jueves, noviembre 15, 2007

C41-Zephyr, 03:00

Si lo que les había dicho Morgan era cierto, los sistemas de comunicaciones internos de los mercenarios emitían también una señal reconocible para los sistemas de seguridad de Infotech que evitarían que saltase la alarma. Aún tenían que encontrar el modo de colarse sin ser vistos, pero era un consuelo saber que no les dispararían las torretas automáticas.

Había sido bastante complicado extraer aquella bomba, pero no era la primera vez que había visto ese mecanismo. La primera vez se lo había visto a un pobre diablo que hacía de correo. El truco para extraerlo residía en ver cómo estaba conectado. Un médico normal tendría problemas para visualizar el mecanismo y necesitaba emplear sondas o algún tipo de escáner, pero estos mecanismos estaban diseñados para estallar si captaban algún sensor. Por suerte para ella, su visión espiritual le permitía hacerse una idea muy precisa de cómo estaba alojado el cacharro. Después todo era cortar con cuidado. Había perdido práctica, pero aún se le daba bastante bien manejar el bisturí, era una lástima haber tenido que abandonar la carrera tras el primer año.

Cuando terminó y cerró la herida lo mejor que su magia le permitió, había intentado entablar conversación. Pero Morgan no era demasiado comunicativa y no le había sacado gran cosa. Por lo visto el cabrón de Brake tampoco le caía demasiado bien, parecía que convenientemente había “olvidado” mencionarle que el grupo tenía una shaman. Zephyr no tenía ninguna duda de que no era desinteresado.

Zephyr cogió la radio del enano y luego se dedicó a abrir al resto para sacar los sistemas de comunicaciones. Ya estaba casi todo preparado para entrar, ahora solo le quedaba convencer a Gunner. En ocasiones era demasiado precavido, incluso cuando el tiempo era de vital importancia. Y cuanto más tiempo tardasen, más fuerte sería el espíritu tóxico. ¿En qué cojones estaban pensando los de Infotech cuando crearon esa aberración? Nada bueno seguro.

Y luego estaba el tema de explicarle que Morgan les ayudaría con el trabajito. Gunner estaba especialmente irascible desde que le habían volado la moto y no iba a ser sencillo. Solo le quedaba un recurso, apelar a su código e insistir en que una vez aceptado el trabajo tenían que hacerlo. Si algo tenía el viejo mercenario era una reputación que mantener. Y si no se equivocaba, la señorita Amanda Vince estaría muy cerca de donde se ocultaba el espíritu. Solo tenían que llegar antes de que consiguiera salir de su dominio.

No hay comentarios: