Despertó sin saber ni dónde estaba ni qué hora era. Tenía el cuerpo completamente cubierto de magulladuras y arañazos que, supuso, se había hecho ella misma. Su recuerdo era algo difuso y el dolor de cabeza le impedía concentrarse. Tenía palpitaciones y sus miembros parecían hechos de gelatina, incapaces de sostenerla. Solo el esfuerzo de incorporarse y quedarse sentada agotó sus escasas fuerzas. Pinki se limpió el rostro manchado por sus propias babas lo mejor que pudo y miró sin interés el trideo.
El viejo aparato no había dejado de funcionar y la música irritante de un anuncio de barritas de chocolate le recordó que no había comido nada desde el día anterior. Pero su estómago era solo una masa revuelta y sabía que vomitaría todo lo que tomase. Aún así, Pinki se levantó apoyándose en la pared. Ignorando las quejas de su maltratado cuerpo dio un par de pasos hasta la mesa y se forzó a beber un poco de agua para quitarse el sabor pastoso de la boca, incluso eso le produjo nauseas.
Dejó la botella en el suelo junto a la cama y se dejó caer entre las sábanas revueltas. Sabía por experiencia que ya había pasado la peor parte. Seguía de bajón y aún deseaba meterse algo para evadirse un rato, pero al menos el mono ya no la estaba volviendo loca. Pero ahora estaba encerrada y no sabía cuanto tiempo pasaría antes de que alguien viniera a verla, por lo visto su hermana se había propuesto desengancharla por las malas.
La canción del último anuncio de Cola-Cool volvía a sonar taladrándole la cabeza cuando el trideo pareció captar interferencias. ¿Qué se podía esperar de un cacharro tan viejo como aquel? De todos modos Pinki agradeció que interrumpiese aquel maldito anuncio que ponían a todas horas para dar un avance informativo o lo que quiera que fuese aquello. Al principio no entendió las palabras y se limitó a mirar a la chica de aspecto nervioso que estaba hablando. No tiene estilo, pensó Pinky, ni siquiera sabía peinarse y estaba claro que en su vida había estado delante de la cámara. La mayoría de la gente pensaba que presentar un programa o dar las noticias no requería mucha preparación, pero estaban equivocados. Ella podría haberlo hecho mucho mejor que aquella humana flacucha de pelo revuelto y voz temblorosa. Pinky sintió envidia ¿Qué tenía esa chica que ella no? Si incluso se notaba que estaba leyendo…
- Eh… Estamos en… estamos en las proximidades del complejo de Infotech a las afueras de la ciudad… – A la espalda de la chica podía verse el rascacielos de cristal de más de cuatrocientos metros de altura y forma piramidal. – ah… y estamos aquí para informar sobre los disturbios que hay en su interior y la falta de respuesta por parte de los ejecutivos de Infotech.
La chica había logrado leer aquello último de carrerilla, pero miraba constantemente por encima de su hombro, como si esperase algún tipo de instrucciones o aprobación. Era una jodida aficionada, de eso no había duda.
- Hace ya varias horas que el complejo no admite ningún tipo de visita o contacto con el interior. – las cámaras mostraron la carretera de acceso al complejo cortada. – Los portavoces de Infotech no han hecho ninguna declaración al respecto y se desconoce la gravedad de la situación ahí dentro.
La cámara mostró entonces unas imágenes borrosas de los disturbios en el interior del complejo. Pese a la mala calidad de la imagen podía distinguirse a varios civiles asaltando algunos comercios y construyendo barricadas con cubos de basura y mobiliario urbano. En otra imagen, algunos guardias de seguridad de Infotech disparaban sin contemplaciones a una masa furiosa que intentaba acceder al rascacielos donde se encontraban los laboratorios y oficinas.
- Como pueden ver, en las imágenes que les ofrecemos se ve que los residentes se han enzarzado en una pelea con los guardias de seguridad por motivos desconocidos. – continuó la chica. – Estas imágenes parecen aumentar los rumores sobre un accidente en los laboratorios de investigación.
Pinky se dio cuenta de que tenía los puños apretados y se estaba clavando las uñas. Su hermana estaba ahí y pretendía entrar en los laboratorios. Era incapaz de apartar la mirada de aquellas imágenes mal enfocadas y editadas con prisa. ¿Y si Alex no regresaba? Ella era la única persona que tenía, la única que se preocupaba por ella. Sus ojos se empañaron al pensar en la posibilidad de que muriese y sintió como una lágrima resbalaba por su mejilla.
- … hace ya varias horas que el gabinete de prensa de Infotech convocó una rueda de prensa, pero ninguno de los periodistas que acudió ha regresado. Tampoco hemos recibido ninguna comunicación de nuestra reportera en el lugar de los hechos, Emma Chrystler. Infotech se ha negado a hacer declaraciones sobre el paradero y estado de los periodistas…
De pronto la transmisión se contó abruptamente. Pinky se levantó y golpeó con rabia el viejo aparato de trideo, pero no sirvió de nada. Cuando regresó la imagen habían vuelto a poner anuncios y sus intentos de volver a sintonizar la emisión resultaron inútiles. También intentó cambiar de canal intentando encontrar alguno que hablase de Infotech, pero ninguno de los otros canales parecía interesado en el tema, ni siquiera el canal de noticias.
Pinky gritó de frustración: su hermana podía estar en peligro y su única fuente de información era una emisora pirata. Y probablemente ahora estaban huyendo de la policía para no ser detenidos por emisión ilegal. Putas multinacionales cabronas, tienen toda la prensa bajo control, la libertad de información era solo un mito. Si alguna vez conseguía rehacer su vida, se aseguraría de que el público supiera la verdad.
Tomar aquella decisión hizo que se sintiese algo mejor. Al menos ahora tenía un objetivo, haría que Alex se sintiera orgullosa.
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