Allí estaba, en mitad de un viejo túnel de metro y a punto de cagarla de nuevo. Zephyr se había sentado en el andén con las piernas colgando sobre la vía y tenía la mirada perdida. No sabía lo que había hablado con su hermana, pero estaba claro que pensaba en ello. Y él como un idiota, no solo le había dejado ir con ella, sino que había accedido a ayudarla en su plan. Pero si iba a hacerlo al menos tendría que explicarle de que iba el juego. Ghost la bajó hasta la vía y se colocó con un brazo a cada lado de ella apoyándolos en el andén.
- Explícame otra vez en qué nos estamos metiendo. – la voz de Ghost era inflexible
- Ya te lo he dicho, los de Infotech han estado intentando crear elementales tóxicos. – Zephyr no parecía impresionada
- ¿Pero qué coño tiene eso de importante? – A Ghost le molestaba que Zephyr diese por hecho que él sabía de lo que le hablaba, en cierto modo le recordaba a Ezequiel.
- ¿Por qué estás tan nervioso? ¿Te pasa algo? – preguntó Zephyr mientras le daba un masaje suave en el cuello
- No cambies de tema – Ghost la maldijo, se estaba jugando la vida, claro que estaba nervioso.
- Vale, vale – Zephyr se encogió de hombros. – Tu sabes la diferencia entre espíritus y elementales ¿no?
- Tú crees que si lo supiera preguntaría – Ghost empezaba a perder la paciencia.
- Mientras que los elementales responden a la magia arcana y los cuatro elementos básicos, los espíritus surgen de la naturaleza, las emociones y los lugares. Tanto los espíritus como los elementales tienen una serie de límites y se rigen por las reglas del mundo espiritual. Infotech ha creado un híbrido, que no solo es peligroso, sino que puede alterar el orden del mundo espiritual.
- Pero ¿por qué? – Ghost no terminaba de entenderlo.
- Porque puede transformar espíritus en cosas como él ¿recuerdas el callejón? – Zephyr parecía preocupada – Y lo que es peor, ni magos ni shamanes pueden controlarlo sin su nombre verdadero.
- Genial, déjame adivinar, nosotros tenemos que detenerlo… - Ghost pensó que las cosas no podían empeorar.
- Y deshacernos de quienes lo han creado, pero si te sirve de consuelo tengo el nombre verdadero. – Ghost no podía creerlo ¡Y lo decía tan tranquila!
- Eso no me lo habías dicho ¿dónde… - Zephyr le interrumpió
- En la torre, pero no quería que lo supiera mucha gente, si el espíritu se entera irá a por mí. – Ghost miró a Zephyr preocupado.
- Vas a hacer que nos maten. – Zephyr le miró enfadada.
- ¿Y qué quieres que haga? ¿qué lo ignore? – la elfa intentó apartarle sin éxito.
- No, joder, pero deja que se encarguen otros. – Ghost la sujetó para evitar que intentase irse.
- No puedo. Si quieres largarte, hazlo, pero yo sigo adelante. – Zephyr le miró obstinada.
Lo sabía, pensó Ghost, sabía que liarme con ella era mala idea. Pero ya era demasiado tarde para arrepentirse. No importaba cuantas veces se lo hubiese repetido, sabía que no sería capaz de dejar a Alex sola. De modo que una vez más terminó cediendo.
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