Brake había tenido un día de mierda y no tenía vistas a mejorar. La zorra de la doctora le había llamado amenazando con dejarle tirado si no le daba más pasta ¿Quién se creía esa puta para hablarle así? Y era una suerte que no conociese toda la historia o habría sido mucho peor. No había tenido más remedio que aceptar, el koreano le había estado tocando los huevos y no podría darle largas eternamente.
Brake intentó tranquilizarse, necesitaba una copa para aclarar sus ideas. Sus chicos seguían sin encontrar a Pinki. Cualquiera diría que encontrar a una jodida yonki no podía ser tan difícil. A esas alturas debía estar arrastrándose delante de algún camello ¿qué cojones estaban haciendo? Sin Pinki iba a ser realmente jodido controlar a Zephyr. Siempre lo mismo, maldijo Brake. Lo que esa perra necesitaba era que la pusieran en su lugar, pero de momento tenía las manos atadas. El cabrón del Koreano le había dejado las cosas claras, era más útil la magia que su coño. Y daba la puta casualidad de que tenía un trabajo para ella.
Brake apuró la copa y se sirvió otra. Era lo que le faltaba, no le había dicho nada de aquel trabajo al Koreano para llevarse un pico extra. Ahora tenía un trabajo a medias y al Koreano preguntando por los runners desaparecidos. ¿Qué podía ir peor?
Pensar en el Koreano fue como invitar al diablo. Brake pensó en apagar el telecom y no contestarle pero sabía lo que pasaría entonces. El Koreano era joven, pero ya tenía a sus espaldas un largo historial de muertes y desapariciones. Desde que le habían dado el control de aquella zona apenas había tenido espacio para sus propios negocios. Brake solo esperaba el momento para poder quitárselo de encima… definitivamente. Pero ese momento tendría que esperar y Brake pulsó a desgana el botón que abría la línea. El impasible rostro oriental del Koreano apareció ante él.
- Aún estoy esperando que aparezcan los incursores por mi despacho… - la voz del Koreano dejaba entrever su irritación.
Brake dudó antes de contestar, no podía decirle la verdad, o al menos no toda.
- Zephyr ha intentado fugarse con su hermana – Terminó por decir Brake.
- Tiene gracia, pensaba que te pagaba para no tener esos problemas. – el Koreano entrecerró sus ojos estudiándole.
- No es tan sencillo… - comenzó a decir Brake.
- Basta de excusas, encuéntrala – cortó el Koreano.
- ¿Y cuando lo haga? – Brake pensó que tal vez sacaría algo en claro de todo aquello, tal vez la dejara castigarla.
- Envíame a las dos, yo me encargaré. – Brake apretó los puños por debajo de la mesa.
- Pero… - no pudo decir nada más.
- No tientes tu suerte, te di instrucciones claras y la has cagado. – Brake intentó intervenir. – Y por si fuera poco has intentado jugármela enviando a MI shaman a misiones para ti. No estoy nada satisfecho.
De pronto la horrible idea de que Zephyr pudiera haber ido directamente al Koreano como había amenazado cuando le pidió una mamada se hizo más real que nunca.
- ¡Esa zorra miente! – gritó Brake.
- No seas ingenuo, hace tiempo que sabía lo de tus pequeñas actividades. – El Koreano clavó sus ojos negros en él. – Tienes hasta pasado mañana para pagarme lo que me debes y encontrar a mi shaman.
El Koreano no esperó su respuesta. Brake tragó saliva, alguien le había vendido. Y si no había sido Zephyr ¿quién? Brake encendió su secretaria de bolsillo y la conectó a la red... De pronto la respuesta se hizo clara. ¡Maldito hijo de la gran puta! Todo tenía sentido, hacía un par de meses Twitch le había arreglado su conexión... Brake estaba libido de ira. Aquello no iba a quedar así. Puede que el Koreano no le dejara tocar a Zephyr, pero Twitch era otra historia.
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