Una de las cámaras de seguridad tenía su señal interferida y supo que el equipo A de Infotech le había encontrado. Pero las cámaras no eran el único dispositivo de seguridad que tenía instalado. Dexter miró nervioso la pantalla del ordenador intentando localizarlos. Estaban demasiado cerca para su gusto. Dexter maldijo para sus adentros mientras hacía cálculos rápidos.
Contuvo la respiración mientras esperaba el momento apropiado. Los segundos se hacían interminables. Ahora, pensó. Las cargas explosivas derrumbaron el túnel unas décimas de segundo antes de tiempo. Al menos uno de los mercenarios había escapado a su trampa, esperaba que no fuera el mago, aunque era poco probable. Dexter se introdujo en la red y observó a través de las cámaras.
Contó cuatro cadáveres entre los escombros, todos metahumanos, faltaba uno. Dexter intentó localizarlo con las cámaras, pero debía estar oculto. El radar volvió a detectar movimiento, se dirigía hacia los túneles del antiguo alcantarillado. Si conseguía salir y pedir refuerzos podía darse por muerto. Dexter se revolvió intranquilo en su asiento.
El mismo truco no funcionaría dos veces y las sondas no estaban plenamente funcionales, pero esperaba ser capaz de encargarse del sujeto. Dexter activó los programas automáticos anti-intrusos para apoyar las dos sondas de ataque que estaban en mejor estado. Envió los vehículos teledirigidos por dos túneles diferentes, quería interceptarlo con una y cortar su retirada con la otra.
Su objetivo se movía con rapidez y se hacía complicado predecir su ruta, pero Dexter tenía una idea mejor, forzarle a tomar el camino que él quería. Dejó los dos vehículos sonda en una ruta predeterminada mientras tomaba el control activo del sistema anti-intrusos. El estímulo de las diferentes cámaras enviando su señal simultáneamente lo desorientó una fracción de segundo, pero su objetivo seguía estando localizado. Dexter comenzó a disparar al hombre. Tal y como suponía los sistemas de puntería no eran lo suficientemente buenos como para acertar el blanco, pero bastaron para hacerle correr en la dirección que él quería.
Su objetivo era rápido, lo que lo convertía en un blanco difícil, pero no podría enfrentarse a las dos sondas y el sistema automático al mismo tiempo. Dexter observó como el hombre dudaba un instante. Era posible que sospechase la trampa, ¿qué hacer? No estaba demasiado lejos del punto al que dirigía las sondas, pero aún así podría zafarse de la emboscada si tomaba el desvío de la derecha. Dexter estaba nervioso, no podía permitir que escapase, tenía que atacar ya.
Activó el programa de ataque automático del sistema de seguridad y pasó al control directo de las sondas para corregir su ruta. Después regresó al sistema de seguridad, tenía que entretenerle al menos diez segundos, pero no estaba seguro de poder lograrlo. El mercenario esquivaba los disparos son unos reflejos inhumanos fruto de los implantes más avanzados. Tenía un buen entrenamiento y consiguió localizar y destruir una de las tres cámaras que le permitían disparar, eso le dejaba con un ángulo ciego. Dexter maldijo mientras se limpiaba sus manos sudorosas en los pantalones. Cinco segundos.
Otro disparo preciso del mercenario inutilizó el sensor de movimiento, Dexter no tenía modo de saber dónde estaba, pero programó el armamento para que barriera el área, solo dos segundos más…
Dexter adoptó el punto de vista de la sonda más cercana. Un segundo para el contacto visual. La sonda casi chocó con el mercenario, pero Dexter consiguió reaccionar antes que él y disparar. El sistema de puntería de la sonda era considerablemente mejor que el del sistema de seguridad y, a esa distancia, era casi imposible fallar. Le alcanzó en el estómago, pero el hombre consiguió sobrepasar la sonda y correr por el túnel por el que había venido. Mierda, no podía cometer más errores. Volvió a disparar con la sonda mientras rastreaba la posición de la otra para intentar interceptarle con ella.
El mercenario consiguió alcanzar los túneles del viejo alcantarillado, pero Dexter no estaba dispuesto a dejarle ir y continúo su persecución. Las dos sondas se reunieron tras el hombre que corría todo lo que sus reflejos cibernéticos le permitían. Un poco más cerca, pensó Dexter. Ya casi está a tiro… Disparó con las dos sondas rezando porque alguna de ellas acertase el disparo. Por una vez tuvo suerte. Dexter suspiró aliviado mientras pensaba en cómo deshacerse de los cadáveres, lo último que le apetecía era chapotear en la mierda mientras arrastraba un cuerpo inerte…
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