jueves, noviembre 15, 2007

C87-Zephyr, 22:15

El elemental tóxico estaba cerca. Podía sentirlo como una capa de petróleo sobre la piel, como un humo denso abrasando su garganta y sus pulmones, como la bilis, la fiebre y las nauseas, como sueños rotos. Sobre todo eso, sueños rotos, un quiero y no puedo, lo que tendría que haber sido y nunca fue. Era todo eso y más, mucho más. Y todo estaba contenido en el nombre.

El elemental se alimentaba de Gunner, o mejor dicho de sus frustraciones, su odio y su rencor. Le estaba matando. Zephyr estudió su rostro hastiado, con arrugas en la frente y bolsas bajo unos ojos rojos que no eran los suyos. No creía que fuera consciente del verdadero precio que había pagado por sus implantes, su alma estaba expuesta, vulnerable. Y el elemental se aprovechaba de eso.

Le ayudó a levantarse sujetándole por la cintura y dejando que se apoyase en ella. Tendría que haberse sentido culpable, pero no lo hacía. Nunca se había sentido próxima a él, con Ghost y Twitch sí, pero no con Gunner. Puede que fuese porque para él ella nunca había sido más que una molestia necesaria, alguien con quien tenía que tratar cuando estaba herido o había magia implicada pero con quién no se iría de bares. Y lo había dejado claro. Dejó que se apoyase en la pared porque sabía que no le gustaba depender de otros… eso iba a dar problemas.

Se apartó de él y se colocó entre Morgan y Ghost, era como estar entre dos depredadores a punto de saltar pero se sentía segura. Twitch estaba explicando su plan, sus ojos chocolate habían recuperado el brillo, sus dientes contrastaban con la piel oscura, volvía a sonreír. Su plan era una apuesta arriesgada, completamente demente, desesperada… y le encantaba. Había fuerza en la insolencia de decir lo que todos callaban, dar nombre a lo que otros fingían que no existía. Los nombres tenían poder, Zephyr devolvió la sonrisa de Twitch.

- Emitir en directo – repitió con la sonrisa aún danzando en sus labios.

Christler había sacado unas toallitas húmedas de su bolso y se estaba limpiando la cara. Y a Morgan también se le había contagiado la sonrisa insolente de Twitch. Gunner se acercó a la pata coja y la apartó para colocarse junto a Ghost. Zephyr le miró, le pareció más demacrado, débil. Casi puso imaginar el petróleo tapando su boca.

- ¿Estáis locos? No podéis estar considerándolo en serio. – Gunner se apoyó en Ghost.

Zephyr le rodeó y se colocó al otro lado, con su mano en la espalda de Ghost. Estaba tenso, con los músculos de la espalda contraídos y tenía varias heridas. Trazó la línea de su columna y deslizó la mano bajo la ropa. Curar era un ciclo, muerte y renacimiento, y la sangre trazaba el camino. Cerró los ojos y se concentró. Un latido, dos, tres, podía sentirlo a través de los dedos. Piel con piel. Las heridas se cerraron como se cierra un círculo y Zephyr abrió los ojos. Ghost la estaba mirando con una ceja levantada. Gunner seguía apoyado en él y la miraba con desconfianza.

Pero casi todos habían tomado una decisión clara y las posturas estaban definidas. Christler había desechado las toallitas, había sacado un pequeño espejo se estaba maquillando con una expresión resuelta. A Zephyr le recordó a la expresión de Morgan cuando combatía y, probablemente, para Christler presentar era lo mismo. Twitch estaba junto a Christler con un cable en la mano y la memoria portátil de ella en la otra. Morgan se había apartado de Gunner, la desconfianza mutua entre los dos parecía haber decantado su decisión.

- Hay gente viva ahí abajo, su gente. – Morgan sopesó su pistola pensativa – No querrán la mala publicidad de matarlos.

- Pero seremos la cabeza de turco – insistió Gunner.

Zephyr sonrió a Ghost y dejó su mano acariciando distraídamente su espalda. No se le escapaba la simbología, a Ezequiel le habría encantado, tenía que tomar una decisión. Y a ella le tocaba interpretar su papel.

- Merece la pena intentarlo, no bombardearán esto si hay cámaras emitiendo.

- Y será una gran publicidad para mi elemental. – Dijo una voz autoritaria de mujer unos cinco pisos más arriba

Era una cincuentona pelirroja teñida de metro sesenta y regordeta nada en su aspecto era reseñable salvo, tal vez, que usaba gafas cosa rara cuando podías comprarte unos ojos nuevos mucho mejores que los tuyos por menos de lo que costaba un trideo nuevo. Pero Zephyr no la veía de ese modo, en el mundo espiritual su piel pálida tenía un tono amarillo enfermizo, el pelo se le caía a puñados y tenía varias heridas supurantes por todo el cuerpo. Algo se movía dentro de su vientre hinchado. Zephyr se apartó de Ghost y empezó a subir las escaleras con los ojos fijos en la mujer que sonreía plácidamente, como si tuviera todo bajo control.

- ¿Amanda Vince? – preguntó Gunner - Nos envía su asociado Smithers

Zephyr siguió subiendo sin decir nada. Ahora sabía porqué el elemental no había salido de allí, estaba atado a Amanda Vince y si quería destruirlo tenía que arrebatarle primero su control. Por supuesto eso quería decir que una de las dos no saldría viva.

- Dexter se ha tomado su tiempo… - La mujer hizo un gesto desganado con la mano como si apartase algo molesto. – Supongo que no importa, eso me ha dado tiempo para poner a prueba mi obra.

Amanda Vince siguió sonriendo mientras bajaba con calma las escaleras. El reflejo de la luz en sus gafas impedía ver sus ojos y Zephyr quería verlos cuando la desafiase.

- ¡Será zorra! – gritó Christler. Morgan tuvo que sujetarla para que no subiera corriendo detrás de Zephyr.

Christler se revolvió de la presa de Morgan, pero no tenía nada que hacer, Morgan era mucho más fuerte que ella. Y también sabía lo que estaba haciendo. Por el modo en que su mano sujetaba la pistola, Zephyr supo que estaba esperando una señal.

- Vamos, vamos, señorita Christler. No es casualidad que haya sobrevivido a sus compañeros. Le he dado la exclusiva de su vida. – se burló Amanda - Ahora haga su trabajo y retransmita la noticia tal y como le han sugerido.

Twitch ya no sonreía y miraba a la mujer con la misma desconfianza que habría mirado una comida preparada por Ghost.

- ¡No! ¡Nadie va a emitir nada! – Gunner sacó una de sus muchas pistolas, apuntó a la cabeza de Christler y disparó.

Morgan empujó a Christler y la bala impactó en su hombro izquierdo. Amanda dejó de sonreír y su expresión se volvió sombría. Morgan cubrió a la periodista con su cuerpo y apuntó con su pistola a Gunner pero no tuvo tiempo de disparar. Gunner cayó al suelo llevándose las manos a la garganta, como si algo le estuviesen estrangulado, tras las gafas, los ojos de Amanda Vince eran dos pozos negros.

- No más sacrificios. Suéltale – Zephyr se plantó frente a la mujer pelirroja y la miró a los ojos. - Ahora

Los ojos azules de Zephyr relucieron, Gunner dejo de sujetarse el cuello y respiró trabajosamente. Amanda se giró y se quito las gafas para mirar a la elfa. Zephyr sostuvo su mirada y sonrió con insolencia.

- No eres más que una cría, pide perdón y puede que no te mate. – una pequeña garra salio del estómago de Amanda como un polluelo que intenta salir del huevo.

- Amanda Vince, sé quién eres. – Y los nombres daban poder.

Zephyr subió otro escalón invadiendo el espacio personal de la mujer y poniéndose a su altura. Era más alta que ella y al acercarse la obligaba a mirar hacia arriba. Zephyr había extendido sus alas espirituales y las dos serpientes se enroscaban en su cuerpo. Amanda retrocedió un paso para subir un escalón, la criatura de su estómago ya había sacado dos pequeñas garras y las heridas supurantes se habían convertido en costras negras. Zephyr se rió, aquello era un duelo de voluntades e incluso los pequeños gestos decían mucho. Subió otro escalón.

La mujer retrocedió otro escalón más. La cabeza de la criatura en su estómago recordaba a la de un bebe con dientes afilados y ojos amarillos. Amanda Vince comenzó a conjurar, la energía empezó a acumularse en la punta de sus dedos. Zephyr se preparó para el ataque invocando su propio conjuro., sentía la energía recorriendo su cuerpo.

- No puedes matarme y lo sabes – dijo Amanda entre dientes.

Había formado una esfera de energía en su mano y la arrojó contra Zephyr. Pero no llegó a tocar su cuerpo y se deshizo contra la barrera de Zephyr. Amanda retrocedió otro paso mascullando entre dientes un nuevo conjuro. Entonces Ghost se descolgó tras ella con el cuchillo en la mano. Zephyr se adelantó hacia él intentando detenerle, pero las palabras murieron en sus labios. Antes de que pudiese decir nada Ghost había degollado a Amanda Vince. La criatura de su estómago gritó. Amanda se llevó la mano al corte de su cuello y luego miró incrédula su mano manchada de su propia sangre.

- ¡No! – gritó Zephyr.

- ¿Por qué no? – Ghost apartó el cadáver de Amanda y se acercó a ella. – Habría invocado al elemental.

Las luces parpadearon de pronto. Zephyr escuchó un aullido de triunfo resonar por todo el edificio y sintió como si la torre temblase desde sus cimientos. Ghost miró a su alrededor, el también lo había escuchado, aunque el resto no parecían haberse dado cuenta. Morgan había desarmado a Gunner, mientras que Twitch estaba ayudando a Christler a levantarse.

- Porque acabas de soltarle.

Zephyr se preparó. El elemental tóxico estaba ahí, podía sentirlo. El petróleo sobre la piel, humo abrasando su garganta y sus pulmones, la bilis, la fiebre, las nauseas y los sueños rotos. Conocía su nombre y ya no tenía dudas, sabía lo que tenía que hacer. Y entonces dejó de sentirlo.

- Mierda – Zephyr apretó los puños frustrada.

- ¿Qué… qué ha pasado? – Preguntó Christler desde abajo.

Zephyr miro hacia abajo, había estado muy cerca. Le dio una patada al cadáver de Amanda Vince y rodó escaleras abajo.

- El muy cabrón ha huido.

Zephyr miró a Ghost preocupada, ahora el elemental tóxico estaba libre.

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