jueves, noviembre 15, 2007

C44-Ezequiel, 05:30

Había tenido que dejar a Pinki encerrada en su casa. Esperaba que los espíritus del hogar bastasen para protegerla en caso de que alguien fuera a buscarla, pero no creía que nadie supiera que estaba allí… por suerte ya que la situación era lo suficientemente grave como para que no pudiera quedarse a cuidarla. Aún si Zephyr era capaz de encargarse del elemental tóxico, aún habría que eliminar a la prole que había engendrado y que parecía extenderse como un cáncer por el plano Astral. Debían detenerlos antes de que aquella “enfermedad” alcanzase la ciudad y los efectos en el plano astral comenzasen a manifestarse en el material.

Como shaman era su deber detener todo aquello y ese era el motivo por el que los había convocado a los otros, para avisarles de lo que estaba sucediendo antes de que fuera demasiado tarde. Amanecía en el límite entre la ciudad y el campo, la frontera entre dos dominios, cuando comenzaron a llegar. Le sorprendió que la primera en llegar fuera la psicópata shaman mantis, pero dadas las circunstancias, había llamado a todos los shamanes que conocía, fueran amigos o enemigos. Poco a poco se les fueron uniendo más shamanes. El gato hedonista y la orgullosa águila se unieron al grupo. Poco después llegó el descomunal troll que servía a Cuervo y más tarde llegaron los seguidores de oso y caimán.

Solo eran siete, pero las luces de la mañana ya se reflejaban sobre la torre de cristal de Infotech que hendía el cielo como una lanza. En el mundo material el cielo estaba despejado y todo estaba tranquilo, en el mundo espiritual los fragmentos de la torre estaban dispersos por la ciudad extendiendo con ellos la corrupción tóxica. Ezequiel observó a los presentes, caras viejas y nuevas, amigos y enemigos. Pero durante ese día serían aliados contra la amenaza tóxica que amenazaba con convertir el espíritu de su ciudad en un pozo inmundo de residuos tóxicos y desolación.

No tenían mucho tiempo y Ezequiel fue directo al grano, media hora más tarde los shamanes se dispersaban por la ciudad para difundir la noticia y extirpar la corrupción de los espíritus tóxicos allí donde la encontrasen. Él ya había hecho su parte, solo quedaba desear que Zephyr fuera capaz de encargarse del resto…

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