Hasta hacía unos segundos traicionar a la corporación era algo impensable, la bomba cortex instalada en su nuca se ocupaba de ello. Todo el mundo tenía un precio y el de ella había sido todo el equipo que llevaba implantado, lo mejor de lo mejor. Pero la vida daba muchas vueltas e Infotech no iba a recuperar su inversión. Hacía tiempo que estaba cansada de todos los viejos ejecutivos que la miraban por encima del hombro y de toda la mierda jerárquica que la impedía progresar pese a todos sus éxitos. Pero la corporación podía estar segura de su lealtad, porque un paso en falso y ¡Boom! Adiós cabeza. Sin duda un buen seguro para toda la pasta que se habían gastado en ella.
Pero Morgan siempre había sido ambiciosa, como hija de unos empleados no cualificados de la corporación siempre había querido mejorar su nivel de vida. Primero la universidad y luego, con su título y unas buenas calificaciones se fue a buscar trabajo. Aunque nadie lo dijese había una regla no escrita, si la corporación te paga los estudios, luego no puedes irte a trabajar con la competencia. Así que Morgan se había visto atascada en un puesto burocrático con un jefe cretino que nunca le habría propuesto un ascenso. ¿Qué otra salida le quedaba? Había firmado los papeles y cedido su cuerpo a Infotech. Al principio fue bien, escalo posiciones y recibió aumentos, pero luego volvió a estancarse. Nadie se lo dijo abiertamente, pero había tocado techo y le iba a ser muy difícil subir más.
Tras un año viendo como tíos más incompetentes que ella eran promocionados, estaba dispuesta a un nuevo cambio de trabajo. ¿Y qué si eso significaba mandar a tomar por culo a Infotech? Acababan de extraerle lo único que la mantenía leal y obediente, era libre. Ahora Morgan solo necesitaba algo de pasta y comenzar a labrarse una reputación. Sí, definitivamente la oferta de los dos elfos no era tan mala…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario