jueves, noviembre 15, 2007

C35-Pinki, 00: 21

Tenía que mantenerse limpia, se lo había prometido a Alex, repitió Pinki como una especie de mantra. Esta vez no voy a fallarla, se dijo mientras se miraba una vez más en el espejo. Sin las mechas y la ropa rosa que habían sido su seña de identidad, primero como actriz y luego como prostituta, estaba irreconocible. Aquel color era todo lo que le quedaba de una carrera fallida como actriz y cantante. Había adoptado aquella apariencia siguiendo los consejos de su representante, ya no tenía sentido mantenerlo, aquel sueño había muerto.

Era extraño verse reflejada en el espejo, se sentía vieja por dentro, con cicatrices, destrozada, pero su rostro y su cuerpo seguían siendo jóvenes. No se reconocía a si misma en aquel reflejo. Ojalá estuviera drogada, eso lo haría todo más fácil, de colores hermosos. Pero no tengo nada que meterme y todo es gris y sucio.

Tenía que salir de allí, dejar atrás aquella maldita mierda en que vivía, que la ahogaba y consumía casa instante de su vida. Fuera llovía y parecía como si el cielo se mease sobre ellos, los pobres, los miserables, los olvidados. En el fondo no podía entender porqué Alex aún la quería, después de todos los problemas que le había causado, pero esta vez no iba a fallar, iba a mandar la droga a tomar por culo. Esta vez iba a dejarlo.

Salió de su propia casa como si fuera una criminal, a escondidas para que nadie la viera. En el bajo, la canción del último anuncio de Coke-Cool le indicó que la señora Bench seguía despierta, pero no tuvo valor para despedirse de ella, a pesar de lo buena que había sido con ella.

El pinchazo del mono era como el cerebro a punto de estallar, los pulmones oprimidos y sentía ganas de trepar por las paredes de vomitar en aquel mundo de mierda en el que vivía. Si solo tuviera una dosis que meterse… pero lo había prometido… ¿solo una dosis más?

No hay comentarios.: