jueves, noviembre 15, 2007

C102-Twitch, 23: 15

En su defensa había que decir que nadie en su sano juicio le negaba algo al Koreano, no si quería seguir entero. Hay quién podría argumentar que siendo un tecnomante no lo notaría tanto pero, que diablos, le tenía aprecio a su cuerpo. Además, el Koreano pagaba bien, realmente bien. Eso siempre ayudaba. Por eso, nada más subir a la furgoneta blanca de la cadena pública local, se había buscado un lugar discreto y se había conectado a la red.

Christler no trabajaba para una cadena pública, sino para OcIeX una cadena especializada en programas de entretenimiento. Se jactaban de tener una programación extrema, fuera lo que fuera eso. No había que ser muy listo para darse cuenta de que la furgoneta era una tapadera. Y era buena, porque nadie se tomaba nunca en serio a las emisoras públicas. Que además trabajasen para una emisora pirata hacía que se plantease preguntas sobre el verdadero carácter de Christler.

Pero eso ahora no le importaba. Ni siquiera aunque supusiese que las acciones de Infotech iban a bajar en picado por el escándalo o que los datos que había sacado de los sistemas de infotech iban a valer una fortuna en el mercado negro. De eso se ocuparía más tarde. Lo importante era el asunto de los italianos e Infotech, al Koreano le gustaría saber que los italianos habían estado consiguiendo muchas cosas para infotech y que para hacerlo se habían metido en su terreno. A veces era sorprendente la cantidad de cosas que se podía saber por la contabilidad de una empresa…

Mientras buscaba una línea segura miró sin mucho interés cómo Christler se ponía una camiseta negra, demasiado grande para ella, que ponía “Fuck You” en letras rojas. Zeph volvía a tener razón, estaba claro lo que el Koreano había visto en ella. O en él. Control de la información, en eso él era uno de los mejores.

Se dejó llevar por el flujo de datos hasta el sistema de Brake, sólo por si había algo nuevo desde la última vez. El orco no tenía demasiada imaginación y su sistema era una réplica cutre de su bar, aunque más limpio y con chicas más atractivas. Incluso había una réplica de Zephyr y su hermana. Claro que como Brake era un cutre, el tacto que tenían era más parecido al plástico que a la piel y no tenían ni olor, ni sabor. No es que le importase, era estrictamente profesional… o casi. Claro que de todos modos para hacer una buena réplica virtual era necesario probar el original y dudaba que Zephyr se dejase.

Pasó por delante del matón troll de la puerta ignorando su petición del número de tarjeta. Había sido un juego de niños conseguir acceso, especialmente después de que le pidiese arreglar su conexión. Ni que decir tiene que él había sido quién la había estropeado en primer lugar. Pasó por la zona de descargas de porno, que seguía igual que hacía un mes. Los mismos iconos de chicas sobre el escenario, las mismas simulaciones de alcohol que no sabían a nada en la barra. Con razón tenía tan pocas visitas. Era cutre hasta para eso.

Pasó de largo y fue al despacho. La puerta, mucho más disimulada que la del local, se abrió con un simple gesto de su mano. Dentro, le recibió la secretaria de bolsillo, un programa estándar que ni siquiera se había molestado en personalizar. La imagen de CC una de las actrices porno del momento, con lo que Brake llamaba traje de trabajo: minifalda cinturón y una chaqueta de ejecutiva roja sin nada debajo.

- Dame un log desde mi última visita.

Ordenó mientras se sentaba sobre el sillón de piel blanca que había en el lateral. La secretaria sacó una libreta y empezó a leer inclinándose de forma exagerada hacia delante para que pudiera verle las tetas. Parecía que se había equivocado, sí que había personalizado algo.

- … petición de cazarrecompensas…

Aquello captó toda su atención, especialmente cuando comprobó que había hecho una transferencia de un adelanto a la tal doctora Milles. Con lo agarrado que era Brake sólo se le ocurrían dos motivos que le llevasen a contratar a una cazarrecompensas y en los dos estaba metido él. El primero era que hubiese averiguado que le estaban espiando. Y lo otro… bueno, tendría que preguntar a Morgan si los de Infotech habían ofrecido dinero por ellos. Buscó todo lo que pudo sobre la Doctora Millar pero de ella sólo había un archivo y poco más. No era tranquilizador.

Y luego estaba la llamada del Koreano preguntando por Zephyr. Estaba claro que la detención de Enrico había acelerado las cosas. Ya era casualidad, llevaban meses usando a Brake como caballo de Troya en los asuntos de Enrico y ahora lo detenían.

Twitch borró el rastro de su paso por el sistema y se desconectó. Christler estaba editando con los dos técnicos unas imágenes bajo la mirada ceñuda de Gunner. Morgan conducía la furgoneta alejándose del complejo del que ya sólo podía verse el rascacielos de cristal y Zephyr descansaba con la cabeza apoyada sobre Ghost. Mierda, pensó, tenía que encontrar la manera de decirle a Zephyr que el Koreano la estaba buscando sin que el resto se enterasen. No es que eso le gustase, pero estaba el asunto de los favores. Estaba en deuda con el Koreano por ayudarle a desaparecer cuando se largó de su empresa. Además, todo el mundo tenía derecho a ganarse un extra de vez en cuando. No tenía porqué contárselo. De hecho no sería nada bueno que se enterasen.

Miró de nuevo a Ghost acariciando distraído el pelo negro de Zephyr y entonces tuvo una idea. Disimuladamente se llevó la mano a la cabeza y deshizo el vendaje que Zephyr le había puesto dejando al descubierto la carne quemada.

- Zeph, necesito que le eches un vistazo a este vendaje…

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