jueves, noviembre 15, 2007

C76-Ghost, 21: 26

Twitch aún seguía conectado mientras Zephyr hacía lo que podía para que los chips quemados no le frieran el cerebro. Ella estaba inclinada sobre Twitch con un escalpelo en la mano y un algodón empapado en yodo en la otra. Un mechón de pelo oscuro se había escapado de su trenza pero ella parecía no darse cuenta mientras cortaba la carne quemada para intentar extraer el trozo de metal y plástico fundido en que se habían convertido la mitad de los chips.

No tenía buena pinta, podía oler la carne quemada incluso desde la puerta en la que hacía guardia. Y no era lo único que olía mal. Desde el piso de arriba le llegaba el olor a sangre, pólvora y putrefacción. Ya no le llegaban sonidos desde el piso de arriba, pero no sabía si eso era una buena señal.

Ghost echó un vistazo rápido hacia las escaleras metálicas que ascendían en espiral en el centro de la pirámide. Nada. Tampoco había signos de actividad en la recepción. Desde dónde estaba podía ver el hueco de los ascensores. Habían hecho las paredes de cristal para permitir ver el edificio mientras subían. Los de Infotech se habían gastado la pasta en aquel edificio y ahora parecía desierto. Pero él sabía que habría problemas. Los shamanes siempre habían tenido esa capacidad para complicarlo todo.

Ghost miró de reojo a Zephyr, tendrían que haberse largado, pero ella no lo haría. Zephyr había cogido unas pinzas con las que tiraba de un trozo ennegrecido de metal. Junto a ella había varios chips quemados y al algodón, ahora manchado de sangre y pus. Cuando Twitch saliese de la red le iba a doler, lo sabía por experiencia, casi podía sentir la herida ardiendo…

De pronto, uno de los ascensores comenzó a bajar a toda velocidad. Ghost hizo una señal a Gunner y Morgan, después se colocó de modo que tuviese un buen ángulo de tiro y apuntó. Lo que vio con la mira hizo que maldijese. Definitivamente aquello no era humano, puede que lo hubiese sido, pero ya no. Tenía cuerpo de mujer pero su piel se había vuelto de un gris verdoso, como si estuviera cubierta por algún tipo de hongos. Parecía como si le hubiesen arrancado media cara y de la herida brotaba un líquido verde oscuro, casi negro. Sólo le quedaba un ojo del que salía el mismo líquido, como si fueran lágrimas. El ser se giró y agachó la cabeza. Fuera lo que fuera les había visto.

- ¿Qué es eso? – preguntó Morgan.

Gunner amartilló la pistola manualmente, pese a que el conector lo hacía innecesario.

- No lo sé, pero lo voy a freír a tiros.

Ghost no se movió y mantuvo el arma en alto. Hasta que el ascensor se detuvo y se abrieron las puertas. La criatura sonrió con la mitad que le quedaba de boca mientras la acribillaban. Su cuerpo se tambaleó por la ráfaga y luego comenzó a andar hacia ellos, sin prisa. De las heridas de bala rezumaba más de aquel líquido oscuro. El líquido, denso y viscoso, también se movía hacia ellos.

Gunner soltó un par de cargadores y recargó sus pistolas mientras Morgan seguía disparando, mientras el líquido se extendía. Olía a vertedero. Ghost bajó el arma y buscó una de sus granadas de fósforo. No se paró a hacer cálculos, la cosa ya estaba demasiado cerca.

La granada rodó por el suelo hasta quedarse a unos centímetros de los pies de la criatura. Tres, dos, uno, contó mentalmente. Todo se cubrió de fuego y humo negro. Aún envuelta en llamas la criatura dio un par de pasos antes de desplomarse y luego intentar arrastrarse hasta ellos. Pero no llego mucho más lejos.

Ghost permaneció en tensión viendo cómo ardía la cosa. Gunner se acercó hasta Zephyr a grandes zancadas y la agarró del hombro.

- ¿Qué cojones era eso? – preguntó Gunner.

Su mirada se cruzó durante un instante con la de Zephyr antes de que ella apartase la mirada y fingiese estar vendando el cráneo de Twitch.

- No lo sé, – respondió sin levantar la cabeza – puede que algún retrovirus nuevo.

- Vale, esto no estaba en el contrato, larguémonos. – dijo Gunner.

Zephyr siguió vendando el cráneo de Twitch, pero Ghost se fijo en cómo apretaba los labios por un segundo antes de responder.

- Entonces no cobramos.

- ¡A la mierda! Mejor pobres vivos que ricos muertos. Esto – dijo señalando los restos aún ardiendo de la criatura – no es normal. ¡Ni siquiera le afectan las balas!

Zephyr terminó de vendar la cabeza de Twitch y miró a Gunner. Sus ojos azules reflejaron las llamas. Ghost sabía lo que iba a decir.

- Yo me quedo.

Ghost maldijo, sabía que era mala idea liarse con Zephyr, los shamanes siempre se las arreglaban para meterte en líos. Pero aunque se arrepintiese sólo pudo responder una cosa.

- Yo también.

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