Al principio el plan se había desarrollado según lo previsto y estaba segura de que esta vez conseguiría el ascenso, incluso a pesar de su sexo. El merc llamado Gunner se había comportado exactamente como el asqueroso Orco les había dicho. Encontrar su moto no había sido muy difícil. Después habían instalado el rastreador y los explosivos por si fuera necesario. Le había sorprendido que el merc se diese cuenta de lo de la moto, pero en modo alguno se alteraban sus planes. La bala con el trazador había impactado en su hombro sin problemas y ella se había retirado en busca de su mago y su piloto. Las heridas de sus dos sacos de músculos eran un desafortunado incidente, pero no era nada que el oriental no pudiera arreglar.
Morgan había indicado a los trolls que le dejaran retirarse y el merc se había metido en las alcantarillas. Habría sido imposible seguirle por allí de no ser por el rastreador, pero la sonda de Audi podía captar su señal hasta una distancia de cien metros. Había llamado al enano por el comunicador y le había dado instrucciones de que arreglase a los dos trolls y a continuación se había introducido en las alcantarillas junto a Audi.
Morgan contaba con que el efecto del parche antitrauma se desvaneciese y entonces el merc redujese el ritmo. Eso permitiría que el resto de su equipo les alcanzase sin problemas. Sin embargo el viejo incursor había demostrado ser más duro de lo esperado y mantuvo el ritmo todo el rato. Eso no impidió que el resto de su equipo se agrupase, pero preocupó a Morgan.
Entonces, justo cuando pensaba que estaban a punto de descubrir el destino del viejo mercenario, La sonda de Audi localizó un objeto hostil. Era una sonda algo anticuada con unas pistolas incorporadas. Probablemente la había enviado el merc, pero si la atacaban desvelarían su posición. Pero para su desgracia, Audi tomó la decisión por su cuenta y puso su sonda en modo agresivo. Los supresores de sonido amortiguaron el sonido de los disparos, pero ahora no tenían más remedio que terminar con aquella sonda intrusa con rapidez. ¿Por qué siempre le tocaba dirigir los equipos menos disciplinados? La pregunta era retórica y la respuesta seguía siendo la misma de siempre: la política de la compañía relegaba a los metahumanos y las mujeres a los puestos de menor importancia. Y era justo por eso que ninguno de sus operativos se esforzaba en seguir las instrucciones, sabían que no iban a mejorar su posición.
La sonda intrusa fue despachada en unos segundos, pero cuando comprobó el estado de sus operativos faltaba el mago. Morgan debió ponerse pálida. Era cierto que el enano tendía a quedarse atrás pero… De pronto el túnel se llenó de oscuridad. Y no era una oscuridad normal, impedía incluso su visión termográfica. Entonces supo que debía abortar el plan y salir de allí cuanto antes.
Morgan transmitió las instrucciones por su comunicador y trató de orientarse en aquella extraña oscuridad para salir de allí. Escuchó el grito de uno de los Trolls, las cosas empezaban a ponerse feas. Valiéndose de las paredes, se movió lo más rápido posible en dirección contraria a donde provenían los gritos. La oscuridad producía una sensación casi sólida, casi como si estuviera viva... Tenía que haber una salida por allí cerca.
Los gritos de sus operativos se fueron alejando hasta que ya no escuchó nada más. Morgan continuó vagando en la oscuridad un buen rato. No sabía cuanto tiempo había estado vagando cuando sus sistemas de visión termográfica recuperaron su funcionalidad.
- Creo que es hora de que tengamos una pequeña charla – Era una voz de hombre.
Morgan se giró y vio a dos figuras a contraluz, pero no podía distinguir sus rostros. Por su estatura y constitución debían ser humanos o elfos. Morgan consideró sus opciones, sin su equipo estaba en desventaja, escuchar no parecía tan mala idea…
No hay comentarios:
Publicar un comentario