jueves, noviembre 15, 2007

C77-Zephyr, 21: 28

Zephyr miró los restos aún ardientes del cuerpo poseído. Sabía que no habían destruido al espíritu que lo había animado. Las llamas dejaban escapar un humo verdoso claramente tóxico que ascendía perezosamente hacia los pisos superiores. Siguió el humo con la mirada sabiendo lo que encontraría arriba. La presencia de aquel poderoso espíritu era visible incluso sin abrir su mirada al plano espiritual, solo había que saber buscar para ver las formas caprichosas que adoptaba el humo ahí donde flotaba el espíritu. Lo estudió atentamente, no merecía la pena enfrentarse a él, de momento carecía de fuerza para volver a manifestarse en el mundo físico o poseer otro cuerpo. Además, iba a necesitar todas sus fuerzas y no estaba segura de que fuese a poder contarlo.

Miró de reojo a sus compañeros. Gunner revisaba sus armas como si no terminase de entender porqué las balas no le habían hecho nada. Podía ver las arrugas acentuarse en su rostro y sus hombros estaban caídos como si soportasen una gran carga. Zephyr esperaba que de un momento a otro comenzase a hacerle más preguntas y, entonces, tendría que mentirle.

En el extremo opuesto, alejada del grupo, estaba Morgan. Su cuerpo, musculoso y atlético, estaba completamente en tensión. A Zephyr le recordaba a una pantera mientras escrutaba lo que la rodeaba con ojos expertos. Solo dejaba de vigilar el ascensor y las escaleras para dirigir miradas de desconfianza en dirección a Gunner. Era como si no supiese de dónde provendría el siguiente ataque, del mercenario o de otra de aquellas extrañas criaturas.

Justo un poco más allá de su visión estaba Ghost. Podía sentir su mirada y las dudas que la acompañaban. La había visto danzando tras sus ojos después de acostarse y después, por la mañana. No era difícil de entender, a Coyote no le gustaba atarse. Pero seguía allí, aún cuando se mantuviese tras ella, justo en el límite de lo que podía ver.

Por último estaba Twitch, que aún no había regresado de su trance. Zephyr acarició con suavidad la piel oscura de su cráneo, extendiendo cuidadosamente un bálsamo para las quemaduras. Puede que el fuese la primera baja.

Se sintió culpable, aún cuando no dejaba de recordarse que le debían más de un por salvar sus culos. Les estaba utilizando, pero sin ellos no podría llegar hasta el elemental tóxico… ni a su creador. No era justo, pero era un sacrificio necesario, se repitió. Este no era un camino que pudiese andar sola.

Sintió a Ghost acercarse por su espalda. Estaba tan cerca que podía oler su aroma. Pero no se volvió y siguió atendiendo a las quemaduras de Twitch. Sus dedos trazaban pequeños círculos en sus sienes intentando liberarlo de la tensión y el dolor. Ghost apoyó la mano en su hombro izquierdo y se agachó para quedar a su altura.

- ¿Cómo esta? – preguntó en un susurro.

Su aliento rozó el oído de Zephyr. Ella se volvió para mirarle. Sus ojos azules reflejaron preocupación.

- Físicamente está bien – respondió también susurrando.

- ¿Pero?

Zephyr volvió a sentir una punzada de culpabilidad. Hacía mucho tiempo que los dos conocían a Twitch, incluso habían compartido alguna que otra borrachera en las raras ocasiones en que Twitch dejaba su consola y Zephyr no estaba preocupada por Tina.

- Tendría que haber regresado ya. No hay forma de saber qué ha pasado en la matriz.

Los dos se quedaron mirando en silencio, no hacía falta añadir nada más, no sería el primero al que freían el cerebro en la red y pasaba el resto de su vida como un vegetal. Zephyr apartó la mirada, Twitch seguía con la vista perdida en el infinito y sin hacer ningún movimiento. Se concentró en continuar extendiendo el bálsamo, como si de ese modo pudiera traerle de vuelta. Entonces, sintió el pulgar de Ghost rozando su cuello en una ligera caricia.

Se volvió para mirarle, pero el parecía concentrado en la nube de humo cada vez más oscuro. El espíritu seguía ahí. Ghost volvió a mirarla con expresión interrogante en sus ojos ligeramente rasgados. Zephyr se lamió los labios de forma casi imperceptible buscando las palabras. Justo entonces notó que Twitch se había movido bajo sus manos.

- ¿No podéis esperar a otro momento para enrollaros?

La voz de Twitch sonaba algo rasposa, pero tenía una de aquellas sonrisas de satisfacción que reservaba para cuando había hecho algo de lo que podría presumir durante meses. Zephyr esbozó una sonrisa burlona para ocultar su alivio.

- Es que me pone la carne quemada

Twitch levantó la mano para tocarse el cráneo pero Zephyr se la agarró antes de que pudiese comprobar sus heridas. Ahora debía sentir solo una leve molestia pero cuando se acabasen los efectos anestésicos de su bálsamo iba a doler como si acabase de colocar su cerebro en una parrilla.

- Bueno, si quieres nos lo montamos al salir… - comenzó a decir, luego se fijó en Ghost. No se había movido ni dicho nada, ni siquiera había cambiado su expresión, pero Twitch pareció pensárselo mejor – Tenemos que darnos prisa, van a volar todo esto en un par de horas.

Zephyr se levantó entre maldiciones, eso sólo haría más fuerte al espíritu.

- Entonces tendremos que movernos ya. – dijo Ghost - ¿Has desactivado los sistemas de seguridad?

- Y abierto las puertas. Hermano, soy un profesional – Twitch volvió a sonreír.

Zephyr miró a los dos hombres por un momento, deseaba no tener que sobrevivir a ninguno de ellos. Miró de nuevo a la nube de humo tóxico arremolinarse sobre sus cabezas.

- Vamos por las escaleras, los ascensores no son seguros.

Gunner gruñó un poco, pero Zephyr sabía que vendría de todos modos. Y Morgan… aún no sabía que esperar de ella, pero parecía lo suficientemente profesional para no correr a la primera escaramuza. Y sabía que habría más.

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