jueves, noviembre 15, 2007

C46-Zephyr, 06:05

Se les acababa el tiempo, cuanto más esperasen, más poderoso sería aquel engendro espiritual. Por otra parte estaban demasiado cansados y no podrían entrar hasta que anocheciese. De momento el plan era sencillo, los sistemas de comunicaciones junto con los códigos que Morgan les había proporcionado les servirían para entrar. Salir era otro asunto. Una vez descubriesen la deserción de Morgan cambiarían los códigos.

Los verdaderos problemas empezarían dentro de la torre. Morgan apenas conocía el interior y nunca había estado en la sección de investigación paranormal. Zephyr sí había estado, pero solo en su reflejo espiritual y esa ya no era una opción. Además, por lo que Twitch decía, podían encontrarse con altos niveles de radiación o gases tóxicos. Muy mala noticia.

Tal y como era de esperar, eso había levantado las sospechas de Gunner ¿no estaría Amanda Vince muerta por la contaminación? A Zephyr la vida de Amanda Vince no le importaba demasiado, pero aquella era la excusa que había utilizado para encubrir su verdadera motivación: acabar con aquel elemental tóxico. Ni siquiera Ghost, que había estado allí, entendía del todo la importancia de aquello. No parecía entender el modo en que el mundo espiritual y el material estaban unidos y cómo lo que sucede en uno se refleja en el otro. Era muy posible que esa incapacidad para entenderlo se debiera su escepticismo sobre todo lo relacionado con espíritus. En ocasiones Zephyr tenía la impresión de que Ghost no los veía como seres independientes, sino como herramientas, no muy diferentes de un conjuro más. Y si él no podía entenderlo ¿cómo explicárselo al resto que ni tan siquiera habían lo habían visto? Mentir había sido más fácil y una mentira llevaba a otra.

Zephyr sonrió con una confianza que no sentía y respondió sin dudar: “Ella es una de los doctora ¿no? Entonces tendrá todo controlado, era su experimento.” No sería la primera vez que una corporación experimentaba formas de crear el soldado perfecto, inmune a toxinas y otras armas biológicas, así que no sonaba tan extraño y debieron de haberla creído, porque continuaron con los planes para entrar y sacar a la “doctora”. Pero Zephyr seguía intranquila, los planes para salir de allí aún estaban en el aire y ni siquiera tendría que preocuparse por eso si no conseguía destruir al Espíritu. Zephyr desechó aquellos pensamientos, tenía que ser positiva. Conocía su nombre verdadero y saldría de esta… o al menos eso esperaba. Aunque sólo fuese por mantener una esperanza de éxito y mantener su mente ocupada comenzó a prestar atención a los planes de escape.

Gunner y Morgan habían encontrado un nuevo tema de discusión. Mientras que ella creía que lo más sencillo era utilizar uno de los helicópteros de Infotech, pero solo ella sabía pilotarlos. A Gunner, la idea de depender de Morgan para escapar no le gustó. No perdía ocasión de hacer notar que desconfiaba de ella. Zephyr les observó discutir con los brazos cruzados, ella tampoco se fiaba de Morgan, aunque tampoco habría confiado ciegamente en ninguno de los otros. No le extrañaría que alguno de ellos, o todos, la dejasen tirada si las cosas se ponían feas, así era como funcionaban las cosas en aquel trabajo. Tal vez por eso le había sorprendido que Ghost se la jugase para salvarla.

Sin embargo, la desconfianza de Gunner era excesiva, tras extraerle la bomba cortex no podía regresar a Infotech, no tenía a dónde ir o a quien venderles. Había que terminar con aquella disputa si querían seguir con la operación, se suponía que eran profesionales, pero Gunner insistía en abandonar el complejo en un coche de los de toda la vida a pesar de las advertencias de Ghost sobre minas. Zephyr miró de reojo a Twitch, que parecía querer desaparecer, su cráneo rapado dejaba al descubierto un conector plateado y un módulo de habilidades implantadas que contrastaban con su piel oscura. La respuesta estaba ante sus ojos, Twitch podía utilizar un chip de pilotaje, tan sencillo como eso. Ahora solo tenía que hacer entrar en razón a Gunner y esperar que las cosas no se torciesen demasiado…

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