.

- No son negociables – cortó la mujer.

- Por supuesto, por supuesto – dijo Brake – Es solo que tardaré en reunir el dinero – mintió.

- Pues espero un tercio por adelantado. – Brake hizo una mueca, pagar por algo que no le producía beneficios directos, más aún, pagar por adelantado era lo que más odiaba en su trabajo.

- No hay problema, pero espero ver resultados pronto – dijo el orco mientras transfería el dinero a la cuenta de la mujer

- No se preocupe, pronto tendrá noticias.

Con esto la doctora Milles desconectó su secretaria de bolsillo de la de Brake y se levanto para irse.

- Ha sido un placer hacer negocios con usted. – dijo la doctora antes de salir.

- Lo mismo digo – dijo Brake – No me decepcione.

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